jueves, 26 de noviembre de 2020

ASI REFLEJABAN LOS DIARIOS DE ESPAÑA EL FALLECIMIENTO DE DIEGO MARADONA

 


fallecimiento de maradona , reflejo en los diarios de España 

fotos de la web 


























FALLECIMIENTO DE MARADONA EN LOS PERIODICOS DE INGLATERRA

 

FALLECIMIENTO DE MARADONA EN LOS PERIODICOS DE INGLATERRA


tomados de la web 






































miércoles, 25 de noviembre de 2020

LA EMOTIVA DESPEDIDA DE LIONEL MESSI: "NOS DEJA PERO NO SE VA"


Murió Diego Maradona. La emotiva despedida de Lionel Messi: "Nos deja pero no se va"

Messi subió fotos junto a Maradona Crédito: Instagram Leo Messi

Lionel Messi publicó un sentido mensaje en su cuenta de Instagram luego de que se conociera la muerte de Diego Maradona.

El rosarino, el jugador destinado a continuar el legado de Diego, escribió: "Un día muy triste para todos los argentinos y para el fútbol. Nos deja pero no se va, porque el Diego es eterno. Me quedo con todos los momentos lindos vividos con él y quería aprovechar para enviarle el pésame a toda su familia y amigos. QEPD".

Entre 2008 y 2010, Maradona fue entrenador de la selección y tuvo la oportunidad de dirigir a Messi, con quien compartió el Mundial de Sudáfrica 2010 en el que la Argentina alcanzó los cuartos de final y cayó con Alemania.

Messi estuvo pendiente de la salud de Maradona en los días complicados que atravesó a partir de noviembre quien era el DT de Gimnasia LP. El miércoles 4, tras la intervención quirúrgica en la Clínica Olivos que debió atravesar el ex capitán del Napoli para resolver un hematoma subdural en su cabeza, llegó uno de los mensajes más esperados del mundo del fútbol.

Fue Messi quien le había escrito: "Diego, toda la fuerza del mundo. Mi familia y yo te queremos ver bien lo antes posible. ¡Un abrazo de corazón!", escribió Messi y publicó una foto con Diego durante la etapa en la que compartieron la Selección Argentina. Días atrás, en el cumpleaños número 60 de Maradona, Leo había sido criticado en las redes sociales por no utilizar su perfil para saludarlo.

TOMADO DE LA NACION DE AR

DIEGO MARADONA MORRE AOS 60 ANOS

FOTO , GOL A BRASIL COPA DE ITALIA 
Ídolo argentino morreu em casa após sofrer uma parada cardiorrespiratória, segundo o jornal Clarín

O ex-jogador e treinador argentino Diego Armando Maradona morreu nesta quarta-feira (25/11), aos 60 anos, após sofrer uma parada cardiorrespiratória. As informações são do jornal Clarín.

Segundo a publicação, Maradona morreu na casa em que estava, na cidade de Tigre, a norte de Buenos Aires. Ele se recuperava de uma cirurgia na cabeça.

O ídolo argentino foi internado no começo do mês. Sua última aparição pública foi em 30 de outubro, dia em que completou 60 anos. Na ocasião, ele compareceu à partida de estreia do Gimnasia e Esgrima La Plata, do qual era treinador, no campeonato argentino, mas deixou o logal após alguns minutos, com a ajuda de assistentes.

Considerado um dos maiores jogadores de futebol de todos os tempos, Maradona viveu o auge da carreira em 1986, quando levou a Argentina ao segundo título da Copa do Mundo. Em clubes, destacou-se no Boca Juniors, de Buenos Aires, e no Napoli, da Itália. O sucesso dentro das quatro linhas, porém, sempre dividiu espaço com as polêmicas fora de campo — sobretudo com o vício em drogas.

TOMADO DE CORREIO BRAZILIENSE

ADIOS A DIEGO Y ADIOS A MARADONA

 Adiós a Diego y adiós a Maradona

Jorge Valdano PARA LA NACION


Jorge Valdano abraza a Diego Maradona durante el Mundial de México 86 Crédito: Getty Images

Aquellos que arrugan el rostro pensando en el último Maradona, con dificultades para caminar, problemas para vocalizar, abrazando a Maduro y haciendo de su vida lo que le daba la gana, harán bien en abandonar esta despedida que abrazará al genio y absolverá al hombre. No van a encontrar un solo reproche porque el futbolista no tenía defectos y el hombre fue una víctima. ¿De quién? De mí o de usted, por ejemplo, que seguramente en algún momento lo elogiamos sin piedad.

Hay algo perverso en una vida que te cumple todos los sueños y Diego sufrió como nadie la generosidad de su destino. Fue el fatal recorrido desde su condición de humano al de mito, el que lo dividió en dos: por un lado, Diego; por el otro, Maradona. Fernando Signorini, su preparador físico, tipo sensible e inteligente y, posiblemente, el hombre que mejor le conoció, solía decir: "Con Diego iría al fin del mundo, pero con Maradona ni a la esquina". Diego era un producto más del humilde barrio en el que nació. A Maradona lo sobrepasó una fama temprana. Esa glorificación provocó una cadena de consecuencias, la peor de las cuales fue la inevitable tentación de escalar todos los días hasta la altura de su leyenda. En una personalidad adictiva como la suya, aquello fue mortal de necesidad.

Si el fútbol es universal, Maradona también lo es, porque Maradona y fútbol ya son sinónimos. Pero a la vez era inequívocamente argentino, lo que explica el poder sentimental que siempre ha tenido en nuestro país y que lo hizo impune. Un hombre que, por su condición de genio, dejó de tener límites desde la adolescencia y que, por su origen, creció con orgullo de clase. Por esa razón, y también por su fuerza representativa, con Maradona los pobres le ganaron a los ricos, de manera que las adhesiones incondicionales que tenía allá abajo fueron proporcionales a la desconfianza que le tenían los de arriba. Los ricos odian perder. Pero hasta sus peores enemigos tuvieron que sacarse el sombrero ante su descomunal talento futbolístico. No había más remedio.

Hay algo perverso en una vida que te cumple todos los sueños y Diego sufrió como nadie la generosidad de su destino

Con poco más de 15 años empezó a concursar para dios del fútbol. Lo hizo, además, en un país que lo acogió como a un mesías sentimental, porque el fútbol, en Argentina, es un juego que solo llega a la mente después de pasar por el corazón. La fascinación por el arte barrial que Diego llevó a los estadios trascendió al hinchismo. No importaba la camiseta que llevara, era un genio, era argentino y eso resultaba suficiente para desatar el orgullo.

Domador de la pelota

Como es su obra lo que lo hizo grande, y no su vida, empecemos por ahí. Hay una primera imagen de Diego dominando la pelota en un escenario humilde, concentrado como un burócrata y feliz como un niño que arma y desarma la pelota, el juguete de su vida. Primero la zurda y luego la cabeza, no la dejan caer en lo que parece una amable discusión con esa pelota que aún se le rebela. Está a punto de escaparse, pero Diego no la deja, la somete, como si la estuviera domando más que dominando. Tiene poco más de diez años y ya apunta para virtuoso, aunque la pelota y Diego aún se estén conociendo.

El idilio del domador con la pelota creció con el tiempo hasta llegar a un punto en que ver a Diego manejarla era un espectáculo aparte. Cuando entrenaba, y solo para dar un ejemplo, la tiraba hasta el cielo con un efecto que solo él entendía y, mientras la pelota viajaba, Diego hacía ejercicios como si no se acordará de lo que había dejado colgado en el aire. Pero cuando la pelota, ya cayendo, llegaba a su altura, volvía a mirarla haciéndose el sorprendido, para devolvérsela al cielo con otro efecto y olvidarse de ella otro ratito. Sabía exactamente el momento y el lugar del reencuentro. Lo demás corría a cuenta de su precisión milimétrica. Su infinito repertorio acomplejaba.

Si el fútbol es universal, Maradona también lo es, porque Maradona y fútbol ya son sinónimos

Estábamos en Berlín esperando un partido con Argentina y Bilardo insistía en la necesidad de depurar la técnica y, como las obsesiones nunca se quedan cortas, repetía sin parar que un jugador argentino tenía que vivir con la pelota en los pies: "Mañana, tarde y noche, siempre con la pelota". Días repitiendo lo mismo. Así las cosas, a la hora de comer Diego salió de su habitación dominando una pelota, tomó un ascensor en el que siguió haciendo jueguitos, llegó al comedor, se sentó y la pelota seguía sin caerse mientras picoteaba el pan. Bilardo entró, lo vio y con una sonrisa de oreja a oreja se llenó de razón: "¿Ven? Por eso es Maradona". Este episodio que siempre evoqué con una sonrisa, hoy llega envuelto en una inevitable tristeza.

El virtuosismo que alcanzó con la pelota, y que todos admiramos, lo llevó luego a la concepción del juego hasta hacer de la perfección una costumbre. Con esa mirada periférica de lechuza, con la noble elegancia de un mago para engañar y la potencia de un cuatro por cuatro para escapar, con pases sin defectos para asociarse, con tiros letales y con una personalidad napoleónica para afrontar las grandes batallas...

En ningún lugar fue tan feliz como dentro de una cancha. Ahí tenía una cita con su amor, la pelota, pero también un dominio espectacular de la escena, como si no se sintiera parte de un equipo, sino único. Como un roquero enloqueciendo a la multitud, antes que un futbolista. La seguridad que tenía con la pelota y la superioridad abusiva de su juego, la fue incorporando a su mentalidad hasta que llegó el día fatídico en que el personaje supero a la persona. Era distinto, se sentía distinto y actuaba distinto.

Un solista

En algún momento de la anterior reflexión se me escaparon dos conceptos que, mal interpretados, son injuriosos y conviene aclarar. El primero, cuando dije que era más cantante que futbolista. La imagen la escribí para exaltar al solista, pero nunca para rebajar al futbolista. Fue y murió con alma de jugador de fútbol. La segunda aclaración es sobre su condición de "solista". Sobresalía del equipo con un brillo incomparable, pero no solo se sentía parte, sino que era muy generoso con los compañeros. La felicidad que sentía dentro de una cancha lo convertía en solidario, valiente, hábil hasta el exhibicionismo y competitivo como un hambriento. Por esa razón, estoy convencido de que, solo por haber pisado gloriosamente esos cien metros por setenta, la vida le mereció la pena.

Como hizo Homero con su Ulises, conviene no hacer descripciones externas y reservar para Diego los mismos calificativos que para el héroe de la Odisea: "Sagaz", "mañoso", "certero", "de muchos trucos"

Como este recuerdo se propone también llamar la atención sobre la exagerada vida de Diego, hay que llegar a Nápoles, donde en ocho años intensos como un siglo, su fútbol alcanzó alturas desconocidas para el club y gloriosas para él mismo, pero donde su vida descarriló. El goce y el dolor, la luz y la oscuridad, la cima más alta y el pozo más profundo. La salud, que era el fútbol; y la enfermedad que le contagió la vida. Nadie, que yo conozca, hizo una travesía tan larga y sinuosa.

En las dos puntas (la de la cancha y la de la vida) habitó un superhombre. En la cancha porque, rodeado de jugadores normales, fue más fuerte que los árbitros, que el poder del norte, que el súper Milan de Sacchi y que la pobre historia del Nápoles. Era él contra el mundo. Y ganaba él. En el Mundial 86, donde jugó en estado de gracia, su genialidad conoció el punto más alto el día que venció a Inglaterra. Como hizo Homero con su Ulises, conviene no hacer descripciones externas y reservar para Diego los mismos calificativos que para el héroe de la Odisea: "Sagaz", "mañoso", "certero", "de muchos trucos". El fútbol de Diego estaba hecho de belleza, de creatividad, de orgullo, de hombría y, aquella tarde frente a Inglaterra, de argentinidad al palo, con proporciones parecidas de viveza y habilidad. Diego marcó un gol estratosférico y otro tramposo. Aquí está el mejor ejemplo de esa frase que aplicamos en ocasiones menos oportunas que esta: estaba por encima del bien y del mal.

También en la vida habitó un superhombre porque, si bien Jesucristo resucitó al tercer día, cosa que no es sencilla, Maradona resucitó por lo menos tres veces, que tampoco es fácil. Era tan fuerte físicamente, como grande era su genio futbolístico. De hecho, todos sus excesos fueron un atentado contra el deporte y, sin embargo, no lograron empañar su descomunal talento, aunque en ocasiones jugara en condiciones alarmantes.

En la admiración y en la pena caben distintos tipos de emoción. Hoy hasta la pelota, el juguete más comunitario que existe, se sentirá más sola y llorará desconsolada a su dueño. Todos los que amamos el fútbol auténtico, lloramos con ella a Maradona. Y quienes lo conocimos, lloraremos aún más por aquel Diego que, en los últimos tiempos, casi había desaparecido bajo el peso de su leyenda y de su exagerada vida. Adiós, gran Capitán.

© EDICIONES EL PAIS, S.L

Por: Jorge Valdano

TOMADO DE LA NACION DE AR

MARADONA, IL DOLORE DI NAPOLI: ​LACRIME E LUCI PER LA VEGLIA FUNEBRE AL SAN PAOLO

 MARADONA, IL DOLORE DI NAPOLI: ​LACRIME E LUCI PER LA VEGLIA FUNEBRE AL SAN PAOLO

NAPOLI 

La Napoli di Diego è scesa in strada, sciarpe, bandiere, striscioni e maglie da gioco, smartphone con le canzoncine dedicate al Pibe de Oro, autoradio con le cronache delle partite dei giorni d’oro. La città che amava il campione argentino è trasversale, cinquantenni che hanno gioito sugli spalti e adolescenti che l’hanno visto solo su Youtube ma poi hanno deciso di tatuarsi il suo nome sull’avambraccio. 

APPROFONDIMENTI

Maradona è morto, addio al re di Napoli 


La città di Diego non s’è fatta sentire nei luoghi dove il campione ha vissuto: a via Scipione Capece, sotto la storica casa di Diego, solo tre ragazzi infreddoliti: «Volevamo dargli un saluto, non sapevamo dove andare»; all’hotel Paradiso nemmeno sanno più quello che Maradona faceva nelle stanze; il “suo” ristorante, la Sacrestia, adesso non c’è più perché sta diventando una lussuosa villa.

Così, senza punti precisi dove andare a mostrare e a raccontare il dolore, la città della passione azzurra ha cercato i luoghi-simbolo di Maradona: i murales a San Giovanni e ai Quartieri, lo stadio San Paolo, il cancello azzurro del campo Paradiso a Soccavo che adesso è un cumulo di macerie ma conserva l’anima di quella squadra che fece sognare una città grazie a Diego. 

È proprio a Soccavo, al campo Paradiso, che s’è radunata una piccola truppa di appassionati. Lumini accesi, cori dedicati a Diego, uno striscione su un lenzuolo realizzato sul posto: «Questo è il tuo Paradiso Immenso D10». Maurizio Lezzi intona cori, è stato lui a convocare il popolo di Soccavo e Pianura in quel luogo che «da oggi per noi appassionati è diventato sacro», spiega con la voce rotta dall’emozione. Piomba d’improvviso un uomo brizzolato, la maschera sul volto bagnata dalle lacrime «Ho perduto mamma e papà, sto provando quello stesso dolore», cerca abbracci ma viene respinto perché la paura del virus è più forte dell’emozione, resta lì vicino e canta “o mamma mamma mamma” singhiozzando. 

Una gazzella dell’Arma passa e rallenta, ci sarebbe da far smobilitare l’assembramento ma i militari comprendono, passano oltre, poi ripassano davanti al gruppetto che cerca di mantenere distanze adeguate. Non interrompono la funzione laica di Soccavo.

A San Giovanni, davanti al gigantesco murales di Jorit va in scena un addio un po’ scomposto fatto di musichette maradoniane sparate a volume alto, fiori, lumini e sciarpe. In un angolo un ragazzo abbraccia la fidanzatina e piange «Io non l’ho mai visto giocare ma era l’idolo del mio papà che non c’è più. Lui oggi sarebbe addolorato e io, non so nemmeno perché, sento il suo stesso dolore».


La gente si cerca, si accalca, fioccano i ricordi e i racconti, il gruppetto diventa folla. Passa una volante e chiede di smembrare l’assembramento, nessuno protesta, ci si allontana per poi tornare a guardare il volto fiero di Diego e a ricordare i giorni delle emozioni calcistiche e della riscossa della città che passava attraverso la maglia ra. Volume 90%

 Anche ai Quartieri Spagnoli il murales di Diego diventa luogo di pellegrinaggio e si alzano cori: «Diego, Diego». Qualcuno ha stampato manifestini a lutto “È venuto a mancare Diego Armando Maradona, la Napoli che piange, Ciao Dio del Calcio”. Una donna che abita dinanzi all’immenso disegno espone la maglia del Boca con il numero 10, la prima indossata da Diego. La gente porta lumini e il muretto che affaccia sulla piazzetta diventa una lunga sequenza di fiammelle dietro le quali c’è chi prega, chi impreca, chi guarda sullo smartphone le compilation dei gol più belli. 

Però la vera, unica e indimenticabile casa di Maradona è stato il San Paolo, s’è deciso che per l’intera notte i fari dello stadio resteranno accesi in segno di lutto e di memoria. Di primo acchito l’esterno dell’impianto resta vuoto, solo pochi sparuti infreddoliti con le sciarpe azzurre. Poi il popolo del pallone lascia gli altri luoghi e decide che la celebrazione vera dovrà tenersi in quel luogo: arrivano in tanti, diventano migliaia dinanzi agli ingressi della Curva B. Qui la cerimonia laica è meno contrita e più esplosiva. Qualcuno appende alle grate una foto, altri accendono lumini, partono cori che fanno tremare Fuorigrotta come ai tempi d’oro del Pibe, si accendono fumogeni come nei giorni dei gol che facevano tremare le grandi avversarie del Napoli di Diego. Un lunghissimo drappo avvolge tutto l’esterno della curva “O re immortale, il tuo vessillo mai smetterà di sventolare”. E quel vessillo sventola per davvero, è una gigantesca bandiera con il volto di Diego stilizzato e il suo numero; il drappo è grandissimo, copre ogni cosa, diventa il simbolo del dolore napoletano che si esprime con il vocione della curva a urlare il nome del campione che non c’è più.  


 Dall’altra parte della città, a Capodichino, c’è chi resta lontano dalle manifestazioni e si commuove in silenzio. Gennaro Savanelli, pilota personale di Diego, l’uomo che per anni ha fatto decollare il suo piccolo jet portando il campione in ogni città d’Italia e del mondo. Savanelli si commuove ripensando all’ultimo incontro, in aeroporto, a Malpensa. Diego doveva atterrare a Torino per essere sentito dal magistrato Guariniello ma il suo volo venne spostato a Milano: «Gennaro, vieni qui col tuo jet, dobbiamo correre lì». Il Comandante Savanelli raggiunse il suo amico campione, da lontano lo vide sudato e imbolsito: «Quando Diego mi vide, dopo tanti anni, iniziò a piangere: tu sei rimasto uguale, guarda io come sono ridotto», il comandante si commuove. 

Le stesse lacrime di tutta la città che piange il suo mito e s’è data un appuntamento per stasera: prima della gare di Europa League ad ogni tifoso viene chiesto di esporre un drappo o un lumino alla finestra e poi, dopo il minuto di silenzio sul campo la città affacciata ai balconi dovrà far partire il più forte applauso che sia mai stato ascoltato, l’ultimo dedicato a Diego.
 tomado de IL MATTINO DE it

CORRIENTES PREPARA LA LOGISTICA DE LA VACUNACION CONTRA CORONA VIRUS

  CORONAVIRUS


Valdés: "Estamos preparando la logística para la vacunación"

El gobernador Gustavo Valdés anunció este miércoles que el Gobierno provincial prepara "la logística para la vacunación" y advirtió que "no hay que relajarse; estamos en un pico de casos".

"En lo inmediato necesitamos de 250 mil a 300 mil dosis para las personas de riesgo" y "si la tenemos que comprar, no vamos a tener ningún problema", dijo en diálogo con Corrientes en el aire que se emite por Radio Mitre Corrientes.

"Son todas vacunas del primer mundo. Hay disputas de laboratorio más que de efectividad", comentó Valdés.

En otro orden, el mandatario provincial anunció el inicio de las obras del puerto de Ituzaingó que implicó una inversión de u$s10 millones.

 

TOMADO DE EL LITORAL DE CTES AR