Monsanto continúa su expansión
Pobladores se oponen a construcción de planta de semillas
transgénicas.
“Nos cambió la vida”, dicen los vecinos de la localidad de
Malvinas Argentinas, en la céntrica provincia de Córdoba. Se refieren a la
llegada de la transnacional agroquímica Monsanto, que anunció la construcción
de la planta de semillas “más grande del mundo” a menos de un kilómetro del
poblado. El temor a los daños ambientales está latente y a través de la
Asamblea Malvinas en Lucha por la Vida, esta comunidad busca frenar el avance
de la compañía. Monsanto opera en Argentina desde 1956. En 1980 comenzó a
envasar el Roundup, herbicida a base de glifosato, en Zárate, provincia de
Buenos Aires, y en 1996 logró que el gobierno nacional aprobara la soja RR,
resistente al Roundup. En junio del año pasado, la transnacional anunció la
construcción de su nueva fábrica productora de semillas de maíz transgénico en
Córdoba.
Argentina produce en la actualidad el 20% de la soja
mundial, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO), lo cual refleja la expansión de esta multinacional a nivel
mundial. Fundada en 1901, la compañía estadunidense posee actualmente más de
400 establecimientos en 66 países.
Es la primera empresa en venta de semillas (27% del mercado
global) y la cuarta de agroquímicos. En semillas de soja domina el 90% de las
ventas, reporta el informe “La lucha contra Monsanto”, publicado en marzo del
2012 por La Vía Campesina, coordinadora internacional de organizaciones
rurales.
Vender un pueblo
Monsanto llegó a Córdoba en un marco de expansión de la
frontera agrícola industrial, impulsada por el gobierno de la presidenta
Cristina Fernández y plasmada en el Plan Estratégico Agroalimentario y
Agroindustrial 2020 (PEA 2020), que propone pasar de 33 millones de hectáreas
destinadas a la producción de granos (2010) a 42 millones (2020).
El 15 de junio del año pasado, la propia presidenta anunció
que Monsanto se instalaría en Malvinas Argentinas.
“Estoy muy orgullosa”, dijo Fernández luego de reunirse con
directivos de la empresa en Nueva York, durante un encuentro del Consejo de las
Américas, espacio conformado por empresas multinacionales que operan en el
continente americano, fundado por David Rockefeller en 1965.
En el extremo sur del continente, los vecinos de Malvinas
Argentinas, ubicada a 9 km al noreste de Córdoba Capital, no sabían del
proyecto de Monsanto y recién se topaban con la noticia.
“Me enteré por los medios”, recuerda Lucas Vaca, quien
estudia para ser profesor de geografía, mientras que Ester Quispe, empleada en
una escuela, añade que “cuando vi el video de la presidenta haciendo el
anuncio, sentí que ella vendía un pueblo”.
Pero tres meses antes el intendente (alcalde) de Malvinas
Argentinas, Daniel Arzani, de la opositora Unión Cívica Radical, ya había
aprobado la prefactibilidad para iniciar las tareas de construcción. Así lo
informa el aviso de proyecto que la propia empresa presentó ante la Secretaría
de Ambiente provincial, dependiente del gobernador de Córdoba, José Manuel De
la Sota —del Partido Justicialista, pero enfrentado a la presidenta—y quien
también apoyó públicamente la inversión.
En el mismo aviso de proyecto, del 2 de julio de 2012,
Monsanto sostiene que en una primera etapa construirá 40 silos de
almacenamiento con una capacidad de 137 TM cada uno. Luego, emplazará “176
silos más en las sucesivas etapas de ampliación de la planta”, que finalizaría
en el 2017. La compañía informa que en su etapa de funcionamiento completo
empleará a 215 trabajadores y 19 empleados tercerizados.
Pero en los comunicados de su página, repetidos por los
gobiernos nacional y provincial, asegura que la iniciativa creará “400 nuevos
puestos de trabajo”. De la misma forma, la gacetilla de prensa de Monsanto
promete una inversión de 1.5 millardos de pesos (US$300 millones), mientras que
el aviso de proyecto reporta una inversión total de 933 millones de pesos ($186
millones).
Pobres y enfermos
A pesar de estar rodeado de soja, el pueblo de Malvinas
Argentinas no se beneficia con las riquezas que genera la oleaginosa. Según el
censo provincial del 2008, es la localidad de más de 10,000 habitantes —se
estima que actualmente viven en el lugar unas 14,000 personas— con mayor
pobreza estructural de Córdoba.
Un reciente informe de cuatro cátedras —Medicina
Psicosocial, Alergia e Inmunología, Medicina I, y Clínica Pediátrica— de la
Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba dio cuenta
de las problemáticas sanitarias que enfrentan los vecinos, receptores de las
pulverizaciones con agroquímicos aplicadas en la producción sojera.
“La patología respiratoria suma 551 afectados” entre 3,563
encuestados, “con una prevalencia de 15.46% para todos los grupos etarios”,
dice el informe. “Es un 50% más alta que la estimada como frecuente en EEUU (hasta
10%)”.
Además, un informe encargado por el Ministerio de Salud al
Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) y el Centro de Estudios de
Población (CENEP), y presentado en junio del 2007, estimó que para el año
2004-05 los abortos espontáneos alcanzaban al 0.6% de mujeres en edad
reproductiva (MER) a nivel nacional.
En Malvinas Argentinas, sobre 805 MER encuestadas surge que
una de cada seis pierde un embarazo; y en el barrio Nicola Bari, el más
expuesto a las pulverizaciones con agroquímicos, una de cada cinco padeció un
aborto espontáneo.
Malvinas Argentinas presenta “el perfil de enfermedades que
se reitera en las poblaciones expuestas a pesticidas aerolizados” y el hecho de
“someter a esta población a un nuevo golpe en su salud ambiental”, como el que
generará Monsanto, “no es recomendable desde el punto de vista médico e
intolerable desde el punto de vista social”, advierte el informe académico. Es
que “vivir alrededor de los acopios de granos es de alto riesgo para patología
respiratoria”, debido al polvillo provocado por la cascarilla de maíz rociado
con herbicidas, fungicidas e insecticidas. La planta de Monsanto se construirá
a sólo 700 m de una escuela primaria y un jardín de infantes.
La Asamblea de Malvinas Argentinas ha intentado frenar el
avance de la transnacional por la vía judicial y mediante acciones
legislativas. Entre otras medidas, exigen que se aplique el artículo 4º de la
Ley General del Ambiente (25.675), que refiere al principio precautorio. Es
decir, que “la ausencia de información o certeza científica” no debe excusar
“la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la
degradación del medio ambiente”.
El 22 de febrero, la sala 2ª de la Cámara de Trabajo de
Córdoba ordenó “suspender los efectos de la ordenanza dictada por dicho
municipio (Malvinas Argentinas), número 821/2013 que autoriza a la firma
Monsanto Argentina SAIC permiso de obra para la primera etapa del proyecto de
la planta secadora de semillas”. Aunque por el momento se frena la obra, lo más
probable es que el municipio apele.
Los vecinos saben que si en el 2014 la planta de semillas
inicia sus actividades ya nada será igual.
“No decidiremos el futuro de Malvinas, porque lo va a
decidir Monsanto”, evalúa Vaca. “Lucharemos hasta que el cuerpo aguante para
defender el ambiente y a mi familia, que es Malvinas”.
Enviado por noticias
aliadas
No hay comentarios:
Publicar un comentario