El borrador presentado en París carece de ambición y supone
una huida hacia adelante
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Ante el borrador presentado por la plataforma Durban, que
deberá ser discutido por los ministros durante la próxima semana en la cumbre
del clima de París, Ecologistas en Acción quiere mostrar la necesidad de un
texto más ambicioso
En las últimas horas hemos conocido el último borrador que
presenta la plataforma encargada de la redacción del acuerdo que salga de la
cumbre de París, la COP21. Una primera lectura muestra un texto a todas luces
vago que no entra en concreciones que nos permitan dilucidar cuáles serían los
mecanismos reales que permitan una reducción efectiva de emisiones.
Si bien es cierto que se han ido eliminando pocas opciones
que habían sido recogidas en el último borrador de noviembre, vemos como aún
persisten grandes dudas sobre la forma final que tendría el acuerdo. En el
primer artículo, que recoge el denominado objetivo a largo plazo, solo se dan
dos posibilidades: una que establece que el horizonte a perseguir será por
debajo de 1,5ºC y otra que sigue manteniendo que sea por debajo de 2ºC, pese a
que las conclusiones de la reunión de expertos SED, por sus siglas en inglés,
fueron claras al calificar esos 2ºC como insuficientes y peligrosos.
Aunque podemos encontrar en parte de la redacción que este
objetivo debe adecuarse a los conocimientos científicos, resulta claramente
incomprensible seguir contemplando como horizonte de reducción de las emisiones
al 100% entre 2060 y 2080.El IPCC establece que, para permanecer por debajo de
los 1,5ºC, deberíamos reducir entre el 70 y el 95% de las emisiones en 2050,
por lo que sería lógico que ese fuera el año contemplado como horizonte.
Resulta además paradigmático ver como el año base de comparación será a partir
del año 2000, excluyendo la posibilidad de mantener 1990, como año de
referencia de forma que los compromisos pudieran ser comparables a lo ya
establecido en el protocolo de Kioto. Del mismo modo, no hay referencia a la
necesaria estabilización de la concentración de dióxido de carbono en como
máximo 350ppm.
Resulta fundamental que la contabilidad de emisiones se
realice a través de una metodología común que haga medible y comparable todas
las emisiones que se producen en un territorio. Algunos países presentan
problemas técnicos para el desarrollo de esas metodologías, por lo que deberán
ser los países del Norte global los que les provean asesoría técnica para
garantizar la correcta aplicación de esa metodología. Una parte que aún está en
discusión y que en ningún caso debe de quedar descrita sin tener garantías
suficientes para la comparabilidad de las emisiones.
Otro de los puntos que sigue abierto es la revisión de los
compromisos en ciclos de 5 años. No solo encontramos dos posturas dispares, a
favor y en contra, sino que además vemos cómo sigue contemplándose la
posibilidad de que esas revisiones sean a la baja o que se mantengan los
compromisos presentados con anterioridad.
No se ha producido ningún avance significativo en lo que se
refiere a la adaptación la financiación y las pérdidas y daños. Sigue sin
resolverse la discusión de si los mecanismos para hacer frente a las pérdidas y
daños deberán tener articulado propio y si deberían de ligarse a la adaptación.
En resumen, tras una semana de negociaciones, no encontramos
avances significativos y siguen quedando pendientes las discusiones centrales
del próximo acuerdo de París. Un acuerdo que ni tan siquiera menciona el
término de energías fósiles, ni la necesidad de dejar al menos el 80% de sus
reservas bajo el suelo, ni subraya que la situación actual es consecuencia de
un modelo depredador de recursos. Se sigue apuntalando un nuevo “capitalismo
verde”, que no es más que una huida hacia delante del mismo modelo que nos ha
traído a la situación actual, en el que persisten falsas soluciones y no se
ataca la fuente principal de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Un acuerdo que obvie la necesidad de un cambio de modelo
basado en la agroecología, la producción distribuida mediante energías
renovables y un nuevo modelo de sostenibilidad es el único camino para frenar
el camino hacia el colapso ambiental al que nos dirigimos. ROQUE PEDACE REPRESENTANTE
DEL FOROBA EN LA COP 21 DE PARIS
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