Sumar fuerzas en el
aumento de la producción lechera Ese es el principal reto que asume hoy el
sector cooperativo-campesino en Camagüey Autor: Miguel Febles Hernández |
El buen desempeño de algunas cooperativas camagüeyanas
demuestra que quien siempre decide es el hombre. Foto del autor
CAMAGÜEY. — Revertir el decrecimiento de los últimos años en
la producción lechera, a partir de la eficiencia y de un mejor manejo de la
masa ganadera, constituye uno de los principales retos que enfrenta hoy el campesinado
de esta provincia.
Así lo ratifica Aida Díaz Figueredo, presidenta de la ANAP
en esa instancia, quien aclara que si bien todas las producciones contratadas
(incluida la entrega de leche a la industria) se cumplen hasta la fecha, los
volúmenes aportados distan bastante de la demanda real del territorio.
Para la actual campaña, los campesinos deben vender a la
Empresa Láctea 58 millones de litros (alrededor del 70 % del programa total de
la provincia), cifra que refleja el peso decisivo del sector en la recuperación
de la ganadería camagüeyana, que aporta la cuarta parte de la leche y la carne
que produce el país.
“Un buen síntoma, comenta Aida Díaz Figueredo, es que en
pleno periodo seco se entregaron hasta el cierre de abril más de 549 mil litros
de leche por encima de lo planificado, lo cual augura una mejor situación
cuando nos adentramos ya en la etapa pico de la producción”.
Aunque se observa una tendencia gradual al crecimiento, es
preciso trabajar fuerte en la solución de las deficiencias, si se tiene en
cuenta que en fecha no tan lejana como el 2010 el sector cooperativo-campesino
entregó 62 millones de litros y sumaban once las cooperativas millonarias en la
producción lechera.
“Contrario a ello, informa la presidenta de la ANAP en
Camagüey, el año pasado estuvimos cerca de los 57 millones y solo tres unidades
alcanzaron tan alta condición: las cooperativas de créditos y servicios Evelio
Rodríguez, de Jimaguayú; José Antonio Echeverría, de Camagüey y Niceto Pérez,
de Nuevitas”.
Entre otras acciones impostergables, para transformar tal
estado de cosas urge mejorar la calidad genética del rebaño, garantizarles el
agua y la comida a los animales, crear condiciones idóneas de manejo de la
masa y eliminar trabas, malentendidos y violaciones en el proceso de
compra-venta de la leche.
“En ese empeño, explica Aida Díaz Figueredo, las juntas
directivas están llamadas a desempeñar un papel mucho más activo en cuanto a
exigencia, control y vínculo con los productores, que facilite el intercambio,
la capacitación y el asesoramiento para elevar los indicadores de eficiencia
que hoy están muy deprimidos”. TOMADO DE LA GRANMA DE CUBA

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