viernes, 20 de enero de 2017

DARÍO PODESTÁ, EL BIÓLOGO QUE FOTOGRAFÍA ANIMALES

Darío Podestá es fotógrafo de la carrera de Personal de Apoyo a la Investigación del Conicet y acaba de ser distinguido en la categoría "Mamíferos" de un prestigioso concurso del Museo de Historia Natural de Londres.
Darío Podestá Por Cecilia Acuña / Foto de RD Fotógrafos
Su especialidad es capturar momentos clave de la vida de la fauna silvestre. Es decir, instalarse horas, días o semanas en lugares inhóspitos para lograr imágenes de la vida de los animales en libertad insertos en su propio hábitat. Darío Podestá los espía, los espera y aguarda el segundo que él considera mejor para disparar la cámara y ver qué sale. De ahí, de esas largas jornadas de espera paciente, surgió la fotografía que a fines de 2016 le valió el reconocimiento como una de las cinco mejores en la categoría "Mamíferos" del Wildlife Photographer of the Year, un prestigioso concurso que todos los años organiza el Museo de Historia Natural de Londres, en el que ya fue distinguido en otras ocasiones. Allí se encuentra expuesta "Mara Mama calls", una imagen casi costumbrista, una escena familiar de mamá y papá maras con sus hijos saliendo o entrando al hogar.
 Darío Podestá es biólogo y miembro de la Carrera de Personal de Apoyo (CPA) en el Centro Nacional Patagónico (Cenpat), ubicado en Puerto Madryn. Se trata de una carrera esencial para el trabajo científico: son personas que realizan el soporte técnico calificado para grupos de investigación, como ilustradores, especialistas en sistemas y también fotógrafos, entre casi un centenar de categorías. En el caso de Darío, además de su amor por la fotografía, se dedica a curar colecciones biológicas de invertebrados, mantener los ejemplares en buen estado para su estudio y preparar el material nuevo para el ingreso. Y, muchas veces, sale a documentar el trabajo de campo de los grupos de investigación para los que colabora.
Con un título de biólogo bajo el brazo, Darío eligió dejarse llevar por la belleza de lo que lo fascina: la vida silvestre de los animales. La premisa de todo es poder tener acceso, de una manera no invasiva, y participar como testigo de esas actividades íntimas y cotidianas a las que se dedican los animales cuando se encuentran en su propio hábitat sin más que los riesgos propios de la naturaleza que los rodea. Así fue como llegó a las maras. "Hace unos años pasé tiempo observando y fotografiando a estos animales con un proyecto de investigación del Cenpat. En esa ocasión, pude aprender mucho sobre sus costumbres. Me parecieron animales muy carismáticos y poco fotografiados a nivel profesional. Como si fuera poco, se trata de una especie endémica de Argentina, lo que significa que solo vive en nuestro país. Esto, sin duda, la hace aún más interesante", relata Darío, que nació en Zapala, estudió en La Plata y eligió Puerto Madryn como ciudad de residencia.
La adrenalina en este caso no aparece para correr o para dar con escenas memorables entre multitudes, sino que implica quizás horas, días o semanas de observación paciente esperando el momento perfecto, con un ojo clínico silencioso y una dosis de audacia sutil, contenida y sin alborotos, que permita que el animal no perciba ninguna presencia ajena y actúe de manera natural. Allí, según Darío, se encuentra la belleza. Pingüinos, elefantes marinos y focas de la Antártida, yaguaretés de Brasil y el macá tobiano, un ave en extinción que vive en Santa Cruz, son algunos de sus logros fotográficos.
Durante la espera no hay gritos, ni risas, ni señal de celular, por lo que, en general, el fotógrafo atraviesa largas horas de introspección en las que a veces se aburre, tiene mucho calor o demasiado frío, pero que adquieren un sentido nuevo cuando con la adrenalina en la punta de los dedos dispara cientos de clics que le justificarán el posible tedio de la espera.

Darío es un apasionado de su trabajo, pero sabe, también, que la fotografía es una herramienta importante de apoyo a la investigación y conservación de la naturaleza. "Mis fotos son usadas en publicaciones científicas y de divulgación tanto para mostrar una especie, un ambiente, un comportamiento, como para embellecer una nota, la tapa de un libro o alertar sobre una especie amenazada de extinción", cuenta. Para él, una fotografía técnica y artísticamente bien lograda de vida silvestre es una forma poderosa de conocer y proteger la biodiversidad tanto en su belleza como en sus problemas. TOMADO DE LA NACION DE AR 

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