jueves, 9 de julio de 2009

EN PELIGRO AGUAS OCEANICAS



Las aguas oceánicas cubren unas tres cuartas partes de la superficie del globo terráqueo; en ellas se encuentran contenidas las nueve décimas partes de los recursos hídricos y la mayoría de los seres vivos del planeta. Los océanos han sido y son esenciales para la vida y de hecho son parte sustancial de nuestra biosfera, influyen en nuestro clima y sus condiciones afectan a nuestra salud y nuestro bienestar.

Según explica la declaración emitida el pasado 1º de junio por 70 academias de ciencias de todo el mundo, entre ellas la de Cuba, el rápido incremento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a partir de la Revolución Industrial en el siglo XIX ha implicado un aumento de la acidez de los océanos que pudiera llegar a tener profundas consecuencias sobre las plantas y animales marinos, de manera especial los que necesitan del carbonato de calcio para crecer y sobrevivir, así como para otras especies que dependen de estos para su alimentación.

Cuando el CO2 se disuelve en el océano, reacciona con el agua para dar paso a un equilibrio entre especies químicas iónicas y no iónicas: el dióxido de carbono libre en disolución, el ácido carbónico, el bicarbonato y el carbonato. El CO2 disuelto en el océano incrementa también la concentración del ión hidrógeno en el agua de mar, tornando esta relativamente más ácida. El grado de acidez al que han llegado las aguas marinas en los últimos 200 años es probablemente el mayor experimentado en cientos de miles de años y, lo que resulta aún más crítico, se incrementa a una tasa cien veces mayor que en ningún momento anterior.

Esta situación se encuentra en relación directa con el hecho de que las actividades humanas, especialmente las industriales, han provocado un incremento desmesurado del CO2 atmosférico. Parte de ese aporte ha permanecido en la atmósfera, donde constituye una de las causas principales del aumento del efecto invernadero, mientras que otra parte se ha fijado por las plantas terrestres; el resto, en tanto, ha sido absorbido por los océanos.

De acuerdo con datos científicos confiables, la concentración atmosférica de CO2 es actualmente la más alta experimentada por la Tierra en al menos los últimos 800 mil años, y muy probablemente en los últimos 25 millones de años, lo cual ha conducido y conducirá a un aumento significativo de la temperatura de la atmósfera y los océanos en las próximas décadas. A su vez, el océano ha absorbido cerca de 430 mil millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) atmosférico, lo que representa algo así como la tercera parte de las emisiones de CO2 producidas por el hombre.

Ahora bien, los océanos proporcionan sus medios de vida a millones de personas en todo el mundo. En el medio marino se realiza la mayor parte del comercio internacional y casi un 30 % de la extracción de petróleo. El valor de las pesquerías mundiales se calcula en unos 50 mil millones de dólares y su volumen en cerca de 90 millones de toneladas. En el sector pesquero y la acuicultura encuentran empleo unos 36 millones de personas, que perderán sus trabajos de continuar agravándose la situación actual.


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