MEDIO AMBIENTE |
Durante un recorrido por los botaderos de la región metropolitana se constató
que los más críticos son el de Tiquipaya y Colcapirhua. Quillacollo está en un
proceso de transición a relleno sanitario y Cercado avanza en el manejo
controla Niños van a los botaderos por juguetes pese
a riesgos
Por Violeta Soria FOTO Montaña de basura Una pala cargadora bota
la basura cerca de las mujeres recolectoras del botadero de Colcapirhua. -
Carlos López Gamboa
Botaderos como el Tiquipaya y Colcapirhua se están llenando
de niños que se exponen a la contaminación generada por la basura y los
líquidos de los desperdicios. Sharon tiene 10 años y es una de las niñas que va
al botadero de Tiquipaya, ubicado entre los ríos Khora y Chutakawa, a
recolectar botellas, cartones y sobre todo juguetes cuando se acerca Navidad.
Contó, sentada debajo de un árbol para protegerse del sol, que llega de todo al
vertedero.
Dijo que los carros traen desde restos del matadero como
cabezas de ganado, sangre, huesos y cueros. Además, de jeringas y residuos
hospitalarios. El relato de la niña, de ojos rasgados, vestimenta ligera y
protegida con un sombrero de copa, refleja la intensa actividad del botadero y
la falta de control.
Comentó: “Sabemos que no debemos hurgar las bolsas rojas”,
porque tienen residuos hospitalarios peligrosos. Dijo que llegó al botadero
para acompañar a su mamá, que es parte de los dos grupos de recicladoras que
rescatan plásticos, cartones y otros residuos sin tener la protección adecuada,
apenas mandiles y sombreros para escarbar entre las montañas de desechos.
“Navidad está cerca y por eso nos dicen que vengamos para
que nos regalen juguetes y ropa”, contó Sharon antes de volver a meterse entre
los desechos a buscar… Ella es parte de casi una decena de niños que espera
ansiosa el 23 y 24 de diciembre, porque le dijeron que los “gringuitos” traerán
juguetes.
Así como Sharon hay otros niños y mujeres que empujados por
la necesidad de sobrevivir se lanzan a trabajar en la recolección de basura y
se exponen a múltiples riesgos debido al manejo precario de los rellenos. José
es otro niño de 12 años que ajeno al riesgo se metió al botadero y halló una
pelota.
El botadero de Tiquipaya está en la región metropolitana y
como el resto es un relleno a cielo abierto, no tiene cerco perimetral, está
cerca del matadero y los líquidos como los lixiviados que genera la basura
descompuesta escurren hasta llegar a los ríos Khora y Chutakawa.
El vertedero de tres hectáreas recibe de 38 a 42 toneladas
de basura por día, tiene cuatro celdas cerradas y una en operación, aseguró el
responsable del lugar, Richard Orellana. Añadió que la Gobernación los notificó
para su cierre , pero esperan que se concrete la planta metropolitana de
basura. Entretanto, el relleno “semi controlado en etapa de saneamiento”
captura lixiviados y quema gases metano con precaria tecnología. El municipio
habilitó una compostera con financiamiento de la cooperación catalana, JICA y
Caica, para convertir la basura orgánica para abono y reducir los residuos.
El representante del Foro Cochabambino sobre Medio Ambiente
y Desarrollo, Jhon Zambrana, indicó que la Gobernación debe iniciar acciones
legales contra las alcaldías por incurrir en delitos ambientales.
Quillacollo inicia
transición
El botadero de Quillacollo, ubicado en la zona de Cotapachi,
está sobre casi siete hectáreas y está en una “transición de botadero a relleno
sanitario” desde 2014, informó el responsable del predio, Julio César Guevara.
El basural está en un terreno alquilado al Ministerio de
Defensa por un monto de 18.500 bolivianos al mes y 222.000 al año. Guevara
aseveró que la Gobernación no hace la supervisión periódica desde el cambio de
gestión departamental, en junio de 2015.
Cada día se depositan casi 100 toneladas de basura y residuos
sólidos. No tiene cerco ni ninguna barrera de protección. Tiene tres celdas:
dos selladas y una en operación. La basura es separada en domiciliaria,
hospitalaria y electrónica con manejo de gases y lixiviados. Así como en el
botadero de Tiquipaya, las recicladoras no tienen protección, trabajan sin
guantes, botas ni barbijos.
DECENAS BUSCAN JUGUETES ENTRE LA BASURA
Erika es otra niña de 12 años que junto a una de la decena
de niñas busca juguetes, comida y todo lo que aún sirve en el botadero de
Colcapirhua. Se la puede ver casi a diario en los promontorios de plásticos,
cáscaras, papeles y otros desechos. Su afán termina cuando halla algo útil en
medio de tanto desperdicio. Suele estar acompañada por su mascota Chispita.
Contó que sólo va algunas veces al botadero para acompañar a
su abuela que sí trabaja en el vertedero junto a varias mujeres. En esas
ocasiones la acompañan su herma y prima de siete años. Dijo que un motivo para
no ir con tanta frecuencia al basural es el malestar que siente cuando está
entre la basura, como dolores de estómago y escozor en los ojos.
El botadero está en la zona de Esquilán Grande sobre casi
cuatro hectáreas y es una fuente de subsistencia para decenas de mujeres. Pero,
la población también se queja por la contaminación del botadero y de las
ladrilleras que usan materiales tóxicos, como los residuos de las curtiembres.
EL RIESGO DEL TRABAJO DE LAS RECOLECTORAS Y EL CONTROL QUE
REALIZAN A LOS BOTADEROS
MARGARITA TICOMA, RECOLECTORA DE TIQUIPAYA
“Son 10 mujeres que trabajamos, deberían haber mejoras”
Somos 10 mujeres que trabajamos en dos grupos, cada uno
tiene cinco integrantes. Nuestro trabajo es reciclar la basura. Empezamos
temprano y nos quedamos hasta las 17:30. Escogemos papel, nylon, botellas.
Somos solas, no trabajamos con la Alcaldía. No quemamos la basura. La basura
que no sirve la dejamos y luego vienen los carros y echan tierra. Deberían
haber mejoras en el botadero (...) Las bolsas que rojas y negras no las tocamos
son de los hospitales. Es peligroso.
RECOLECTORA DE COLCAPIRHUA QUE PIDIÓ RESERVA
“A veces nos enfermamos. Nos da infecciones estomacales”
Trabajamos desde las 9:00 hasta las 16:00. Sólo reciclamos y
la Alcaldía bota la basura. No le hace ningún tratamiento. A veces nos
enfermamos pero no nos da nada la Alcaldía. Nos da infecciones en el estómago
de vez en cuando. Hay niños pero no trabajan sólo vienen a buscarse juguetitos.
Ellos no vienen siempre, cuando venimos nos persiguen. No vienen cada vez, los
llevamos al hospital. Le pedimos a la Alcaldía que haga tapar la basura, que no
la deje así, como Quillacollo.
“No podemos estar a cielo abierto porque afectamos el
ambiente”
La Gobernación lo único que ha hecho es indicarnos en qué
estado se tiene el manejo de los rellenos sanitario que es una transición de
botadero a relleno sanitario. (...) No podemos estar a cielo abierto porque
afectamos al medio ambiente. Por eso estamos haciendo el tratamiento. En la práctica
es un botadero a cielo abierto pero estamos controlando lo que genera mayor
contaminación. Los gases los quemamos y almacenamos los lixiviados en una
piscina. No permitimos que estén en contacto con el suelo.
SOLEDAD DELGADILLO, MADRE TIERRA GOBERNACIÓN
“Hay muchos municipios que ya están construyendo rellenos”
Se les ha notificado pero no tengo en este momento el
detalles a cuántos y en qué está eso (...) No tenemos plazos pero sí hemos
hecho algunas acciones (...) Hay muchos municipios que ya han están
construyendo rellenos sanitarios, pero algunos tienen dificultades con terrenos
sobre las aguas residuales. Hay algunos que ya están avanzando. Dos están en
construcción. Hay otros tres que van a ser financiados por la cooperación
francesa por un convenio que estamos trabajando. TOMADO DE LOS TIEMPOS DE BOLIVIA

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