Niños menores de 5 años representan un tercio de las muertes
por enfermedades de transmisión alimentaria, señala informe de OMS
Más de un tercio (34%) de todas las muertes por enfermedades
de transmisión alimentaria se producen en niños menores de 5 años, pese a que
los niños de esa edad representan solo 9% de la población mundial. Esta es una
de las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el informe
Estimación de la carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria,
el más completo publicado hasta la fecha sobre el impacto de los alimentos
contaminados en la salud y el bienestar.
Según el informe, en el cual se presenta una estimación de
la carga de las enfermedades de transmisión alimentaria causadas por 31 agentes
(bacterias, virus, parásitos, toxinas y productos químicos), cada año hasta 600
millones de personas de todo el mundo, o casi 1 de cada 10, enferman tras
consumir alimentos contaminados. De estas personas, 420.000 mueren, incluidos
125.000 niños menores de 5 años.
"Hasta ahora, las estimaciones de las enfermedades de
transmisión alimentaria eran vagas e imprecisas, lo cual ocultaba los costos
humanos reales de los alimentos contaminados. Este informe deja las cosas en
claro", dijo la doctora Margaret Chan, Directora General de la OMS.
"Saber qué agentes patógenos transmitidos por los alimentos están causando
los mayores problemas en qué partes del mundo, posibilita una acción focalizada
del público, los gobiernos y la industria alimentaria", añadió.
Aunque la carga de las enfermedades de transmisión
alimentaria es un problema de salud pública a nivel mundial, las regiones de
África y Asia Sudoriental de la OMS tienen la incidencia y las tasas de
mortalidad más altas, incluso en los niños menores de 5 años.
"Estas estimaciones son el resultado diez años de
trabajo, con el aporte de más de 100 expertos de todo el mundo. Son cálculos
conservadores, y hay que hacer más para mejorar la disponibilidad de datos
sobre la carga de las enfermedades de transmisión alimentaria. Sin embargo,
según lo que sabemos ahora, es evidente que la carga mundial de las
enfermedades de transmisión alimentaria es considerable y afecta a todo el
mundo, en particular a los niños menores de 5 años y a las personas que viven
en zonas de bajos ingresos", explicó el doctor Kazuaki Miyagishima,
Director del Departamento de Inocuidad de los Alimentos, Zoonosis y
Enfermedades de Transmisión Alimentaria, de la OMS.
Las enfermedades diarreicas causan más de la mitad de la
carga mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria, con 550 millones
de personas que enferman y 230.000 que mueren cada año. Los niños corren un
riesgo especial de padecer enfermedades diarreicas transmitidas por los
alimentos: 220 millones enferman y 96.000 mueren cada año. La diarrea suele
deberse a la ingestión de carne y huevos crudos o mal cocidos, verduras y
frutas mal lavadas, y productos lácteos, contaminados por norovirus,
Campylobacter, Salmonella no tifoídica y Escherichia coli patógena.
Otros factores importantes que contribuyen a la carga
mundial de las enfermedades de transmisión alimentaria son la fiebre tifoidea,
la hepatitis A, Taenia solium (una tenia) y las aflatoxinas (producidas por el
moho en granos almacenados de forma inapropiada).
Ciertas enfermedades, como las causadas por Salmonella no
tifoídica, son un problema de salud pública en todas las regiones del mundo y
afectan a países de ingresos altos y de ingresos bajos por igual. Otras
enfermedades, como la fiebre tifoidea, el cólera transmitido por alimentos y
las enfermedades causadas por E. coli patógena, son mucho más comunes en los
países de bajos ingresos, mientras que Campylobacter es un agente patógeno
importante en los países de ingresos altos.
El riesgo de padecer enfermedades de transmisión alimentaria
es mayor en los países de ingresos bajos y medianos, y está vinculado a la
preparación de alimentos con agua contaminada, la falta de higiene y
condiciones inadecuadas en la producción y el almacenamiento de alimentos, el
bajo nivel de alfabetismo y educación, y la insuficiencia de leyes en materia
de inocuidad de los alimentos o su falta de aplicación.
Las enfermedades de transmisión alimentaria pueden causar
síntomas de corta duración, como náuseas, vómitos y diarrea (afección que
generalmente se denomina "intoxicación alimentaria"), pero también
pueden causar enfermedades más prolongadas, como cáncer, insuficiencia renal o
hepática y trastornos cerebrales y neurales. Estas enfermedades pueden ser más
graves en los niños, las embarazadas, los ancianos y las personas con el
sistema inmunitario debilitado. Los niños que sobreviven algunas de las
enfermedades de transmisión alimentaria más graves pueden sufrir retraso del
desarrollo físico y mental, que tiene efectos irreversibles en su calidad de
vida.
La inocuidad de los alimentos es una responsabilidad
compartida, dice la OMS. Las conclusiones del informe destacan la amenaza
mundial planteada por las enfermedades de transmisión alimentaria y reafirman
la necesidad de que los gobiernos, la industria alimentaria y la gente hagan
más para asegurar la inocuidad de los alimentos y prevenir las enfermedades de
transmisión alimentaria. Es necesario en particular educar y capacitar a los
productores de alimentos, los proveedores, las personas que manipulan alimentos
y el público en general sobre la prevención de las enfermedades de transmisión
alimentaria. La OMS está colaborando estrechamente con los gobiernos nacionales
para ayudar a formular y aplicar estrategias y políticas de inocuidad de los
alimentos que tengan efectos positivos en el mercado mundial.
Se estima que la región de las Américas de la OMS tiene la
segunda carga más baja de enfermedades de transmisión alimentaria a nivel
mundial. Sin embargo, 77 millones de personas todavía se enferman anualmente al
consumir alimentos contaminados, y de esas personas mueren alrededor de 9.000
al año. De las personas que se enferman, 31 millones son menores de 5 años y de
ellos mueren más de 2.000 al año.
Aunque la carga general de enfermedades diarreicas es menor
que en otras regiones, todavía son las enfermedades de transmisión alimentaria
más comunes en la Región de las Américas. Los norovirus, Campylobacter, E. coli
y Salmonella no tifoídica causan 95% de los casos.
La toxoplasmosis y la tenia del cerdo (Taenia solium)
constituyen un gran motivo de preocupación en lo que respecta a la inocuidad de
los alimentos en América Central y en América del Sur. La toxoplasmosis se
propaga por medio de la carne cruda o mal cocida, así como por verduras y
frutas mal lavadas, y puede llevar al deterioro de la vista y a trastornos
neurológicos. TOMADO DE ENVIO DE ASI SOMOS DE CORDOBA AR
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