domingo, 6 de diciembre de 2015

BOTADEROS DE BASURAS COLAPSADO, PELIGROSOS EN BOLIVIA

 MEDIO AMBIENTE | Durante un recorrido por los botaderos de la región metropolitana se constató que los más críticos son el de Tiquipaya y Colcapirhua. Quillacollo está en un proceso de transición a relleno sanitario y Cercado avanza en el manejo controla Niños van a los botaderos por juguetes pese
a riesgos
Por Violeta Soria  FOTO Montaña de basura Una pala cargadora bota la basura cerca de las mujeres recolectoras del botadero de Colcapirhua. - Carlos López Gamboa
Botaderos como el Tiquipaya y Colcapirhua se están llenando de niños que se exponen a la contaminación generada por la basura y los líquidos de los desperdicios. Sharon tiene 10 años y es una de las niñas que va al botadero de Tiquipaya, ubicado entre los ríos Khora y Chutakawa, a recolectar botellas, cartones y sobre todo juguetes cuando se acerca Navidad. Contó, sentada debajo de un árbol para protegerse del sol, que llega de todo al vertedero.
Dijo que los carros traen desde restos del matadero como cabezas de ganado, sangre, huesos y cueros. Además, de jeringas y residuos hospitalarios. El relato de la niña, de ojos rasgados, vestimenta ligera y protegida con un sombrero de copa, refleja la intensa actividad del botadero y la falta de control.
Comentó: “Sabemos que no debemos hurgar las bolsas rojas”, porque tienen residuos hospitalarios peligrosos. Dijo que llegó al botadero para acompañar a su mamá, que es parte de los dos grupos de recicladoras que rescatan plásticos, cartones y otros residuos sin tener la protección adecuada, apenas mandiles y sombreros para escarbar entre las montañas de desechos.
“Navidad está cerca y por eso nos dicen que vengamos para que nos regalen juguetes y ropa”, contó Sharon antes de volver a meterse entre los desechos a buscar… Ella es parte de casi una decena de niños que espera ansiosa el 23 y 24 de diciembre, porque le dijeron que los “gringuitos” traerán juguetes.
Así como Sharon hay otros niños y mujeres que empujados por la necesidad de sobrevivir se lanzan a trabajar en la recolección de basura y se exponen a múltiples riesgos debido al manejo precario de los rellenos. José es otro niño de 12 años que ajeno al riesgo se metió al botadero y halló una pelota.
El botadero de Tiquipaya está en la región metropolitana y como el resto es un relleno a cielo abierto, no tiene cerco perimetral, está cerca del matadero y los líquidos como los lixiviados que genera la basura descompuesta escurren hasta llegar a los ríos Khora y Chutakawa.
El vertedero de tres hectáreas recibe de 38 a 42 toneladas de basura por día, tiene cuatro celdas cerradas y una en operación, aseguró el responsable del lugar, Richard Orellana. Añadió que la Gobernación los notificó para su cierre , pero esperan que se concrete la planta metropolitana de basura. Entretanto, el relleno “semi controlado en etapa de saneamiento” captura lixiviados y quema gases metano con precaria tecnología. El municipio habilitó una compostera con financiamiento de la cooperación catalana, JICA y Caica, para convertir la basura orgánica para abono y reducir los residuos.
El representante del Foro Cochabambino sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Jhon Zambrana, indicó que la Gobernación debe iniciar acciones legales contra las alcaldías por incurrir en delitos ambientales.
Quillacollo inicia transición
El botadero de Quillacollo, ubicado en la zona de Cotapachi, está sobre casi siete hectáreas y está en una “transición de botadero a relleno sanitario” desde 2014, informó el responsable del predio, Julio César Guevara.
El basural está en un terreno alquilado al Ministerio de Defensa por un monto de 18.500 bolivianos al mes y 222.000 al año. Guevara aseveró que la Gobernación no hace la supervisión periódica desde el cambio de gestión departamental, en junio de 2015.
Cada día se depositan casi 100 toneladas de basura y residuos sólidos. No tiene cerco ni ninguna barrera de protección. Tiene tres celdas: dos selladas y una en operación. La basura es separada en domiciliaria, hospitalaria y electrónica con manejo de gases y lixiviados. Así como en el botadero de Tiquipaya, las recicladoras no tienen protección, trabajan sin guantes, botas ni barbijos.
DECENAS BUSCAN JUGUETES ENTRE LA BASURA
Erika es otra niña de 12 años que junto a una de la decena de niñas busca juguetes, comida y todo lo que aún sirve en el botadero de Colcapirhua. Se la puede ver casi a diario en los promontorios de plásticos, cáscaras, papeles y otros desechos. Su afán termina cuando halla algo útil en medio de tanto desperdicio. Suele estar acompañada por su mascota Chispita.
Contó que sólo va algunas veces al botadero para acompañar a su abuela que sí trabaja en el vertedero junto a varias mujeres. En esas ocasiones la acompañan su herma y prima de siete años. Dijo que un motivo para no ir con tanta frecuencia al basural es el malestar que siente cuando está entre la basura, como dolores de estómago y escozor en los ojos.   
El botadero está en la zona de Esquilán Grande sobre casi cuatro hectáreas y es una fuente de subsistencia para decenas de mujeres. Pero, la población también se queja por la contaminación del botadero y de las ladrilleras que usan materiales tóxicos, como los residuos de las curtiembres.
EL RIESGO DEL TRABAJO DE LAS RECOLECTORAS Y EL CONTROL QUE REALIZAN A LOS BOTADEROS
MARGARITA TICOMA, RECOLECTORA DE TIQUIPAYA
“Son 10 mujeres que trabajamos, deberían haber mejoras”
Somos 10 mujeres que trabajamos en dos grupos, cada uno tiene cinco integrantes. Nuestro trabajo es reciclar la basura. Empezamos temprano y nos quedamos hasta las 17:30. Escogemos papel, nylon, botellas. Somos solas, no trabajamos con la Alcaldía. No quemamos la basura. La basura que no sirve la dejamos y luego vienen los carros y echan tierra. Deberían haber mejoras en el botadero (...) Las bolsas que rojas y negras no las tocamos son de los hospitales. Es peligroso.
RECOLECTORA DE COLCAPIRHUA QUE PIDIÓ   RESERVA
“A veces nos enfermamos. Nos da infecciones estomacales”
Trabajamos desde las 9:00 hasta las 16:00. Sólo reciclamos y la Alcaldía bota la basura. No le hace ningún tratamiento. A veces nos enfermamos pero no nos da nada la Alcaldía. Nos da infecciones en el estómago de vez en cuando. Hay niños pero no trabajan sólo vienen a buscarse juguetitos. Ellos no vienen siempre, cuando venimos nos persiguen. No vienen cada vez, los llevamos al hospital. Le pedimos a la Alcaldía que haga tapar la basura, que no la deje así, como Quillacollo.
 JULIO CÉSAR GUEVARA, RESPONSABLE DEL BOTADERO QUILLACOLLO
“No podemos estar a cielo abierto porque afectamos el ambiente”
La Gobernación lo único que ha hecho es indicarnos en qué estado se tiene el manejo de los rellenos sanitario que es una transición de botadero a relleno sanitario. (...) No podemos estar a cielo abierto porque afectamos al medio ambiente. Por eso estamos haciendo el tratamiento. En la práctica es un botadero a cielo abierto pero estamos controlando lo que genera mayor contaminación. Los gases los quemamos y almacenamos los lixiviados en una piscina. No permitimos que estén en contacto con el suelo.
SOLEDAD DELGADILLO, MADRE TIERRA GOBERNACIÓN
“Hay muchos municipios que ya están construyendo rellenos”

Se les ha notificado pero no tengo en este momento el detalles a cuántos y en qué está eso (...) No tenemos plazos pero sí hemos hecho algunas acciones (...) Hay muchos municipios que ya han están construyendo rellenos sanitarios, pero algunos tienen dificultades con terrenos sobre las aguas residuales. Hay algunos que ya están avanzando. Dos están en construcción. Hay otros tres que van a ser financiados por la cooperación francesa por un convenio que estamos trabajando. TOMADO DE LOS TIEMPOS DE BOLIVIA 

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