martes, 9 de agosto de 2011

DIA DEL MAESTRO DE EDUCACION ESPECIAL

“Trabajar con chicos con capacidades diferentes es una elección de vida”
Fecha Publicación: Martes, 09 de Agosto de 2011
Un grupo de docentes ha elegido por vocación brindar sus horas diarias y energía a la educación de niños especiales. Aunque su labor no tenga reconocimiento social, su mayor gratificación es cada gesto evolutivo que manifiestan sus alumnos, “aunque sean pequeños, son los más grandes”, comentó una de las docentes y agregó que los chicos “demuestran que todo se puede”. 
 El Equipo de educadores especiales del Centro de Rehabilitación Mandic trabaja a diario para estimular a niños que presentan diversas patologías. 
Dedicarse a educar a chicos con capacidades diferentes, es para ellos “una elección de vida” muy gratificante que les deja la enseñanza de que “todo es posible”. En marco del Día del Maestro de Educación Especial, El Litoral visitó a docentes que se dedican a estimular las capacidades de quienes presentan patologías neurológicas y los ayudan a evolucionar. “Venimos a enseñar, pero nosotros aprendemos más de ellos porque cada día nos muestran que todo es posible”, comentaron.
Existen varios centros terapéuticos y escuelas especiales en Corrientes, a los que cientos de maestros dedican sus horas diarias. Todos los días, dejan atrás los problemas y conflictos que los aquejan para encontrarse con los niños que, pese a padecer alguna incapacidad neurológica o motriz, los esperan con grandes sonrisas para aprender algo nuevo.
Dicen que los educadores especiales tienen un don, pero ellos no lo creen así, lo sienten como una vocación a la que fueron llamados. “Trabajar con estos chicos es una elección de vida, nos preparamos en un profesorado pero el encuentro directo es diferente. Recién cuando compartimos las horas con ellos nos damos cuenta de que fuimos hechos para esto. No me imagino haciendo otra cosa”, comentó Marita Espinosa quien junto a 7 maestras más trabajan en el área de Integración a la Escuela, en el Instituto de Rehabilitación para niños especiales, Padre Leopoldo Mandic. Cada día dejan sus familias, alegrías y preocupaciones para brindar su energía a estos chicos que devuelven la dedicación con las evoluciones que demuestran en el transcurso del tratamiento. Ese avance, aunque pequeño sea, es el reconocimiento más gratificante que tienen a las largas horas de trabajo, estimulación y perseverancia.
“Venimos a enseñar, pero al cabo nosotros aprendemos más de ellos cada día. Con el esfuerzo que ponen nos demuestran que todo se puede, nada es imposible”, agregó Marita y recalcó “recibimos mucho amor, esta es nuestra segunda familia ese es el trato que tenemos”.

Cada caso representa un desafío destino para estos educadores, requieren un abordaje específico y dedicación plena. “Generalmente trabajamos en grupos, pero estos deben ser muy reducidos y de acuerdo a las patologías o a las etapas que presentan. Pero el cambio se nota, un pequeño paso es un gran avance para nosotros”, señaló otra de las maestras. Ellas se emocionan y enorgullecen al contar las evoluciones de algunos chicos como Eduardo que se volvió prácticamente independiente tras muchos años de tratamiento. Y también las llenan de alegría niños como Daiana que ya han aprendido a manejar computadoras y otros elementos.
“Para cada caso utilizamos herramientas distintas, algunos grupos ya están avanzados en lecto escritura y en esas cuestiones son en las que se observa el gran avance. Muchas veces ni los padres ni nosotros lo podemos creer, en eso está la escancia y satisfacción del trabajo, en el ida y vuelta con nuestros chicos”, señaló Marita.
Tomado del diario El Litoral de Corrientes

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