fallecimiento de maradona , reflejo en los diarios de España
fotos de la web
Messi subió fotos junto a Maradona Crédito: Instagram
Leo Messi
Lionel Messi publicó un sentido mensaje en su
cuenta de Instagram luego de que se conociera la
muerte de Diego Maradona.
El rosarino, el jugador destinado a continuar el legado de
Diego, escribió: "Un día muy triste para todos los argentinos y para el
fútbol. Nos deja pero no se va, porque el Diego es eterno. Me quedo con todos
los momentos lindos vividos con él y quería aprovechar para enviarle el pésame
a toda su familia y amigos. QEPD".
Entre 2008 y 2010, Maradona fue entrenador de la selección y
tuvo la oportunidad de dirigir a Messi, con quien compartió el Mundial de
Sudáfrica 2010 en el que la Argentina alcanzó los cuartos de final y cayó con
Alemania.
Messi estuvo pendiente de la salud de Maradona en los días
complicados que atravesó a partir de noviembre quien era el DT de Gimnasia LP.
El miércoles 4, tras la intervención quirúrgica en la Clínica Olivos que debió
atravesar el ex capitán del Napoli para resolver un hematoma subdural en su
cabeza, llegó uno de los mensajes más esperados del mundo del fútbol.
Fue Messi quien le había escrito: "Diego, toda la
fuerza del mundo. Mi familia y yo te queremos ver bien lo antes posible. ¡Un
abrazo de corazón!", escribió Messi y publicó una foto con Diego durante
la etapa en la que compartieron la Selección Argentina. Días atrás, en el
cumpleaños número 60 de Maradona, Leo había sido criticado en las redes
sociales por no utilizar su perfil para saludarlo.
TOMADO DE LA NACION DE AR
O ex-jogador e treinador argentino Diego Armando Maradona
morreu nesta quarta-feira (25/11), aos 60 anos, após sofrer uma parada
cardiorrespiratória. As informações são do jornal Clarín.
Segundo a publicação, Maradona morreu na casa em que estava,
na cidade de Tigre, a norte de Buenos Aires. Ele se recuperava de uma cirurgia
na cabeça.
O ídolo argentino foi internado no começo do mês. Sua última
aparição pública foi em 30 de outubro, dia em que completou 60 anos. Na
ocasião, ele compareceu à partida de estreia do Gimnasia e Esgrima La Plata, do
qual era treinador, no campeonato argentino, mas deixou o logal após alguns
minutos, com a ajuda de assistentes.
Considerado um dos maiores jogadores de futebol de todos os
tempos, Maradona viveu o auge da carreira em 1986, quando levou a Argentina ao
segundo título da Copa do Mundo. Em clubes, destacou-se no Boca Juniors, de
Buenos Aires, e no Napoli, da Itália. O sucesso dentro das quatro linhas,
porém, sempre dividiu espaço com as polêmicas fora de campo — sobretudo com o
vício em drogas.
TOMADO DE CORREIO BRAZILIENSE
Adiós a Diego y adiós a Maradona
Jorge Valdano
PARA LA NACION
Aquellos que arrugan el rostro pensando en el
último Maradona, con dificultades para caminar, problemas para vocalizar,
abrazando a Maduro y haciendo de su vida lo que le daba la gana, harán bien en
abandonar esta despedida que abrazará al genio y absolverá al hombre. No van a
encontrar un solo reproche porque el futbolista no tenía defectos y el hombre
fue una víctima. ¿De quién? De mí o de usted, por ejemplo, que seguramente en
algún momento lo elogiamos sin piedad.
Hay algo perverso en una vida que te cumple todos los sueños
y Diego sufrió como nadie la generosidad de su destino. Fue el fatal recorrido
desde su condición de humano al de mito, el que lo dividió en dos: por un lado,
Diego; por el otro, Maradona. Fernando Signorini, su preparador
físico, tipo sensible e inteligente y, posiblemente, el hombre que mejor le
conoció, solía decir: "Con Diego iría al fin del mundo, pero con Maradona
ni a la esquina". Diego era un producto más del humilde barrio en el que
nació. A Maradona lo sobrepasó una fama temprana. Esa glorificación provocó una
cadena de consecuencias, la peor de las cuales fue la inevitable tentación de
escalar todos los días hasta la altura de su leyenda. En una personalidad
adictiva como la suya, aquello fue mortal de necesidad.
Si el fútbol es universal, Maradona también lo es, porque
Maradona y fútbol ya son sinónimos. Pero a la vez era inequívocamente
argentino, lo que explica el poder sentimental que siempre ha tenido en nuestro
país y que lo hizo impune. Un hombre que, por su condición de genio, dejó de
tener límites desde la adolescencia y que, por su origen, creció con orgullo de
clase. Por esa razón, y también por su fuerza representativa, con Maradona los
pobres le ganaron a los ricos, de manera que las adhesiones incondicionales que
tenía allá abajo fueron proporcionales a la desconfianza que le tenían los de
arriba. Los ricos odian perder. Pero hasta sus peores enemigos tuvieron que
sacarse el sombrero ante su descomunal talento futbolístico. No había más
remedio.
Hay algo perverso en una vida que te cumple todos los sueños
y Diego sufrió como nadie la generosidad de su destino
Con poco más de 15 años empezó a concursar para dios del
fútbol. Lo hizo, además, en un país que lo acogió como a un mesías sentimental,
porque el fútbol, en Argentina, es un juego que solo llega a la mente después
de pasar por el corazón. La fascinación por el arte barrial que Diego llevó a
los estadios trascendió al hinchismo. No importaba la camiseta que llevara, era
un genio, era argentino y eso resultaba suficiente para desatar el orgullo.
Domador de la pelota
Como es su obra lo que lo hizo grande, y no su vida,
empecemos por ahí. Hay una primera imagen de Diego dominando la pelota en un
escenario humilde, concentrado como un burócrata y feliz como un niño que arma
y desarma la pelota, el juguete de su vida. Primero la zurda y luego la cabeza,
no la dejan caer en lo que parece una amable discusión con esa pelota que aún
se le rebela. Está a punto de escaparse, pero Diego no la deja, la somete, como
si la estuviera domando más que dominando. Tiene poco más de diez años y ya
apunta para virtuoso, aunque la pelota y Diego aún se estén conociendo.
El idilio del domador con la pelota creció con el tiempo
hasta llegar a un punto en que ver a Diego manejarla era un espectáculo aparte.
Cuando entrenaba, y solo para dar un ejemplo, la tiraba hasta el cielo con un
efecto que solo él entendía y, mientras la pelota viajaba, Diego hacía
ejercicios como si no se acordará de lo que había dejado colgado en el aire.
Pero cuando la pelota, ya cayendo, llegaba a su altura, volvía a mirarla
haciéndose el sorprendido, para devolvérsela al cielo con otro efecto y
olvidarse de ella otro ratito. Sabía exactamente el momento y el lugar del
reencuentro. Lo demás corría a cuenta de su precisión milimétrica. Su infinito
repertorio acomplejaba.
Si el fútbol es universal, Maradona también lo es, porque
Maradona y fútbol ya son sinónimos
Estábamos en Berlín esperando un partido con Argentina y
Bilardo insistía en la necesidad de depurar la técnica y, como las obsesiones
nunca se quedan cortas, repetía sin parar que un jugador argentino tenía que
vivir con la pelota en los pies: "Mañana, tarde y noche, siempre con la
pelota". Días repitiendo lo mismo. Así las cosas, a la hora de comer Diego
salió de su habitación dominando una pelota, tomó un ascensor en el que siguió
haciendo jueguitos, llegó al comedor, se sentó y la pelota seguía sin caerse
mientras picoteaba el pan. Bilardo entró, lo vio y con una sonrisa de oreja a
oreja se llenó de razón: "¿Ven? Por eso es Maradona". Este episodio
que siempre evoqué con una sonrisa, hoy llega envuelto en una inevitable
tristeza.
El virtuosismo que alcanzó con la pelota, y que todos
admiramos, lo llevó luego a la concepción del juego hasta hacer de la
perfección una costumbre. Con esa mirada periférica de lechuza, con la noble
elegancia de un mago para engañar y la potencia de un cuatro por cuatro para
escapar, con pases sin defectos para asociarse, con tiros letales y con una
personalidad napoleónica para afrontar las grandes batallas...
En ningún lugar fue tan feliz como dentro de una cancha. Ahí
tenía una cita con su amor, la pelota, pero también un dominio espectacular de
la escena, como si no se sintiera parte de un equipo, sino único. Como un
roquero enloqueciendo a la multitud, antes que un futbolista. La seguridad que
tenía con la pelota y la superioridad abusiva de su juego, la fue incorporando
a su mentalidad hasta que llegó el día fatídico en que el personaje supero a la
persona. Era distinto, se sentía distinto y actuaba distinto.
Un solista
En algún momento de la anterior reflexión se me escaparon
dos conceptos que, mal interpretados, son injuriosos y conviene aclarar. El
primero, cuando dije que era más cantante que futbolista. La imagen la escribí
para exaltar al solista, pero nunca para rebajar al futbolista. Fue y murió con
alma de jugador de fútbol. La segunda aclaración es sobre su condición de
"solista". Sobresalía del equipo con un brillo incomparable, pero no
solo se sentía parte, sino que era muy generoso con los compañeros. La felicidad
que sentía dentro de una cancha lo convertía en solidario, valiente, hábil
hasta el exhibicionismo y competitivo como un hambriento. Por esa razón, estoy
convencido de que, solo por haber pisado gloriosamente esos cien metros por
setenta, la vida le mereció la pena.
Como hizo Homero con su Ulises, conviene no hacer
descripciones externas y reservar para Diego los mismos calificativos que para
el héroe de la Odisea: "Sagaz", "mañoso",
"certero", "de muchos trucos"
Como este recuerdo se propone también llamar la atención
sobre la exagerada vida de Diego, hay que llegar a Nápoles, donde en ocho años
intensos como un siglo, su fútbol alcanzó alturas desconocidas para el club y
gloriosas para él mismo, pero donde su vida descarriló. El goce y el dolor, la luz
y la oscuridad, la cima más alta y el pozo más profundo. La salud, que era el
fútbol; y la enfermedad que le contagió la vida. Nadie, que yo conozca, hizo
una travesía tan larga y sinuosa.
En las dos puntas (la de la cancha y la de la vida) habitó
un superhombre. En la cancha porque, rodeado de jugadores normales, fue más
fuerte que los árbitros, que el poder del norte, que el súper Milan de Sacchi y
que la pobre historia del Nápoles. Era él contra el mundo. Y ganaba él. En el
Mundial 86, donde jugó en estado de gracia, su genialidad conoció el punto más
alto el día que venció a Inglaterra. Como hizo Homero con su Ulises, conviene
no hacer descripciones externas y reservar para Diego los mismos calificativos
que para el héroe de la Odisea: "Sagaz", "mañoso",
"certero", "de muchos trucos". El fútbol de Diego estaba
hecho de belleza, de creatividad, de orgullo, de hombría y, aquella tarde
frente a Inglaterra, de argentinidad al palo, con proporciones parecidas de
viveza y habilidad. Diego marcó un gol estratosférico y otro tramposo. Aquí
está el mejor ejemplo de esa frase que aplicamos en ocasiones menos oportunas
que esta: estaba por encima del bien y del mal.
También en la vida habitó un superhombre porque, si bien
Jesucristo resucitó al tercer día, cosa que no es sencilla, Maradona resucitó
por lo menos tres veces, que tampoco es fácil. Era tan fuerte físicamente, como
grande era su genio futbolístico. De hecho, todos sus excesos fueron un
atentado contra el deporte y, sin embargo, no lograron empañar su descomunal
talento, aunque en ocasiones jugara en condiciones alarmantes.
En la admiración y en la pena caben distintos tipos de
emoción. Hoy hasta la pelota, el juguete más comunitario que existe, se sentirá
más sola y llorará desconsolada a su dueño. Todos los que amamos el fútbol
auténtico, lloramos con ella a Maradona. Y quienes lo conocimos, lloraremos aún
más por aquel Diego que, en los últimos tiempos, casi había desaparecido bajo
el peso de su leyenda y de su exagerada vida. Adiós, gran Capitán.
© EDICIONES EL PAIS, S.L
Por: Jorge Valdano
TOMADO DE LA NACION DE AR
MARADONA, IL DOLORE DI NAPOLI: LACRIME E LUCI PER LA VEGLIA FUNEBRE AL SAN PAOLO
La Napoli di Diego è scesa in strada, sciarpe,
bandiere, striscioni e maglie da gioco, smartphone con le canzoncine dedicate
al Pibe de Oro, autoradio con le cronache delle partite dei giorni d’oro. La
città che amava il campione argentino è trasversale, cinquantenni che hanno
gioito sugli spalti e adolescenti che l’hanno visto solo su Youtube ma poi
hanno deciso di tatuarsi il suo nome sull’avambraccio.
APPROFONDIMENTI
Maradona
è morto, addio al re di Napoli
Così, senza punti precisi dove andare a mostrare e a
raccontare il dolore, la città della passione azzurra ha cercato i
luoghi-simbolo di Maradona: i murales a San Giovanni e ai Quartieri, lo
stadio San Paolo, il cancello azzurro del campo Paradiso a Soccavo che
adesso è un cumulo di macerie ma conserva l’anima di quella squadra che fece
sognare una città grazie a Diego.
È proprio a Soccavo, al campo Paradiso, che s’è radunata una
piccola truppa di appassionati. Lumini accesi, cori dedicati a Diego, uno
striscione su un lenzuolo realizzato sul posto: «Questo è il tuo Paradiso
Immenso D10». Maurizio Lezzi intona cori, è stato lui a convocare il popolo di
Soccavo e Pianura in quel luogo che «da oggi per noi appassionati è diventato
sacro», spiega con la voce rotta dall’emozione. Piomba d’improvviso un uomo
brizzolato, la maschera sul volto bagnata dalle lacrime «Ho perduto mamma e
papà, sto provando quello stesso dolore», cerca abbracci ma viene respinto
perché la paura del virus è più forte dell’emozione, resta lì vicino e canta “o
mamma mamma mamma” singhiozzando.
Una gazzella dell’Arma passa e rallenta, ci sarebbe da far
smobilitare l’assembramento ma i militari comprendono, passano oltre, poi
ripassano davanti al gruppetto che cerca di mantenere distanze adeguate. Non
interrompono la funzione laica di Soccavo.
A San Giovanni, davanti al gigantesco
murales di Jorit va in scena un addio un po’ scomposto fatto di
musichette maradoniane sparate a volume alto, fiori, lumini e sciarpe. In un
angolo un ragazzo abbraccia la fidanzatina e piange «Io non l’ho mai visto
giocare ma era l’idolo del mio papà che non c’è più. Lui oggi sarebbe addolorato
e io, non so nemmeno perché, sento il suo stesso dolore».
Anche ai Quartieri Spagnoli il
murales di Diego diventa luogo di pellegrinaggio e si alzano cori: «Diego,
Diego». Qualcuno ha stampato manifestini a lutto “È venuto a mancare Diego
Armando Maradona, la Napoli che piange, Ciao Dio del Calcio”. Una donna che
abita dinanzi all’immenso disegno espone la maglia del Boca con il numero 10,
la prima indossata da Diego. La gente porta lumini e il muretto che affaccia
sulla piazzetta diventa una lunga sequenza di fiammelle dietro le quali c’è chi
prega, chi impreca, chi guarda sullo smartphone le compilation dei gol più
belli.
Però la vera, unica e indimenticabile casa di Maradona è
stato il San Paolo, s’è deciso che per l’intera notte i fari dello
stadio resteranno accesi in segno di lutto e di memoria. Di primo acchito
l’esterno dell’impianto resta vuoto, solo pochi sparuti infreddoliti con le
sciarpe azzurre. Poi il popolo del pallone lascia gli altri luoghi e decide che
la celebrazione vera dovrà tenersi in quel luogo: arrivano in tanti, diventano
migliaia dinanzi agli ingressi della Curva B. Qui la cerimonia laica è meno
contrita e più esplosiva. Qualcuno appende alle grate una foto, altri
accendono lumini, partono cori che fanno tremare Fuorigrotta come ai
tempi d’oro del Pibe, si accendono fumogeni come nei giorni dei gol che
facevano tremare le grandi avversarie del Napoli di Diego. Un lunghissimo
drappo avvolge tutto l’esterno della curva “O re immortale, il tuo vessillo mai
smetterà di sventolare”. E quel vessillo sventola per davvero, è una gigantesca
bandiera con il volto di Diego stilizzato e il suo numero; il drappo è
grandissimo, copre ogni cosa, diventa il simbolo del dolore napoletano che si
esprime con il vocione della curva a urlare il nome del campione che non c’è
più.
Le stesse lacrime di tutta la città che piange il suo mito e
s’è data un appuntamento per stasera: prima della gare di Europa League ad ogni
tifoso viene chiesto di esporre un drappo o un lumino alla finestra e poi, dopo
il minuto di silenzio sul campo la città affacciata ai balconi dovrà far
partire il più forte applauso che sia mai stato ascoltato, l’ultimo dedicato a
Diego.
tomado de IL MATTINO DE it
CORONAVIRUS
El gobernador Gustavo Valdés anunció este miércoles que el
Gobierno provincial prepara "la logística para la vacunación" y
advirtió que "no hay que relajarse; estamos en un pico de casos".
"En lo inmediato necesitamos de 250 mil a 300 mil dosis
para las personas de riesgo" y "si la tenemos que comprar, no vamos a
tener ningún problema", dijo en diálogo con Corrientes en el aire que se
emite por Radio Mitre Corrientes.
"Son todas vacunas del primer mundo. Hay disputas de
laboratorio más que de efectividad", comentó Valdés.
En otro orden, el mandatario provincial anunció el inicio de
las obras del puerto de Ituzaingó que implicó una inversión de u$s10 millones.
TOMADO DE EL LITORAL DE CTES AR