viernes, 5 de agosto de 2011

MINERA CONTAMINA RIO EN ECUADOR

“Las autoridades se tiran la pelota” y nos se adoptan los correctivos para proteger a la población y a la naturaleza.
“Por Dios, ya no sabemos a dónde recurrir, tenemos más de 300 hojas de informes sobre informes, pero al final, nadie hace nada. Mientras tanto, debido a la contaminación del agua, la calidad de la producción ha decaído y consecuentemente hasta hemos perdido el cupo para a exportación, lo que nos ha obligado a buscar nuevos mercados con las consecuentes pérdidas”, expresa con gran preocupación Esther Landeta.
La mujer junto a muchos habitantes de la parroquia Carmen de Pijilí, del cantón Ponce Enríquez, y de sectores como Balao, 16 de Junio y otros que pertenecen tanto a la provincia del Azuay como del Guayas, mantienen una lucha constante desde el año 2007, en procura de que el Estado, a través de sus dependencias competentes, pongan mano firme y regulen la labor minera ilegal que se ejerce en este territorio, sin que hasta la fecha obtengan respuestas contundentes.
Y es que las actividades mineras estás a la vista, elevaciones montañosas perforadas por todas partes, evacuación de material y agua sucia directamente a las vertientes de agua y destrozo de áreas verdes con las excavaciones, son la tónica que marca el trayecto desde el puente El Recreo hasta el centro de Pijilí.
No hay que recurrir a laboratorios para verificar el alto grado de turbiedad del agua del río Pijilí, que requiere varios metros de recorrido con su coloración amarillenta hasta fundirse con el color cristalino del río Chaucha, en la zona donde nace el río Balao.
Esta coloración según los lugareños es permanente y se ha agudizado desde hace unos seis meses. A consecuencia de esto, ya se ha eliminado lo que fue el balneario natural El Recreo, a donde cada temporada vacacional llegaban decenas de grupos familiares para disfrutar del agua y la naturaleza, este año luce un área vacía y desolada.
Puente
“Van a construir un puente sobre un río muerto. Lamentablemente las autoridades y la gente en general no entienden que sin agua, de nada servirán las mejores obras”, dice entre suspiros el párroco Teodoro Delgado, mientras observa un letrero en la vía a Carmen de Pijilí, que anuncia la construcción de un puente y una alcantarilla en el río La Trinchera, por parte del Gobierno Provincial.
El panorama devastador que presenta la zona alta de la parroquia Carmen de Pijilí genera reacciones de rato en rato entre los moradores. “Por aquí no vienen ni de chiste los de la Senagua ni del Ministerio del Ambiente”, comentó uno de los moradores de La Florida, quien guió un recorrido de observación.
Las bocaminas están por todos lados, como lo está las angostas guardarrayas que se han abierto en cada extremo de la vía principal de acceso a Pijilí, para el ingreso a los yacimientos delos grupos mineros que a decir de los pijileños suman unos 100. La dirigencia parroquial pide la regularización de los mineros artesanales y el desalojo de los ilegales.
En las minas laboran en su mayoría peruanos, mientras que algunas familias acuden a “janchar”, (coger material rechazo), para venderlo, debido a la falta de trabajo.
Asimismo en las laderas cada vez son más notorios los espacios donde ha desaparecido la vegetación debido las excavaciones, mientras que el agua sucia utilizada en la minería es evacuada directamente a los riachuelos que desembocan en el río Pijilí.
Se dice que es minería artesanal pero se utiliza maquinaria y se hacen excavaciones a cielo abierto como el caso de la concesión Pan de Azúcar. Tampoco es dable que tengan esta calificación de artesanales, ciudadanos como Alfredo Adum y Nonito Peñaloza de gran posición económica y accionistas de varias sociedades mineras como La Trinchera, La Gardenia, El Dorado, Goldmining y otras, según consta en un propio informe del propio Ministerio de Minas del 2009, ¿Y entonces porqué no se hace nada?, dijo Esther Landeta.
Maquinaria
Sobre el área minera Pan de Azúcar, donde se observan excavaciones y lavado de material con desalojo del agua al río Pijilí, y presencia de maquinaria pesada, en ARCOM y en la Subsecretaría de Minas, se mencionó que allí la Prefectura del Azuay estuvo autorizada para extraer material para mejorar la vía.
Pese a que se desarrolló el censo minero en el 2010 y a pesar de tener supuestamente un estrecho trabajo coordinado entre las entidades, en el Ministerio de Minas no se proporcionó un simple dato sobre la población minera en Carmen de Pijilí, pues se adujo que la funcionaria que maneja esa información está de vacaciones; en ARCOM, el director Galo Cabrera dijo que no tiene y que acuda a la cartera de Estado. Así, se lanza la pelota de un lado a otro sin que se concrete nada.
Producción venida a menos
Denuncias de los dirigentes comunitarios advierten sobre la afectación a unos50.000 habitantes agro productores de Carmen de Pijilí, Balao, 15 de Abril, La Adelina, La Florida y otras, donde la escasez de agua y la contaminación del poco líquido que llega, está causando serias repercusiones.
Así, los bananeros y cacaoteros perdieron el cupo para la exportación y se tuvo que buscar nuevos compradores, sostiene Esther Landeta, hija de un bananero, cuya lucha contra los efectos mineros le han costado más de un juicio. Asegura que el agua llega escasa y turbia, y frente a ello les han pedido que hagan pozos profundos para almacenar el agua a fin de que se asienten los sedimentos, medida que les resulta costoso e injusto.
Agua
“La mayoría de los ríos del cantón Ponce Enríquez están contaminados y el consumo del agua hace que las personas también presenten alteraciones en su organismo, así lo revelan estudios que se hicieron hace varios meses, en los que se confirma que la gente tiene cuatro tipos de metales pesados en la sangre, dos de los cuales son cancerígenos”, advirtió el sacerdote Teodoro Delgado, oriundo de Girón, quien es párroco del Carme de Pijilí desde hace ocho años, lapso en el que mantiene una lucha por proteger el agua.
El religioso sostiene que el problema es complejo, más cuando falta una conciencia social sobre la necesidad de proteger los recursos naturales. “Tanto daño está generando la minería como la expansión de la frontera agrícola, de la vegetación nativa de la parte alta no queda sino un 30 por ciento, el resto está convertido en potreros, y son los mismo finqueros los que ha vendido sus tierras para la minería”, puntualizó.
Recordó que un proyecto elaborado para el río Agua Rica, considerado el de mejor calidad del Ecuador, que tenía aporte financiero extranjero, no avanza al ritmo esperado porque falta de colaboración de las autoridades y de la gente.
ENTRE COMILLAS
Suspensiones
“En el 2010 se hicieron 15 suspensiones en Carmen de Pijilí. El problema es que son mineros artesanales y mientras se cierra una bocamina, ellos abren otro en diferente lugar, y somos pocos funcionarios para controlar toda la jurisdicción que es de nuestra competencia, no podemos permanecer sólo en esa parroquia. Nosotros actuamos cuando hay denuncia, y en el tema contaminación le compete al Ministerio del Ambiente”.
Galo Sánchez, director local
de la Agencia de Regulación
y Control Minero, ARCOM.
Concesiones
“A nosotros nos compete solamente dar o negar las concesiones, o regularizar labores mineras artesanales en áreas no mayores a cuatro hectáreas, en función de los informes de ARCOM que debe ejercer el control minero, y del Ministerio del Ambiente. De las 39 regularizaciones de labores artesanales en trámite, en la región, 28 están en Ponce Enríquez, de las cuales 12 han obtenido el permiso provisional”.
Juan Pablo Butiñá, subsecretario del Ministerio de Minas.
TOMADO DE DIARIO El Mercurio de Ecuador
Foto y texto: Aída Zhingre Duque

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