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la fotografia es de la Paz Bolivia 2017 , autor luis pedro mujica

lunes, 10 de octubre de 2016

NUMERO DE BALLENAS FRANCAS DISMINUYO EN EL SUR

 Con un relevamiento fotográfico, identifican una disminución de ballenas en el Sur
Es el más bajo desde 2007, pero los investigadores no saben aún las causas
Ana Tronfi Una de las fotos tomadas en septiembre. Foto: ICB
PUERTO MADRYN.- Un relevamiento de ballenas francas en la península Valdés arrojó este año que el número de cetáceos observados "ha sido el más bajo desde 2007", según el informe anual de los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y la Ocean Alliance, institución sin fines de lucro fundada en 1971 por Roger Payne.
Entre el 26 y el 28 del mes pasado se realizó el relevamiento aéreo de fotoidentificación de ballenas: los especialistas tomaron 10.500 imágenes, que son analizadas por la directora del programa, Vicky Rowntree. "Para luego agregar nuevos registros a nuestro catálogo, que contiene más de 3000 ballenas identificadas, algunas desde 1970", dijeron los investigadores.
Las ballenas visitan las costas de Chubut cada año: aquí, las hembras amamantan a sus ballenatos en las bahías protegidas de la península Valdés y permanecen en la zona durante los tres primeros meses de vida de los cachorros. Luego inician la migración hacia las áreas de alimentación. "Creemos que el declive gradual de las playas de la península Valdés es uno de los rasgos topográficos que más atraen a las hembras para elegir esta zona como área de cría; les permite estar cerca de la costa con la profundidad necesaria para proteger a sus crías", sostuvieron los investigadores del ICB.
Explicaron que "el fin de los relevamientos aéreos es fotoidentificar ballenas para describir la dinámica y realizar una evaluación visual básica del estado de salud de la población". Añadieron: "Identificamos a las ballenas francas analizando el patrón de las callosidades que tienen en sus cabezas. Con una buena fotografía aérea de la cabeza de una ballena podemos saber «quién es quién» en la población".
Este año, pese a que aún se trabaja en las hipótesis que generan este fenómeno, los resultados fueron menos optimistas que los anteriores: se contabilizaron "384 ballenas en los golfos Nuevo y San José, incluyendo 160 crías. En coincidencia con lo registrado por investigadores del Cesimar-Cenpat-Conicet, el número de ballenas que observamos ha sido el más bajo desde al menos 2007". El estudio arrojó que en el golfo Nuevo la gran mayoría de las hembras con sus ballenatos se distribuyeron entre Puerto Madryn y cercanías de Puerto Pirámides. "Hay más ballenas en la zona, cerca del centro de los golfos, que son áreas que por la seguridad de los vuelos no relevamos, y también hacia el norte de la península", indicaron.
"Durante el relevamiento tuvimos un hermoso reencuentro con la ballena 2226 de nuestro catálogo, a quien conocemos desde 2008. En su lomo tiene una curiosa mancha blanca con forma de fantasmita, de allí que la hemos bautizado «Gasparín». Acompañada de su primer ballenato conocido, Gasparín nadaba en el área de mayor concentración de madres y crías."
"Estamos felices de llevar adelante el estudio más largo del mundo basado en la fotoidentificación de ballenas en su ambiente natural. Dos décadas de trabajo continuo en la provincia de Chubut han permitido generar nueva información sobre esta población de ballenas francas, que se vio reflejada en decenas de presentaciones a congresos y publicaciones científicas a lo largo de estos años", resaltaron.
Este año comenzaron a incorporar al catálogo imágenes de ballenas obtenidas por los fotógrafos, guías balleneros y capitanes de las empresas de avistaje de Puerto Pirámides. "Usando un programa diseñado para analizar imágenes de ballenas francas tomadas desde botes, la investigadora del ICB Florencia Vilches está coordinando la inclusión de estas fotografías, que incrementarán significativamente la información de nuestra base de datos", comentaron desde el instituto.
El estudio encendió otra vez una luz de alerta sobre la supervivencia de las ballenas: el impacto de las gaviotas cocineras, que "han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas en la península Valdés". Desde 1995, los especialistas monitorean la frecuencia de los ataques para analizar cambios en la evolución de esta interacción a largo plazo y contribuir con la evaluación de las acciones de control.
Las ballenas que mueren y luego varan en las playas son una fuente de información importante para estudiar el estado de salud general de la población. Desde 2003, el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral realiza exámenes post mortem de cada ballena franca que muere en la península Valdés y alrededores. Según informaron, esta temporada se estudiaron 12 ballenas muertas, un número muy bajo si se compara con temporadas anteriores para esta fecha. TOMADO DE LA NACION DE AR


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