Pésimo para Brasil, haber privatizado su empresa petrolera:
ingeniero de Petrobras
Las trasnacionales se apoderaron de 100% del crudo que
explotaban, y “Lula tuvo que frenarlas”
Andrea Becerril
El vicepresidente de la Asociación de Ingenieros de
Petrobras, Fernando Siqueira, llamó al pueblo de México “a pensarlo muy bien”
antes de modificar la legislación que rige a Pemex, ya que cuando se abre
cualquier brecha en la regulación “no se tiene más el control”.
Durante el foro Mitos y realidades de Petrobras, realizado
en el Senado, Siqueira echó abajo la versión propalada por el gobierno mexicano
de que la privatización de esa empresa brasileña fue benéfica. Lo que en
realidad sucedió –dijo– es que las trasnacionales se apoderaron del cien por
ciento del petróleo que explotaban; sólo pagaban 10 por ciento de impuestos y tampoco
desarrollaron nuevas tecnologías”.
La privatización de Petrobras fue mala para la empresa y
pésima para Brasil, y el entonces presidente Luiz Inacio Lula da Silva tuvo que
modificar la legislación para frenar a las trasnacionales, insistió.
Destacó que a partir de que la petrolera se abrió al capital
privado en toda la cadena productiva –en 1997–, debió someterse a la ley
estadunidense Sarbanes Oxley, lo que dificulta su accionar.
Siqueira dijo que es mentira que la tecnología sólo la
poseen los capitales privados, ya que tanto Petrobras como Pemex pueden
contratar el equipo y las técnicas necesarias para explotar aguas profundas sin
la intervención extranjera y sin ceder su renta petrolera.
En el foro, convocado por el coordinador de los senadores
del PT, Manuel Bartlett, hubo otras voces que pidieron verse en el espejo de
Brasil. Entre ellas la de Javier Jiménez Espriú, integrante de la Asociación de
Ingenieros Constitución de 1917, quien advirtió que se requiere despertar la
conciencia de los mexicanos y movilizarse antes de que sea demasiado tarde para
impedir la entrega del petróleo y la electricidad a consorcios extranjeros.
Miembro del consejo consultivo del Movimiento Regeneración
Nacional (Morena), Jiménez Espriú dijo que se cae el mito de que debemos imitar
a Petrobras, y queda claro que la intención es entregar la renta petrolera,
como ocurrió a la empresa brasileña antes de la intervención de Lula.
Alertó sobre la decisión de Peña Nieto de continuar con el
esquema que empezó con la reforma de 2008, cuando por medio de “una trampa
jurídica de interpretación”, con los famosos contratos incentivados, se abrió
la participación privada en el sector.
Con este mecanismo –dijo–, “ahora se paga 75 por ciento de
los costos del trabajo que realizan las empresas extranjeras que ganaron alguna
concesión” y, además, se les entregan 4, 5, 6 o 9 dólares, según la licitación,
por cada barril que se extrae.
Al respecto, el analista Alfredo Jalife-Rahme expuso que los
priístas “van a repetir hasta el cansancio que no habrá privatización, y dirán
que es borrego, aunque vuele”.
Desmintió luego las afirmaciones de los priístas, durante la
discusión de la Estrategia Nacional de Energía –entre David Penchyna– de que no
hay recursos para el desarrollo energético y se requieren 100 mil millones de
pesos. Eso es falso –dijo–, sólo hay que ver que Pemex ocupa el lugar 34 entre
las 500 petroleras más importantes del mundo.
En su turno, el ingeniero Francisco Garaicochea, ex
funcionario de Pemex y presidente de la Asociación de Ingenieros Petroleros
Constitución de 1917, advirtió que la privatización de Pemex hará que se
generen empleos en Estados Unidos, no aquí, porque “nos van a vender equipos,
herramientas y el servicio, además de llevarse el petróleo.
A su vez, el economista Lorenzo Carrasco Bazúa aseguró que
se tiene que conformar una alianza nacionalista entre Brasil y México y generar
un frente nacional parlamentario independiente, porque se enfrentan presiones
de potencias estadounidenses para asegurar el control sobre los recursos
energéticos.
Tomado de la jornada de México
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