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fotografía del sur de Argentina , autor luis pedro mujica

lunes, 10 de abril de 2017

MEGA REPRESA EN BOLIVIA podría acumular mercurio

Ricardo Calla: “Quieren hacer una megarepresa contaminada con mercurio”
Entrevista
Ricardo Calla Ortega | Fides
Rafael Sagárnaga
OH!: El proyecto El Chepete – El Bala constituye el proyecto más grande dentro del plan energético del Gobierno. Las autoridades anuncian una obra estrella dentro de su propuesta de convertir a Bolivia en el centro energético de Sudamérica. ¿Realmente tiene esa perspectiva?
No, pese a que el vicepresidente del Estado ha dicho que con la construcción de El Chepete y El Bala nos vamos a volver el corazón energético de sudamericano. Sólo consideremos que el Brasil ya tiene 15 megarepresas de este tipo. ¿Nosotros, sólo con una nos vamos a convertir en el centro energético del continente? Es más, Brasil, con sus grandes intereses, tiene planificadas para los siguientes años 30 megarepresas del tamaño de El Chepete y El Bala. ¿Tiene entonces asidero esa idea?
OH!: Otra de las afirmaciones del Gobierno que marca el debate sobre esta megaobra es que contribuirá a generar energía limpia. Se presenta al conjunto de estos proyectos con un perfil amable con el medioambiente. ¿Es así?
Partamos de un dato: en lo que va de la segunda década del siglo XXI, alrededor del 80% de la energía primaria utilizada para generar electricidad en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) de Bolivia es gas natural. Más del 70% de la electricidad que se genera en el Sistema Interconectado Nacional (SIN) proviene de la combustión de gas natural, se produce quemando gas. Es decir, producimos electricidad sucia, altamente contaminante.
Un cálculo detallado, hecho con cifras de 2012, precisa que el 79,6% de la energía primaria usada para generar electricidad en el SIN ese año fue gas natural. Me permito recomendar, para que se pueda valorar todo esto, la información aportada por el prolijo libro Políticas en Cortocircuito. Nacionalización de la electricidad en Bolivia de Carlos Arze y Juan Carlos Guzmán (CEDLA, 2014), un texto que empieza a convertirse en una referencia inexcusable para los debates tanto sobre el sistema eléctrico, la “nacionalización” de los hidrocarburos y la política energética en el país.
Dicho de modo gráfico: se puede remarcar que en el país, siquiera siete de cada diez bombillas eléctricas encendidas, siete de cada diez refrigeradores eléctricos en funcionamiento, siete de cada diez utensilios electrodomésticos usados, siete de cada diez, aparatos, motores y sistemas cualquiera accionados eléctricamente funcionan con base en la electricidad producida con la quema del gas natural en las plantas termoeléctricas. El sistema, es un sistema que genera abundante dióxido de carbono, quemamos nuestro gas, envenenamos la atmósfera. Contribuimos al calentamiento global, comparativamente poco, pero nadie tiene derecho a dejar huella ecológica tan profunda, hay que cambiar.
En ese escenario, varios representantes del Gobierno nos salen con la afirmación de que las megahidroeléctricas producen energía limpia. Varios periodistas de canales del oficialismo amplificaron esa afirmación que, sin embargo, viene a ser absolutamente falsa. Estas represas son altamente contaminantes.
OH!: ¿Puede precisar qué tan contaminantes?

Es un tema que ha movilizado hace ya 40 años a la comunidad científica. A un alto nivel científico se estudia lo que implican las grandes hidroeléctricas en el mundo. Y las conclusiones son claras: las grandes megarepresas del Brasil, por ejemplo, son altamente contaminantes en términos del calentamiento global. En cambio, las pequeñas hidroeléctricas en zonas no tropicales son mucho menos contaminantes, por ejemplo en cordillera, no constituyen un peligro en sí. El debate en realidad está zanjado, toda la comunidad científica sabe que en zonas tropicales, las grandes hidroeléctricas producen descomunales descargas hacia la atmósfera de gases invernadero como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso. Por eso en Brasil, los especialistas están aterrados con los resultados de esas obras y se debate intensamente sobre los peligros de las nuevas propuestas.
En suma, la electricidad producida en El Chepete y El Bala sería una “electricidad sucia” mucho más contaminante que la de las termoeléctricas del actual SIN. Pero adicionalmente a ello se suma la destrucción de uno de los paraísos del planeta: el parque Madidi y la reserva Pilón Lajas. Si estas grandes obras se llegan a realizar se exterminará irremediablemente más de 76 mil hectáreas de bosque. Pero esta obra suma además una particular y peligrosa amenaza que acabamos de denunciar en una reciente publicación: el envenenamiento de esos lagos artificiales con una sustancia tan tóxica como el mercurio.
OH!: ¿Hablamos de un lago de más 77 mil hectáreas, entiendo que la ciudad de La Paz tiene esa dimensión, contaminado por mercurio? ¿Cómo llega a esa conclusión?
Sí, podemos concluir que nuestras autoridades quieren hacer una megarepresa que estará contaminada con mercurio. El mercurio vertido por la intensa actividad aurífera del norte paceño, en la cuenca alta que desemboca en el río Beni, constituye una amenaza letal del proyecto. La hidroeléctrica será accionada con las aguas del río Beni contenidas por una megarepresa a construirse en el angosto del Chepete. La otra central hidroeléctrica se la ubica en el Angosto de El Bala también en el cauce del río Beni. Está en plena frontera entre  Rurrenabaque, en La Paz, y San Buenaventura, en Beni.
Los dos estrechos  se ubican en el piedemonte amazónico en la cuenca alta inferior y de transición del rio Beni hacia los llanos del río Beni. Son paso obligado de las aguas de los distintos ríos que conforman la cuenca aluvial de oro de las zonas de Tipuani, Guanay y Mapiri. Es el área más intensamente explotada por la minería aurífera en el país.
El mercurio es el elemento de mayor impacto en el área por su empleo para la separación del oro de los otros minerales. Cuando se derrama en el agua, lo que es frecuente en esta región, puede convertirse en metilmercurio. Eso sucede a través de transformaciones que se potencian peligrosamente en las aguas profundas de las lagunas naturales y los embalses creados artificialmente.
OH!: ¿Qué tan peligroso es el metilmercurio para el ser humano?
El metilmercurio es la forma más tóxica en la que se presenta el mercurio, pues afecta al sistema inmunológico y daña el sistema nervioso. La población en mayor riesgo son los hijos de mujeres que consumen grandes cantidades de peces y fauna acuática o ribereña que portan este compuesto. Se pueden presentar daños permanentes en cerebro y riñones e incluso llega a provocar la muerte, particularmente de los bebés aún no nacidos o recién nacidos.
OH!: Pese a las diversas denuncias que hay contra el proyecto el Gobierno parece decidido a concretarlo. ¿Ha evaluado qué tan fuerte puede ser la reacción social contra este emprendimiento?
Personalmente considero que debe ser cancelado a como dé lugar. Pero más allá de eso es evidente que se va gestando una fuerte consciencia social que se opone al proyecto. Pude ver, por ejemplo, que en Rurrenabaque incluso la gente del Movimiento Al Socialismo se opone a la obra. Y si el Gobierno insiste en llevarla adelante, sin duda, recibirá un significativo rechazo de los lugareños tanto que bien podría asemejarse a la gran campaña que defendió la preservación del TIPNIS.
Perfil
Ricardo Calla Ortega
Archivo

Es sociólogo y antropólogo, en 2004 ocupó la cartera de Ministro de Asuntos Indígenas. Tiene vasta trayectora  como docente universitario e investigador. En ese marco, acaba de presentar el texto La Amenaza del Mercurio, relacionado al proyecto de las represas de El Chepete y El Bala.  Esta investigación fue respaldada y publicada por la Fundación Vicente Pazos Kanki. Tomado de los tiempos de Bolivia 

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