La pobreza de
Valparaíso. El tema de la pobreza a mi entender no se mide por el
consumo de una familia, ello es producto de un sistema económico liberal, los
pobres también quieren parecerse a los que más
tienen. La cuestión a mi
entender es el déficit de políticas publicas de intervención territorial para
solucionar la pobreza. En nuestro país los procesos de liberalización
económica, en la base de los programas de ajuste estructural, han tenido como
una de las consecuencias más evidentes, una acentuación de la iniquidad en el
crecimiento urbano y económico de la población chilena.
En el caso Puntual de las “tomas” en Valparaíso, estas se
producen la mayoría de las veces con el aval del clientelismo político,
ocupando quebradas, y sin otorgarles servicios durante años, apenas unas
apuradas letrinas para dignificar la vida, y de ese modo se excluye al
ciudadano.
Por otro lado coexisten sin integrarse distintos sectores
sociales, que viven en espacios con condiciones habitacionales, niveles de infraestructura
y calidad de los servicios diferentes, y que se van aislando y cerrando cada
vez más con respecto al resto de la ciudad, yo vivo en un lugar así: San Roque
se ha convertido por un lado en un lugar de círculos privados cerrados,
condominios, torres…y alrededor de ello se encuentra la pobreza. Distintos
tipos de viviendas, incluyendo barrios de serviu y campamentos, por tanto
vivimos la "ghettización" de los barrios pobres mostrando que la
integración supuestamente facilitada por la ciudad, se va volviendo exclusión,
y segregación. Por tanto medir la pobreza desde un punto de vista
exclusivamente económico (como lo hacen las fichas municipales y los programas
del Fosis ) no permite una comprensión suficiente del problema, tampoco permite
diseñar políticas y programas adecuados para enfrentarla, tenemos que abandonar
la idea que hay expertos que conocen el problema y saben cómo solucionarlo. Se
necesita entonces un cambio de óptica, pues se trata de basar el diseño de
políticas y programas en las prioridades identificadas por los "ciudadanos
con derechos", con el "apoyo de" pero no "por" los
profesionales y técnicos. Solamente de este modo es realmente posible reconocer
las múltiples caras de la pobreza sin caer en el inevitable reductivismo, la estandarización,
ghettismo y la consecuente simplificación que normalmente caracterizan los
enfoques técnicos.
Por último creo que se debe fortalecer la capacidad de
identificar las necesidades de los pobres, lo que significa darle espacios e
instrumentos de expresión( genuina participación) y apoyar mecanismos de
autodeterminación, favorecer pasos a pasos el trabajo territorial de sus
autoestima y a convencerlos de su capacidad para guiar las intervenciones que
los afectan.
Atte. Prof.Luis Vega Vergara.
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