martes, 27 de abril de 2010

BOTNIA proclama de la asamblea


Proclama de la Asamblea de Gualeguaychú leída en el puente el 25/04/2010.-
Estamos hoy aquí, sintiéndonos fuertes. Nuestros pasos marchan defendiendo profundas convicciones. Nada ni nadie podrá derrumbar la dignidad de este pueblo, que en el permanente ejercicio de caminar hacía el futuro, como hacemos hoy sobre el puente, aprendió a estar unido para encontrarse en el compromiso diario de defender la verdad.
A pocos días de haberse conocido el fallo de la Corte Internacional de la Haya sostenemos firmemente que jamás aceptaremos el control ni el monitoreo de la planta: nuestra exigencia es el inmediato desmantelamiento de BOTNIA-UMP, porque no se puede monitorear ni controlar el funcionamiento de un emprendimiento ilegal; el fallo, lejos de solucionar el conflicto lo agrava; es inhumano y perverso que después de luchar tanto tiempo nos condenen a convivir con la contaminación de BOTNIA-UPM. El Tribunal Internacional solo consideró las pruebas de contaminación presentadas por el gobierno de Uruguay provenientes de la DINAMA, órgano ambiental perteneciente al estado uruguayo; como también las proporcionadas por ECOMETRIX, consultora contratada por el Banco Mundial, Organismo Internacional que financió la construcción de BOTNIA- UPM; ambos informes confeccionados con datos proporcionados por la misma empresa.
La Corte declara al estado uruguayo violador del tratado reiteradas veces; sin embargo no hay castigo ejemplar. Contradictoriamente condena al pueblo argentino, y en especial a los que habitamos la rivera del Río Uruguay, a convivir con la agresión y contaminación permanente de la empresa ilegal BOTNIA-UPM. EN EUROPA LOS ILEGALES SON EXPULSADOS, PARA LA HAYA LOS ILEGALES EN SUDAMERICA SE QUEDAN. El fallo, no previene el daño, nos impone la política de los hechos consumados, no considera la LICENCIA SOCIAL del pueblo de Gualeguaychú y privilegia los intereses económicos de una corporación internacional por sobre nuestros derechos humanos. Señores jueces de la Haya: BOTNIA-UPM atenta contra la paz social de la región, y el fallo de la Corte que ustedes integran, premió al violador y castigó a la victima.
El tribunal, en su fallo, otorga un papel preponderante en el control y el monitoreo a la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay), organismo binacional creado por el Tratado del año 1975 para la protección del recurso compartido por ambos países. Y nosotros preguntamos: ¿fueron necesarios cuatro años de litigio en un tribunal internacional, para descubrir que la CARU tenía que ejecutar, nada más ni nada menos, que las acciones para las que fue creada? Sostenemos que La CARU fue cómplice necesaria en la violación del Tratado por parte del estado uruguayo, ya sea por incapacidad, inoperancia y/o corrupción, y que bajo ningún concepto el control y el monitoreo del emprendimiento ilegal BOTNIA-UPM que pueda hacer la CARU, es garantía en si mismo de la salud del río y de todos los seres que habitamos la cuenca. A los funcionarios de la CARU nuestro pueblo no los perdona por la traición a sus vecinos, condenados a respirar el sulfhídrico que emana la empresa. El fallo también sostiene que ambos países han fracasado en la preservación del río a través de la CARU; por lo tanto, exigimos el cambio de composición de la misma.
Es vergonzoso que el Fallo de la Haya no mencione a Finlandia, quien en asociación ilícita con el gobierno uruguayo, fue cómplice necesario en la violación del Tratado del Río Uruguay; que ignore el doble estándar moral y ambiental de quienes nos impusieron la contaminación que no aceptan en sus países de origen.
A Finlandia le decimos: ECOGENOCIDAS, COLONIALISTAS Y AVASALLADORES DE LA SOBERANÍA DE DOS PUEBLOS HERMANOS, NO LOS QUEREMOS EN LA REGIÓN, ¡VUELVAN A EUROPA!
Al presidente de los uruguayos, José Pepe Mujica, le decimos: La hermandad de los pueblos no se forja desde el servilismo a las multinacionales. La hermandad de los pueblos, se forja desde el respeto a sus voluntades, la valoración a su cultura, y la atención a sus necesidades. No se hermana a los pueblos aislando y encapsulando sus reclamos, tergiversando que BOTNIA-UPM es el origen del conflicto. No le mienta a los uruguayos diciendo que el problema es el corte de la ruta 136: Arroyo Verde es nada más que la respuesta soberana de un pueblo que no tiene precio, que no está dispuesto a que BOTNIA-UPM, utilice esa ruta para transportar la materia prima que necesita y la pasta de celulosa que produce, envenenándonos. Usted tiene la llave: Si saca a BOTNIA-UPM nosotros nos vamos de ahí.
Su apoyo incondicional a esta corporación contaminante, lo hermana con Finlandia; y lo separa de los entrerrianos, despreciando la historia y la cultura que nos une, arrastrando con sus decisiones al pueblo uruguayo, a adoptar la cultura forestal-celulósica finlandesa, que deja la contaminación en nuestra región; saqueando la riqueza del río compartido, y la fertilidad del suelo que por décadas perteneció a pequeños productores que trabajaron la tierra, los cuales hoy son expulsados por el monocultivo. No alcanzan las fotos simpáticas de abrazos entre los gobiernos, ni las reuniones para ver como seguir con los negocios planteados, hace falta escribir una nueva página en la historia compartida; y que UD, Presidente Mujica, empiece a hacer de carne y hueso sus discursos progresistas. Porque nuestros hermanos uruguayos no pueden expresarse en su propio territorio, por la censura y manipulación de la información en manos de su gobierno; y es su estado, el que obstruye a la Justicia por no cumplir su obligación legal y moral de notificar las citaciones emanadas de nuestro Juzgado Federal, a los directivos de BOTNIA-UPM.
Hágase cargo y pida perdón, porque el estado que usted conduce violó el Tratado del Río Uruguay y generó este conflicto.
Con BOTNIA-UPM, el río Uruguay tiene una muerte anunciada, un paulatino e irreversible proceso de enfermedad, un desastre ecológico garantizado con las masivas descargas de contaminantes diarios que recibe de la planta; y por consecuencia la enfermedad y muerte de nuestra región. A la cual queremos preservar y ellos quieren someter. Este es el tema que se niegan a debatir, informes que no se atreven a dar y datos que nos ocultan, verdades a medias. ¿Cómo justifican la presencia de dioxinas en el ambiente, elementos característicos de la producción de pasta de celulosa, si no es BOTNIA-UPM la causante? En el período de dos años de funcionamiento de la planta, con una producción de 2 millones de toneladas de pasta de celulosa, fueron emitidas 36800 toneladas de tóxicos que ya afectaron al ecosistema del río Uruguay.
A la Presidente de todos los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner le pedimos coherencia, porque es inadmisible y repudiable el veto a la ley de glaciares, aprobada por unanimidad en el Congreso de la Nación; su recepción a Finlandia como país promotor del último Congreso Forestal Mundial; su negación sistemática a aplicar los artículos 610 y 631 del Código Aduanero, que hubieran impedido que la empresa BOTNIA-UPM se construyera con materiales argentinos, que obstaculizarían su abastecimiento de madera y químicos para producir. Porque Usted sabe bien que necesitan de nuestra madera: no sea servil a los intereses de BOTNIA-UPM. NO puede permitir, Señora Presidenta, que Prefectura Argentina custodie los barcos que transitan con tóxicos por el río Uruguay hasta al Puerto ilegal de BOTNIA-UPM. Le exigimos acciones concretas, resuelva de una vez el problema trabajando por el desmantelamiento de BOTNIA-UPM y actuando de acuerdo a la necesidad de nuestro pueblo. No declame la defensa de la soberanía, defiéndala, le pedimos nada más que esté a la altura de las circunstancias, no podemos ser objeto de negocio, no nos de discursos de buena voluntad, haga lo que tiene que hacer: APLIQUE EL CODIGO ADUANERO NO ALIMENTE A BOTNIA-UPM; NI PERMITA QUE EMPRESAS ARGENTINAS COMERCIALICEN CON ELLA.
Exigimos que inmediatamente nos proporcione los resultados de los episodios de contaminación producidos en el Río Uruguay, de lo que respiramos, y que sean públicas las pruebas presentadas por el estado argentino ante la Corte Internacional de la Haya. Que Cancillería, Medio Ambiente y todos los estamentos del estado argentino se hagan cargo de la responsabilidad que les cabe por su participación en el conflicto y actúen conforme al artículo 41 de la Constitución Nacional.
Le preguntamos: ¿Qué festejan UD y los funcionarios nacionales de este fallo? ¿Le parece que el estado argentino debe festejar la permanencia de BOTNIA-UPM? ¿Qué defendió su gobierno frente a la Corte Internacional? ¿No cree que debe darnos explicaciones acerca de su derrota en el aspecto científico del juicio? ¿Alcanza el triunfo jurídico que proclama la violación del Tratado por parte del gobierno uruguayo si BOTNIA-UPM sigue contaminándonos? ¿Realmente cree que no se instalará ninguna otra pastera sobre el río si no hay castigo ejemplar para BOTNIA-UPM?
El fallo de la Corte Internacional de la Haya es para los estados, y no hay estatuto y articulado que sirva a los intereses de nuestros pueblos si no hay decisiones políticas contundentes: EL GOBIERNO TIENE LA OBLIGACION DE HACER LO CORRECTO.
La responsabilizamos de las consecuencias de su negociación con el estado uruguayo, es inadmisible su planteo y el de Mujica de borrón y cuenta nueva; le exigimos que no acepte el control y el monitoreo conjunto de la planta, resignando el camino que eligió nuestro pueblo: lograr el desmantelamiento de BOTNIA-UPM. Será UD la responsable de lo que suceda de aquí en adelante.
Ante la presentación de un proyecto de Declaración por parte de algunos diputados nacionales, que integran la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, el cual sostiene que el fallo de la Corte "cierra un ciclo de controversia" entre Argentina y Uruguay, rechazamos tal afirmación que desconoce la realidad. Ya que la sentencia no soluciona el conflicto; porque es un pronunciamiento retrógrado para el derecho ambiental y manifiestamente injusto e incoherente.
Como dice el poeta oriental Alfredo Zitarrosa: “Hay que cambiar el tiempo, como la taba, el que no cambia todo no cambia nada”
Así también le decimos al GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE ENTRE RÍOS, SERGIO URRIBARRI, que repudiamos la implementación del corredor comercial del río Uruguay, que tan empeñado está UD en concretar, porque es parte necesaria del proyecto IIRSA.
Con toda sinceridad y orgullo podemos manifestar que nos oponemos a la implementación del IIRSA (INFRAESTRUCTURA PARA LA INTEGRACIÓN DE SUDAMÉRICA) mientras UD pretende inaugurar oficialmente el tramo del tren Concordia-Salto, que es una más de las arterias que abastecerán a las corporaciones de nuestros bienes naturales a bajo costo, financiado por todos los argentinos para que se enriquezcan las empresas, dejando la destrucción del ambiente, la pobreza y la contaminación para nuestra gente.
Si su mayor preocupación es desactivar el conflicto, para avanzar con sus negocios con el gobierno uruguayo, UD traiciona y entrega a su pueblo. Nos preocupa, que no pueda o no tenga intención de responder nuestras inquietudes acerca del destino de los vagones cargados con rollizos de madera, que partieron con destino desconocido de la Estación Concordia Central hace dos semanas; nos alarma la posibilidad de que se esté violando la ley provincial de la madera.
Exigimos de UD actitudes comprometidas con el cuidado del ambiente: un ordenamiento territorial que preserve las especies nativas de la provincia, una política efectiva contra la extrangerización y acumulación de la tierra, la preservación del acuífero Guaraní oponiéndose a las perforaciones petrolíferas en el mismo, entre otras medidas. Solo hace falta voluntad política!
Hermanados con la heroica lucha de tantos pueblos que enfrentan la contaminación y el saqueo, REIVINDICAMOS a ANDALGALÁ, a LOS PUEBLOS ORIGINARIOS, a FAMATINA, a CHILECITO, Esquel, y en ellos a todas las comunidades de la cordillera que conviven con el flagelo de la minería a cielo abierto; saludamos y acompañamos a aquellos que pelean por el saneamiento de la cuenca Matanza-Reconquista-Riachuelo, que se oponen a los basurales a cielo abierto, como en Brandsen, entre otros ; a los que padecen el envenenamiento del los plaguicidas y agrotóxicos, a los que se organizan para oponerse al sometimiento de las corporaciones y los gobiernos cómplices. A nuestros hermanos uruguayos y a las asambleas de la cuenca del Río Uruguay, imprescindibles en la lucha por el desmantelamiento de BOTNIA-UPM, los abrazamos.
Celebramos el triunfo alcanzado por los Vecinos autoconvocados de Tilcara y Juella que obtuvieron una sentencia favorable del Superior Tribunal de Justicia de Jujuy. Estos jueces, a diferencia de los que integran el Tribunal internacional de la Haya, reconocen la plena vigencia del principio precautorio, consagrado en el artículo 4 de la Ley General del Ambiente 25675, que reglamenta el artículo 41 de la Constitución Nacional; la cual dispone que cuando haya peligro o daño grave e irreversible, como lo es la explotación minera a cielo abierto, se debe actuar a favor de la protección del medio ambiente. En este sentido no es necesario esperar a que se produzca el daño, ya que el mismo resulta irreversible.
En éste sexto abrazo a nuestro querido Río Uruguay, volvemos a decir con la voz, con el cuerpo, con nuestros corazones, levantando las banderas de Artigas, que estamos de pie y que seguimos caminando sin detenernos, hasta que BOTNIA-UPM inexorablemente sea desmantelada.
¡NO A LAS PAPELERAS, SI A LA VIDA! ¡FUERA BOTNIA!

San José, Gualeguaychú, 25 de abril de 2010

domingo, 25 de abril de 2010

BOTNIA la demagogia es el opio del pueblo


Crónica de una derrota anunciada
La desolación de muchos asambleístas tras el fallo de La Haya es la prueba de una derrota. Peleada con la política y portadora de un reclamo absoluto "echar a Botnia", la Asamblea de Gualeguaychú acentuó su desconfianza a las negociaciones y con ello también la radicalización que terminó aislándola. Sin embargo, aunque fracasó en su principal objetivo, no todos sus esfuerzos fueron en vano
Por Beatriz Sarlo
Estuve dos veces en el corte del puente en Arroyo Verde. Vi funcionando a la Asamblea y también vi que la zona del puente, cuando avanzaba la noche, empezaba a despoblarse, hasta quedar ocupada por un puñado de ciudadanos resueltos a amanecerse allí. Aunque la Asamblea hubiera sido numerosa, después de las dos de la mañana, bajo la niebla que sube del río, la escena era melancólica, incluso en un momento de gran entusiasmo, como si la húmeda oscuridad que desvanecía las figuras anunciara el desenlace. No porque los militantes se consideraran vencidos, sino por razones que tenían que ver, por un lado, con el gobierno nacional y, por el otro, con rasgos que podían aislar al movimiento ambientalista. Determinación extrema y debilidad. Me explico.
Quienes cortaban el puente internacional no estaban dispuestos a ninguna negociación. Como sucede con los movimientos sociales movidos por una sola consigna, su reclamo es irrenunciable y total. A diferencia, digamos, de una movilización por salarios o condiciones de trabajo, en la que el piso y el techo de la negociación existen desde el principio, aunque vayan cambiando a lo largo del tiempo y según se alteren las relaciones de fuerza; a diferencia del típico reclamo por planes sociales, donde se pide más de lo que se sabe que es posible conseguir para conseguir incluso más de lo que parece posible en un principio, el objetivo de los entrerrianos era inamovible: no retrocedían del retiro de la pastera finlandesa. El piso y el techo del reclamo coincidían. Quienes se mostraran dispuestos a una negociación corrían el riesgo de ser aislados y volver a la nada, porque la unidad de la Asamblea persistía neutralizando las líneas que generalmente cruzan otros movimientos, dándoles más fluidez incluso en sus conflictos internos.
Mientras tanto, a lo largo del tiempo, en la ciudad de Gualeguaychú y otras localidades entrerrianas, la aprobación que rodeó a la Asamblea comenzó a mostrar fisuras. Quienes no eran militantes activos, quienes temían a un desemboque de suma cero, quienes veían afectados sus intereses por el corte que impedía un comercio habitual con Fray Bentos, quienes se entusiasmaron al principio pero se sintieron alejados por cierta intolerancia en la aplicación de las resoluciones, todos ellos también formaron parte de una comunidad preocupada que, como la Asamblea, no encontró explicaciones ni mejores propuestas en la esfera pública.
La Asamblea se pensó a sí misma de modo unánime. Sin duda, mucha gente entraba y salía, militaba un tiempo y se retiraba, persistían algunos dirigentes, otros eran cuestionados. Pero la autoimagen se fundaba en la unanimidad, porque el reclamo tenía un solo punto fundamental. Nada se puede ofrecer ni aceptar a cambio de nada. El desenlace es victoria total o derrota. No hay victorias parciales. Una noche, les pregunté a algunos asambleístas por qué no habían festejado que la empresa española ENCE renunciara a construir su pastera en Fray Bentos. Me miraron estupefactos: no podían concebir el festejo de una victoria que su misma acción había producido.
La resistencia a celebrar avances parciales fue el alma de la defensa del ambiente tal como la entendió la Asamblea de Gualeguaychú. Frente a un proceso largo en el cual se valorizan los triunfos uno a uno, por más fragmentarios que parezcan, la idea de que sólo vale obtener una totalidad coloca a quienes la sostienen (o, más bien, son sostenidos por ella) en el extremo opuesto al de un movimiento reformista que acepta avanzar paso a paso aunque no renuncie a un horizonte programático y de principios.
Reformismo y utopía
El ambientalismo tiene dos almas: una reformista y otra utópica. Los desplazamientos producidos por esa tensión de identidades se miden en su distancia respecto de los partidos políticos y de las instituciones. En países, como Alemania, donde el ambientalismo ha atravesado, en mayor o menor grado, a los partidos políticos, la perspectiva reformista profunda prevalece sobre la tendencia al absoluto. El ambientalismo, en esos países, ganó una batalla cultural y, además, pudo establecerse como espacio político y no sólo como movimiento social. En países como la Argentina, donde los partidos políticos comparten viejas matrices conceptuales productivistas e industrialistas, el ambientalismo es arrinconado e incluso quienes se reclaman progresistas pueden entregar graciosamente territorios enteros y sus recursos naturales a la explotación depredadora (como fue el caso del veto presidencial a la ley de glaciares). Lula mismo, en su primer período, fue abandonado por quienes habían sido dirigentes muy conocidos del PT que le plantearon con serenidad y gran conocimiento técnico todos los problemas causados por los transgénicos.
Las cosas están cambiando, como lo demuestra la atención obtenida por Proyecto Sur. Pero allí donde la política ha sido sorda al ambientalismo, los ambientalistas no pueden sino ser insensibles a las formas de negociación características de la política. Vale la pena preguntarse de qué lado está la responsabilidad mayor. Yo no la cargaría en la cuenta de los ciudadanos que cortan el puente en Gualeguaychú, sino en la de los partidos y del gobierno nacional que miraron con distraída negligencia el surgimiento del movimiento entrerriano, salvo cuando lo cortejaron electoralmente, y no imaginaron un escenario donde los ambientalistas y el Gobierno se sentaran alrededor de una mesa, siempre, durante todo el conflicto, sin cansancio ni impaciencia. La iniciativa política les corresponde a los políticos. Aunque esto parezca una tautología, a veces las tautologías ponen de manifiesto los aspectos inseparables de un problema.
Nadie fuera de Entre Ríos se interesó por Gauleguaychú, excepto como problema de política exterior o por las consecuencias del corte de ruta en el orden público. En 2006 era secretaria de medio ambiente Romina Picolotti, de autoridad política inexistente, salvo que se la transfiriese Alberto Fernández, a cuyo entorno amistoso pertenecía. Picolotti era una figura desvaída y con oportunidades remotas de interesar a los Kirchner. De todas formas, esto no se le puede echar en cara: ¿cómo llamar la atención de los Kirchner sobre algo que no esté vinculado directamente a sus obsesiones políticas inmediatas? No había en el Gobierno un interlocutor preocupado y constante que tuviera como trabajo a Gualeguaychú.
Del otro lado, los ciudadanos de Gualeguaychú, abandonados por la política nacional (por donde pasaba realmente el problema, ya que debió ser una cuestión central de relaciones exteriores), estaban solos. Los políticos entrerrianos se comportaban a veces según principios que decían compartir con los militantes, a veces de manera oportunista; el intendente de Gualeguaychú acompañaba, sin poder hacer mucho. Para estos ciudadanos, la única opción era la que les ofrecía la Asamblea; la única forma organizativa surgía de las reuniones de Arroyo Verde; la única posibilidad de participación era sumarse a ella. En síntesis: la construcción de la pastera era vivida como una amenaza tanto real como simbólica y, frente a ese peligro, la política no tuvo iniciativas, excepto el seguidismo contemplativo del gobierno nacional, que tenía un solo horizonte: no desalojar la ruta para que la oposición no dijera que reprimía. Nadie dialogó paciente y firmemente con la Asamblea.
En esas condiciones de abandono era inevitable que el movimiento ambientalista se radicalizara. Quizás hubiera sido difícil impedirlo, pero hubiera valido la pena intentarlo. La Asamblea se consideró a sí misma un todo, equivalente simbólico del todo que reclamaba. No tenía otra salida que la radicalización.
La Asamblea asentó su soberanía sobre estas bases. Separada del mundo político, acentuó su desconfianza respecto de la negociación, convencida de que implicaba un retroceso en el camino hacia el objetivo final de obtener el traslado de la pastera. Ese punto la mantenía unida, le daba su fortaleza y, paradójicamente, su fragilidad. En un país donde el problema de la pastera afectaba las relaciones internacionales, la Asamblea no podía hacerse cargo de que cada una de sus votaciones trascendiera la ruta y el puente. Cuando digo que no podía hacerse cargo, quiero subrayar que no estaba en condiciones ideológicas para conectar su reclamo con otras dimensiones de gobierno y sus consecuencias. Aspiraba a la totalidad y todo lo demás era secundario. La Asamblea se negaba a delegar una parte de su soberanía democrática en el gobierno que maneja las relaciones exteriores de la República. Y tenía sus buenas razones, porque ese gobierno no había podido persuadirla de que podían trabajar juntos. La desconfianza marcó todas las relaciones.
Sensatamente, Argentina y Uruguay acudieron a la Corte Internacional de La Haya, cuya resolución acaba de conocerse. La pastera quedará allí frente a las costas de Gauleguaychú. Lo que se obtuvo tiene, sin embargo, un valor singular para el futuro: la Corte señaló que Uruguay no había respetado ni la letra ni el espíritu del Tratado sobre el río que comparte con la Argentina. Se abrió una perspectiva que permitirá avanzar y explorar relaciones de nuevo tipo en las que la vigilancia de las condiciones ambientales sea una tarea binacional.
Sin embargo, la Asamblea no vive de ese futuro en el que se juegan miles de kilómetros de aguas compartidas. Vive en un presente donde ha sido derrotado su reclamo total, ese que le daba la cohesión y la conmovedora fortaleza, la terquedad y la decisión con que funcionó durante años. La desolación actual de muchos asambleístas es la prueba de una derrota.
Probablemente nada se ganaría si se les dijera que han escrito un capítulo importante en la formación de una conciencia ecológica argentina. En un país donde las industrias destruyen el medio ambiente, y donde no es necesario ni siquiera tomarse un avión para visitar las minas a cielo abierto, sino que basta cruzar a la isla Maciel, al Dock Sur, o caminar las orillas del Riachuelo, la Asamblea de Gualeguaychú aprendió mucho y obligó a que se investigara y se discutiera; consiguió el apoyo de equipos científicos, conoció otras experiencias internacionales, como la de las rías de Pontevedra; leyó y escribió, fue a los medios y difundió sus proclamas. Sobre todo, demostró que cientos de personas, que nada sabían de una cuestión compleja que concierne al equilibrio de aguas y de la atmósfera, se convirtieran en ciudadanos ilustrados que, en las noches de Arroyo Verde, no enunciaban simplemente sus pareceres caprichosos sino que los fundamentaban. Puso en marcha una energía intelectual de la sociedad entrerriana. No es poco.
La Asamblea demostró también una organización capaz de prolongarse en el tiempo, por lo menos hasta hoy. No fue solamente un movimiento nervioso, espontáneo y pasajero de sensibilidades atribuladas. Muchos han criticado el corte de la ruta internacional que es tan absoluto como la reivindicación absoluta que sostiene. Pero ese corte, con el tiempo, deberá ser evaluado por etapas. En los primeros meses fue la única forma de poner la cuestión en la escena pública nacional e internacional. No se hizo siguiendo las reglas de las relaciones entre países sino respondiendo a las necesidades de quienes no tiene otra posibilidad táctica a su alcance. Sería equivocada una opinión que no tomara en cuenta esto ni reconociera que los ciudadanos de Gualeguaychú estaban solos y que tuvieron que inventarse como militantes. La Asamblea decidió hacer lo único que estaba a su alcance para ser escuchada. Esto no equivale a justificar el corte del puente internacional, pero obliga a un esfuerzo intelectual para entenderlo.
Hay algo que podemos celebrar. Con un mínimo de cuidado político, más que nunca posible por las posiciones que Pepe Mujica ha expresado antes y después de llegar a la presidencia, Gauleguaychú no va a convertirse en una causa irredenta. El río Uruguay no será una versión de las islas Malvinas ni del canal de Beagle; no ofrecerá pretexto a cualquier agitación nacionalista territorial, como pasó no hace mucho con los hielos continentales. Los ciudadanos de Gualeguaychú podrán ofrecer el modelo experimental de una comunidad movilizada por lo público que controla las industrias polucionantes. No serán masa de maniobra de un extremismo patriotero típico de naciones que se sienten incompletas y en peligro. No hay una futura aventura territorial que navegue las aguas del Uruguay, como la hubo en el pasado, cuando la dictadura decidió que había que desembarcar en Malvinas. De todos los escenarios, esta pesadilla es la única improbable. Nuestro mundo irredento está hoy de fronteras adentro.
tomado del diario © LA NACION

viernes, 23 de abril de 2010

CAMBIO CLIMATICO documento final Cochabamba de adaptación y vulnerabilidad

CONCLUSIONES ADAPTACION: ENFRENTANDO LOS IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMATICO
1. Los Pueblos reunidos en la “Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra”, colaborando en el Grupo de Trabajo No.11, Adaptación: Enfrentando los impactos del Cambio Climático, planteamos las siguientes conclusiones para que las mismas sean consideradas en el proceso hacia la COP16 de México y fundamentalmente para proteger la Madre Tierra.
La Vulnerabilidad y los Impactos del Cambio Climático.
2. La Madre Tierra y todas las formas de vida que existen son cada día más vulnerables al cambio climático por efecto de un desarrollo industrial histórico desenfrenado generado por los países desarrollados que ponen en alto riesgo la supervivencia de las especies.
3. Los pueblos son vulnerables por su ubicación geográfica, su condición de desarrollo, su nivel de exposición a eventos exacerbados por el cambio climático y su capacidad de enfrentar los impactos.
4. El agua dulce cada día es más escasa, los glaciares de todo el mundo están desapareciendo, en particular en zonas montañosas, lo que implica falta de agua sana para la vida, para los ecosistemas, para la producción de alimentos y todas las formas de vida. Las sequías, asimismo, están poniendo en riesgo la soberanía alimentaria de los Pueblos.
5. El ascenso del nivel y el incremento de temperatura del mar están provocando: la muerte de arrecifes, desaparición de especies y de costas, con grandes pérdidas económicas para los Pueblos que habitan en dichas zonas
6. Las inundaciones más frecuentes y severas están afectando la seguridad humana, la pérdida de infraestructura, el desplazamiento integro de poblaciones y especies. Los eventos cíclicos ahondan estos impactos.
7. La agricultura, en particular la de subsistencia de las comunidades rurales e indígenas, está en franco peligro por el cambio climático y los cambios de estacionalidad, debido también a la mayor presencia de plagas y enfermedades, lo que ahondará los niveles de desnutrición materno-infantil y también incidirá en el incremento de migrantes climáticos. Los daños a los bosques y ecosistemas y
la pérdida de la biodiversidad son impactos cada vez más incidentes que particularmente afectan a las comunidades rurales e indígenas que tienen a estos ecosistemas como sustento de vida. Asimismo, las propias comunidades están viendo afectadas sus bioindicadores y la erosión de los conocimientos ancestrales.
8. La aparición y reemergencia de enfermedades transmisibles es cada vez mayor; la malaria, el dengue, las enfermedades diarreicas y respiratorias, están aumentando los índices de morbi-mortalidad, especialmente mortalidad infantil, y los eventos extremos están provocando pérdidas y lesiones humanas en mayor número e impactos a nivel psicológico. Asimismo está presente la vulnerabilidad social y de género.
9. Las comunidades urbanas y periurbanas, que son el fruto del éxodo rural, están también siendo objeto de los impactos del cambio climático por sus condiciones de alta pobreza y falta de servicios.
También las nuevas formas de consumo son factores determinantes para incidir en los impactos.
10. En general el desarrollo económico, social, cultural y humano de los países en desarrollo está siendo impactado seriamente por al cambio climático, comprometiendo el bienestar de las futuras generaciones, colocando a los seres vivos en un punto de riesgo de graves consecuencias. Asimismo, la propia inequidad económico-social es un generador de vulnerabilidad al cambio climático. Se usará este término criticado, por ser la categoría de lenguaje usado en la negociación internacional. Se entiende además que este desarrollo debe ser un desarrollo que signifique armonía con la naturaleza y en respecto a la Madre Tierra y todos los seres vivos.
Enfrentando los impactos del Cambio Climático
11. Los Pueblos rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación ante los impactos no provocados por nuestros países. Este cambio es provocado por el modelo del capitalismo y consumo desde la revolución industrial. Son los países desarrollados quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Como verdaderos causantes del problema, deben mitigar su impacto a la Madre Tierra cambiando, sus modelos económicos de desarrollo, producción y consumo con menores emisiones de gases de efecto
invernadero. La responsabilidad de proveer con los recursos necesarios para que los Pueblos puedan enfrentar estos impactos y defender la vida y la Madre Tierra cae en los países desarrollados, quienes ahora nos fuerzan a enfrentar cambios inevitables.
12. Ante estos impactos, causados por este modelo de consumo, los Pueblos, inclusive aquellos de los países desarrollados, se ven forzados a enfrentar el cambio climático, no resignándose a aceptar los impactos, sino considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestar éstos impactos y especialmente para proteger y defender la Madre Tierra y todas las formas de vida, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto. La adaptación no puede considerarse como la solución en sí misma.
La Madre Tierra y los pueblos no pueden vivir eternamente adaptándose a un estilo de vida irresponsable de una minoría del Planeta.
13. Urge que nuestros países en desarrollo establezcan políticas y líneas estratégicas para enfrentar el cambio climático que permitan ser definidas a nivel global, regional, nacional, local y comunitario a través de la gestión integral de: riesgos climáticos, recursos naturales, agua, cuencas incluyendo glaciares, suelos, agro-biodiversidad, energía, residuos, planificación territorial, salud, educación estratégica y ambiental, fortalecimiento de capacidades a todo nivel, acceso libre a la información y
revalorización de los conocimientos ancestrales, en la búsqueda de un cambio fundamental de paradigma que nos permita proteger y cuidar a la Madre Tierra y todas sus formas de vida.
14. Trabajar en planes de contingencia y prevención, reconociendo entre otros el rol vital de la mujer, para enfrentar los riesgos climáticos, las migraciones forzadas de los seres vivos, la pérdida de cultivos y las enfermedades, así como trabajar para el equilibrio de la naturaleza, deben ser de trasferencia de riesgo climático de países en desarrollo hacia los países desarrollados a través de los Estados.
15. Se establece que la recuperación y revalorización de conocimientos, la ingeniería y técnicas ancestrales, los centros ceremoniales y la ritualidad permiten enfrentar los impactos del cambio climático, en complementariedad con el conocimiento científico.
16. Nuestros Pueblos, como una muestra de sensibilidad ante la Madre Tierra, ratifican el compromiso de implementar acciones para enfrentar el cambio climático, trabajar en desarrollo de tecnologías propias e impulsar procesos autónomos de formación de capacidades e investigación.
La responsabilidad de los costos y el financiamiento
17. Los países industrializados tienen la obligación moral y legal de compensar la totalidad de la deuda histórica y futura de adaptación con la entrega urgente e inmediata de recursos financieros y la transferencia y aplicación de tecnología sin condicionantes a los países en desarrollo para enfrentar los impactos del cambio climático y proveer recursos económicos, tecnología para la prevención y fortalecimiento de capacidades de respuesta, cubrir el costo de oportunidades perdidas y disminuidas y fortalecer el rol de la mujer, las comunidades rurales, indígenas y de los niños frente al cambio climático. Deben resarcir daños por los impactos ya ocurridos y los futuros y por pérdidas de
oportunidades de desarrollo, culturales y de servicios; reposición por eventos climáticos extremos y Se usará este término que si bien es criticado, son categorías utilizadas en la Negociación Internacional. Se entiende que este desarrollo ha sido siguiendo un modelo de consumo y producción que han sido factores determinantes en la actual crisis de nuestro planeta. graduales, sin olvidar los costos adicionales que podrían presentarse sí nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos por el calentamiento proyectado que atenta a la biocapacidad de la Madre Tierra, así como aquellos impactos que están frenando el derecho al desarrollo para “vivir bien” en armonía con la naturaleza que tienen los pueblos.
18. Además, la compensación de una Deuda de Adaptación (que forma parte de la Deuda Climática) por parte de los países desarrollados no es un permiso para que éstos mantengan sistemas de consumo insostenibles que continúen afectando negativamente la vida.
19. El Fondo de Adaptación, debe ser sostenido con el aporte mínimo del 2% anual del PIB, del 6% total definido en la sección de financiamiento, de los países desarrollados para exclusivamente enfrentar los impactos del cambio climático. Estos fondos deberán ser con carácter de compensación y adicionales a la Ayuda Oficial al Desarrollo y aplicables hasta que los países desarrollados reduzcan sus emisiones y el clima se estabilice.
20. Es necesario fortalecer el Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar los impactos del cambio climático, que sea parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados, fuera de los Bancos y Organismos Financieros Multilaterales de Desarrollo. Este debe manejar, además, un mecanismo para el resarcimiento por daños a la Madre Tierra como se describe en el párrafo 17 para garantizar que todos los países tengan el mismo derecho de protección ante los impactos y para enfrentar proactivamente el cambio climático.
21. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que de estos impactos deriven; registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados, incluyendo la transferencia, desarrollo y adecuación de tecnologías y el cumplimiento de la provisión de fondos como parte de la justa compensación.
Equidad de Oportunidades para Enfrentar el Cambio Climático
22. Se reconoce que todos los pueblos tienen los mismos derechos de protección ante los impactos y los mismos derechos para enfrentar proactivamente el cambio climático. Es inequitativo que se gasten ingentes cantidades de recursos para la protección en países desarrollados, mientras que en nuestros pueblos estos montos que se desean asignar sean mínimos, sabiendo que somos más vulnerables.
23. Reconocemos también que el modelo económico de desarrollo basado en el consumo está dejando en los países desarrollados comunidades pobres con altos niveles de vulnerabilidad al cambio climático, que deberían ser atendidas por sus propios Estados.
24. Urge el fortalecimiento de capacidades investigativas y la transferencia de tecnologías adecuadas ambiental y socialmente sanas, así como el propio desarrollo de tecnologías en y para los países en desarrollo, para monitorear, predecir y valorar los impactos del cambio climático en todos los niveles. La provisión de recursos, debe realizarse por parte de los países desarrollados, que cubran la totalidad de estos procesos y en particular el desarrollo, transferencia y adecuación de tecnologías para el monitoreo de los impactos y de acciones concretas de medidas de adaptación. Asimismo, estos recursos deben fortalecer mecanismos y procesos participativos de prevención y reducción de riesgos de desastres climáticos a través de sistemas de alerta temprana y adaptación a todos los niveles, en especial hacia los sectores vulnerables. Los actores locales y los Pueblos deben ser privilegiados para el análisis de los impactos y la adaptación, para lo cual sus conocimientos y sus capacidades endógenas deben ser considerados.
25. Reconocemos los esfuerzos y medidas propias que hacen nuestros pueblos por proteger a la Madre Tierra y todas las formas de vida.
Critica a un Entendimiento Irresponsable
Esta cifra se basa en diversos estudios en diferentes sectores y considerando estudios por diferentes organizaciones. La sección de financiamiento y deuda climática presenta más detalles al respecto.
26. El “Entendimiento de Copenhague”, impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los Países por los recursos económicos y obligarlos a las acciones de adaptación sin la garantía total de los recursos necesarios. Asimismo, se pretenden otorgar 10,000 millones de dólares anuales los próximos años, cuando se requieren más de 300,000 millones de dólares anuales para la adaptación. De la misma manera se alerta ante el hecho de que el “Entendimiento” pretende que los fondos sirvan más para mitigación que para enfrentar los impactos del cambio climático.
27. Este “Entendimiento” irresponsable, pretende extorsionar a los países en desarrollo ya que antepone el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. De la misma manera el “Entendimiento” intenta obligar a los países en desarrollo a la adaptación, olvidando que la responsabilidad de los costos y gastos son principalmente de los países desarrollados.
28. Adicionalmente, se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.
Justicia Climática
29. El incumplimiento por parte de los países desarrollados de compensar los costos de impactos y aquellos de la deuda de adaptación al cambio climático, deben ser objeto del Tribunal de Justicia Climática.

CAMBIO CLIMATICO documento final Cochabamba


DEUDA CLIMATICA
( Documento Final)
Los países industrializados deben reconocer que han sobre-utilizado el espacio atmosférico  a asumir y aceptar sus responsabilidades históricas y actuales por las causas y los efectos adversos del cambio climático, y para honrar su deuda climática con los países en desarrollo, con las comunidades vulnerables en sus propios países, con los hijos de nuestros hijos y todos los seres vivos en nuestro hogar común - la Madre Tierra.
El cambio climático amenaza el equilibrio de la vida en la Tierra. Los pobres han contribuido menos a las causas del cambio climático, pero son sus primeras y peores víctimas. En un mayor riesgo se encuentran los pequeños estados insulares y ecosistemas costeros, grupos vulnerables, entre los cuales  están las mujeres, los niños, los ancianos,  los pueblos indígenas y originarios, comunidades rurales y urbanas, los pequeños agricultores, pescadores y comunidades forestales,  los jóvenes, y futuras generaciones, la biodiversidad  y otros grupos. 
Las causas del cambio climático son claras. Los países desarrollados se han apropiado del espacio atmosférico de la Tierra mediante la emisión de la vasta mayoría de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero, mientras que sólo representan el 20% de la población mundial. Sus emisiones excesivas han impulsado el cambio climático, y están convirtiendo el espacio atmosférico en un recurso escaso y limitado.
Una forma de solucionar de manera justa, efectiva y científica el cambio climático es a través del cumplimiento de las deudas climáticas. Estas deben proveer una metodología para asignar y compartir responsabilidades para abordar el problema, basado en la equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas, establecidas en la Convención de Cambio Climático de la ONU. 
El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa -es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra, los cuales  se ven afectados por el cambio climático, restableciendo así el equilibrio,  la armonía de la Tierra y su sistema climático. 
La propuesta provee un medio por el cual todos los pueblos - y en particular los que tienen la mayor responsabilidad en causar el cambio climático y con la capacidad de corregirlo- puedan honrar sus responsabilidades históricas y actuales, comunes pero diferenciadas. Básicamente, resarcir la deuda climática significa mantenernos a salvo todos.
Como punto de partida de la justicia climática, los principales causantes del cambio climático deben asumir sus responsabilidades, en este sentido los países desarrollados deben atender  su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático, por lo cual exigimos:
  • El restablecimiento del espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero y que están afectando negativamente a todos los países y pueblos. Deberán descolonizar la atmósfera mediante la reducción y eliminación de sus emisiones, para asegurar una distribución justa del espacio atmosférico entre todos los países según su población, teniendo en cuenta tanto las emisiones históricas y actuales, la necesidad de espacio adecuado para el desarrollo, y equilibrio con la Madre Tierra. 
  • Que cumplan las deudas que reflejan la pérdida de oportunidades de desarrollo debido a los costos y las demandas tecnológicas de vivir en un espacio atmosférico restringido; incluso en el caso de lograr las reducciones máximas posibles de emisiones y la absorción de los gases efecto invernadero por los países ricos, los países pobres se enfrentarían a retos para su desarrollo relacionados con el clima que no  enfrentaron los países ricos en su proceso de desarrollo. 
  • Que cumplan las deudas correspondientes a los efectos adversos del cambio climático- en particular, a los cientos de millones de personas que se verán obligadas a emigrar debido a las pérdidas de vidas, inundaciones, sequías, incendios  forestales, hambrunas y otros efectos adversos. Ellos deben asumir sus responsabilidades, mediante la eliminación de sus políticas restrictivas de migración y ofreciendo a los migrantes, hogares y vidas  dignas en sus países. 
  • Que cumplan las deudas de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo - incluidos los impactos sobre el agua, los bosques, la agricultura y  sobre la vida de todos. Ellos deben proveer los medios necesarios para todas las personas - incluidos los pueblos indígenas, las mujeres, las comunidades rurales y otras comunidades vulnerables - para prevenir y minimizar los daños,  deben asumir sus responsabilidades por los daños que surgen de sus excesivas emisiones y de la pérdida de oportunidades para las personas a "vivir  bien " en armonía con la naturaleza. 
  • Que cumplen estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra, por el deterioro creciente de la integridad, del equilibrio, para lograr la armonía entre la vida y todas las especies  y elementos de nuestro planeta. Exigimos a los países a adoptar y aplicar la Declaración Universal sobre los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas. 

La responsabilidad de resarcir estas deudas climáticas corresponde a los gobiernos y Estados de los países desarrollados, que cargan con la responsabilidad colectiva de aquellos quienes tradicionalmente explotaron a los países pobres, cuyos modelos de producción y de excesivo consumismo, basados en combustibles fósiles, en ideologías de crecimiento económico ilimitado y armamentista- son las causas principales del cambio climático. Además ellos  tienen la capacidad práctica y la responsabilidad moral y legal para honrar su deuda climática y restablecer el equilibrio y la armonía. Otras entidades, como corporaciones transnacionales, y especuladores financieros también cargan con la responsabilidad de compensar por los desastres que provocaron. Todos los países e individuos deben cumplir su responsabilidad de vivir en armonía con la Madre Tierra.
Para cumplir con sus responsabilidades exigimos a los países desarrollados: 
  • Reducir y absorber rápida y radicalmente sus emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, para garantizar una distribución equitativa del espacio atmosférico y restaurar el equilibrio con la Madre Tierra;
  • Implementar estrategias de acción rápida de mitigación y de restauración del espacio atmosférico, incluyendo la reducción de emisiones de vida corta, dígase metano, ozono troposférico y carbón negro, para reducir el riesgo de pasar puntos críticos, con el riesgo de que el sistema climático del planeta entre en cambios climáticos abruptos, y potencialmente fuera de control;
  • Proporcionar los medios  que necesitan los países en desarrollo para facilitar respuestas globales  adecuadas al cambio climático y para pagar los gastos de sus efectos adversos locales;
  • Desarrollar y proporcionar las tecnologías y conocimientos apropiados  y mejorar las tecnologías y capacidades locales. Además eliminar las barreras, como los derechos de propiedad intelectual;
  • Proporcionar recursos financieros adicionales y sin condicionamientos  que permitan la transferencia de tecnología, capacitación y adaptación en los países en desarrollo.
  • Modificar sus políticas nacionales, incluidas las relativas a la migración.
  • Proteger y preservar los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas y originarios y los Derechos de la Madre Tierra;
  • Revisar las relaciones estructurales causantes del cambio climático, modificando sus modelos de vida y desarrollo, anulando la deuda externa de forma inmediata, parando la producción de material bélico, cambiando el uso de energía fósil, por energía renovable y cambiando los sistemas financieros, económicos y sociales internacionales, que perpetúan los modelos actuales.
  • Llevar a cabo todas las acciones necesarias para hacer frente a sus responsabilidades históricas y actuales de la crisis climática de manera integral.
Rechazamos al llamado "entendimiento" de Copenhague aprobado a espaldas de la conferencia, porque no aporta soluciones reales a la situación crítica existente. Con este "entendimiento" se pretende eximir el compromiso contraído en el protocolo de Kioto, poniendo en peligro la existencia de la especie humana y de la Madre Tierra. 
Un esfuerzo efectivo para resolver el desafío común del cambio climático debe basarse en la equidad, la justicia social, en la ciencia y los saberes ancestrales y en los principios acordados y compromisos jurídicos. Nuestra atención debe centrarse en soluciones - en identificar las responsabilidades para tomar acciones específicas para atender el cambio climático. El éxito requerirá un esfuerzo compartido  para construir un modelo de vida, que permita a las personas vivir bien y en armonía con la naturaleza. 
El cumplimiento de estas responsabilidades debe ser asegurado a través de la creación de un tribunal internacional para atender la deuda y la justicia climática, y a través de esfuerzos multidisciplinarios para reunir información, analizar los impactos, y evaluar responsabilidades. Nos oponemos a la injerencia del Banco Mundial, el FMI, y otras entidades  financieras internacionales. Exigimos nuevas y mejoradas instituciones, y espacios de debate que tienen que rendir cuentas ante todos los países y los  pueblos. 
Finalmente, nuestro viaje conjunto para restaurar la integridad de la Madre Tierra refleja la sabiduría de numerosos pueblos y generaciones que han vivido en armonía con la naturaleza. Deben protegerse los derechos de todas las personas y de todos los miembros de la comunidad de vida en el planeta. Deben salvaguardar el futuro de los que aun no han nacido. Resolver la crisis climática será posible si escuchamos con los corazones y mentes abiertas a las preocupaciones de nuestros hijos, a las lecciones de nuestros antepasados y a los gritos de nuestra Madre Tierra, y cumpliendo nuestras responsabilidades. Reconociendo y honrando las deudas climáticas es un primer paso esencial en este viaje.
Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra
Ciudad de Tiquipaya, Cochabamba, Bolivia - 22 de abril de 2010

jueves, 22 de abril de 2010

MINERIA siguen robando de varias formas

Las millonarias cifras de la evasión de Minera Alumbrera

19-04-10
De acuerdo a una denuncia que se tramita en la Justicia Federal con asiento en Tucumán, el monto evadido en concepto de impuesto a las Ganancias superaría los 17 mil millones de dólares. Se sospecha que la empresa solamente declara una pequeña parte de los minerales que exporta. Perjuicios para el YMAD.
La Justicia Federal con asiento en Tucumán tiene en la mira a la firma Minera La Alumbrera, esta vez no por el daño ambiental que genera como consecuencia de la explotación de minerales en la provincia de Catamarca, sino por una multimillonaria evasión fiscal.
El Fiscal General de Tucumán, Antonio Gustavo Gómez, está a la espera de la resolución de una denuncia realizada el pasado 16 de febrero contra esa empresa de capitales extranjeros, por la cual se pidió investigar si existe una evasión al fisco nacional por la friolera de 17.360.148.750 dólares.
De acuerdo a la denuncia, ese monto surgiría por la extracción y exportación no declarada de importantes cantidades de cromo, cobalto, cesio y uranio, entre otros minerales de alto valor económico (la empresa solamente declara la producción de oro, cobre y molibdeno).
Según la demanda, esas millonarias supuestas ganancias encubiertas no estarían siendo repartidas con sus socios de Yacimiento Minero Agua de Dionisio (YMAD), integrado por la Universidad Nacional de Tucumán, la Provincia de Catamarca y el Estado Nacional.
El expediente judicial, al cual EL SIGLO tuvo acceso, señala que en titanio, por ejemplo, Minera La Alumbrera obtendría unos 1.920 de dólares por tonelada, y con el escandio, unos 4.492 de dólares por tonelada.
Perjuicios para el YMAD
Más allá de que estos minerales no figurarían en los permisos de embarque que se labrarían ante la Administración Nacional de Aduanas de San Lorenzo (para su exportación), este ocultamiento significaría una evasión fiscal y un grave perjuicio contra YMAD.
La conclusión a la que llegó el informe que constituye el cuerpo principal de la denuncia es que Minera La Alumbrera estaría obteniendo ganancias no declaradas en un promedio de 90 dólares por tonelada, habiendo descontado de dicho monto todo lo que significa el costo de producción, desde la extracción, hasta el fraccionado y la venta.
Cifras millonarias
Si se tiene en cuenta que la empresa estaría extrayendo un promedio anual de 91.250.000 toneladas, por la maniobra antes mencionada, según la demanda, no estaría declarando al fisco unos 8.266.337.500 dólares por año.
Además, se recuerda que el YMAD recibe el 20 por ciento de las utilidades netas de la empresa. Esto implica que, en doce años de producción, al gobierno de Catamarca le corresponden 11.903.526.00 dólares, a la UNT (en concepto de regalías) unos 3.967.842.000 dólares y al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), 3.967.842.000 dólares. A ello, debe sumarse que al gobierno de Catamarca se le debe pagar el 3 por ciento en concepto de regalías, es decir unos 2.975.881.500 dólares.
Tomando en cuenta esos valores, el impuesto a las ganancias evadido por la empresa durante los últimos 12 años, según la denuncia, rondaría los 17.360.148.750 dólares
La investigación también apunta a conocer el destino que tuvieron los fondos que recibió el YMAD. "Hasta aquí y ahora nunca estuvo claro cuánto han recibido en concepto de utilidades los socios de YMAD. Tampoco si el monto percibido era correcto. Estas irregularidades pueden sospecharse sobre la distribución de las utilidades que hace esa empresa", aclara el expediente. 
Fuente: El Siglo Web
nota : mientras del DGI y el AFIP le caen a una vieja que tiene un kiosco estos ladrones siguen saqueando  

BOTNIA salio el fallo II

Más allá de las expresiones conciliadoras de la representante legal de la Cancillería Argentina Susana Ruiz Cerrutti, , hoy encontramos un fallo, donde el Tribunal de la Haya, dictaminó que la instalación de la Pastera Botnia transgredió el Tratado del Río Uruguay, pero dicha pastera ... ¡ No contamina ! . Eso sí, el dictamen sienta precedente para el futuro, cualquier instalación industrial o de cualquier otro tipo ,donde interactúe el río de ambas márgenes, es un serio llamado de atención para que los países no tomen una decición unilateral, concepto expresado, desde la República Bolivariana de Venezuela la Presidente CFK.
¿ Pero ... que hacemos con Botnia ?, ¿ Está dentro del Tratado del Río Uruguay o no , ante este fallo?, porque si está en vigencia y establece " un mecanismo de consulta del recurso compartido " y si existe una Comisión Reguladora al respecto, hasta ahora nada ello se cumple ya que Botnia toma millones de litros de agua prístina del Río Uruguay diariamente y las vuelca " tratadas " al mismo. No olvidemos que la industria de fabricación de celulosa es " una de las cuatro más contaminantes del planeta ", por lo tanto como dicen los Uruguayos " si no contamina " el agua volcada por Botnia , tendrían que hacer un acueducto para abastecer a Montevideo para su consumo. Ahí les creo.
Por otra parte, quizás peque de ingenuidad, a Botnia se la presentó " como un hecho consumado " y que hasta ahora sepa la Corte Internacional de Justicia radicada en la Haya no desarmó ninguna mega estructura, puentes o plantas industriales en conflicto, " el lavado de manos " por parte de la Haya, tiene a mi entender una lectura que ambas ( La Haya / Botnia ) están dentro de la Unión Europea y hay un refrán criollo que dice: " entre bomberos no se pisan la manguera " , pero es mucha coincidencia que el organismo internacional y la matríz Botnia estén a muy poca distancia y lejos de los países tercermundistas en conflicto.
Ahora viene la etapa, en contra de los ambientalistas que " pecaron en ingenuidad ", jugando sus cartas al dictamen de la Corte Internacional de Justicia de la Haya ; el coqueteo presidencial de ambos países, comenzado antes del dictamen ahora se cimentará, el objetivo final la apertura de la Ruta 136 y una Botnia triunfante con su bandera Finlandesa ondeando en la planta , como signo de su territorialidad conquistada y " su licencia para contaminar " .
No olvidemos que existe una Comisión del Río Uruguay, cuya chapa de bronce figura dentro de la isla Martín Garcia , cuya función bucolicamente es ( desde el año 1975 ) más como una casa de fín de semana que como un organismo binacional.
No olvidemos como Argentinos, que un pequeño país, en la pulseada le quebró el radio y le rompió el " cúbito " del brazo ,y que la Argentina diplomáticamente en todos sus conflictos territoriales limítrofes, con moderadores y sin ellos siempre perdió.
Jorge Malla 
Comisión Ecológica Ituzaingó

miércoles, 21 de abril de 2010

RENOVANDO CONTRATO DE ALQUILER

Señores inquilinos

Le informamos  que el contrato de alquiler que firmamos hace billones de años, está venciendo.
Precisamos renovarlo, pero tenemos que revisar  algunos puntos fundamentales:
1 - Ud. necesita pagar la cuenta de energía. Está muy alta! Por que gasta tanto ¡!
2 -  - Antes yo le daba agua en abundancia,   hoy no dispongo más de esta cantidad
3 - – Por qué algunos en casa comen lo suficiente   y otros están muriendo de hambre,  si el campo es tan grande? Si cuida bien la tierra habra alimentos para todos
4 - Ud. cortó los árboles que dan sombra, aire y equilibrio. El sol está muy caliente y el calor aumentó, deberá replantar
5 - - Todos los bichos y las plantas del inmenso jardín deben ser cuidados y preservados. Busque en el jardín y no veo a muchos de los que estaban cuando se la entregue.
6 – No vi los peces en los ríos, lagos y mares, - se los comieron todos?
7 - Necesitan verificar qué colores extraños hay en el cielo, no se ve como antes
8 - Hablando de basura, qué suciedad!, eh ??? Encontré plástico y otras por todos lados
Bueno, es hora de que conversemos.  Necesito saber si Ud. todavía quiere vivir aquí. En caso afirmativo,  qué puede Ud.  Hacer para  cumplir el contrato? Me gustaría que se quedara para siempre, Ud. Puede cambiar ¿?, aguardo respuesta
Muy atte. Su casa  La Tierra 
NOTA: la carta fue recibida por el Arq Hugo Pereira de Parana ER y enviada a esta redacción para publicarse.