CBN invirtió 3 millones de dólares en la planta de Taquiña
para eliminar más de la mitad de contaminantes permitidos en el agua desechada
CBN logra en Taquiña alto nivel de purificación de agua Por
Luis Fernando Avendaño
La planta de tratamiento de efluentes de CBN en la
cervecería Taquiña. - Hernán Andia Los Tiempos
Con una inversión de 3 millones de dólares en una planta de
tratamiento de efluentes, que funciona en base a bacterias, y después de dos
años de haberlo puesto en marcha, la Cervecería Boliviana Nacional (CBN)
reporta una eficiencia que se acerca al 100 por ciento de purificación del agua
que desecha tras su utilización industrial en la planta cervecera Taquiña, de
Cochabamba.
La información fue ofrecida por el personal de la planta
Taquiña en un encuentro con vecinos, representantes de organizaciones sociales
y ambientales, funcionarios públicos implicados en el tema y periodistas el
pasado jueves durante un taller realizado en la planta en ocasión del Día del
Medio Ambiente, el jueves pasado.
“Tenemos una tasa de eficiencia por encima del 96 por
ciento. Eso quiere decir que entregamos un agua que cumple totalmente las
normas de 1333 de la Ley de Medio Ambiente y sus incisos de referidos a
recargas hídricas y lo establecido en el
Reglamento Ambiental para el Sector Industrial Manufacturero”, explicó
el gerente de la planta Taquiña, David Manchego Lizarazu, haciendo notar el
cuplimiento de la responsabilidad social empresarial.
Según el Gerente, la citada ley establece que el agua
desechada, y que en el caso de Taquiña es utilizada por las comunidades
circundantes para riego de cultivos, debe tener menos de 250 DQO (demanda
química de oxígeno, sirve para medir el nivel de contaminación). “Pero si se
hace un análisis de estas aguas, estaremos hablando de valores inferiores a
cien, es decir menos de la mitad”, explicó.
Manchego recordó que hasta antes de que entre en
funcionamiento la planta (marzo de 2012), se de- sechaban aguas con valores
oscilantes entre 250 y 300. Estos valores fueron reducidos a menos de la mitad
gracias al sistema donde bacterias metanogénicas, aeróbicas y facultativas,
semejantes a unos bichos, se encargan de realizar la limpieza de las aguas
industriales a través de dos procesos: el anaeróbico (proceso que se realiza en
ausencia de aire) y el aeróbico (con presencia de aire), explica CBN en su
portada digital.
Reactor
Sin embargo, Manchego hace notar que la planta sería una más
de las que tienen tantas industrias del país si no fuera por el reactor. de
circulación interna
“Es el secreto de nuestra alta eficiencia. Es un proceso
anaeróbico, que se asemeja a un reactor de lecho fluidizado, donde están las
bacterias moviéndose internamente por convección natural y van reduciendo la
carga orgánica de los efluentes, transformando, y al final del proceso tenemos
agua para riego, dióxido de carbono, metano y algo de lodos”, explicó.
Pese a todo, CBN no está conforme con los resultados, y
busca darle un uso más al agua desechada. “El agua que sale del canal, tiene
una calidad buena para riego, la vamos a reutilizar a través de círculos de
arenas, vamos a volver a emplear para generar vapor y utilizar en compresores
para regenerarlos”, explica.
En el país
La planta de tratamiento de Taquiña es parte de un sistema
nacional para el que CBN invirtió, en total, 14,8 millones de dólares en las
cerveceras de Huari, Santa Cruz, Taquiña en Cochabamba y Paceña de La Paz.
ENTRE 2003 Y 2014
Bajó de 16 litros de agua a sólo tres
La Cervecería Boliviana Nacional (CBN) se anotó buenos
puntos en el ahorro y tratamiento de agua en su planta Taquiña, de Cochabamba.
Si en 2003, la empresa invertía 16 litros de agua ahora sólo utiliza tres para
lograr un litro de cerveza.
Los otros dos litros son derivados a la planta de tratamiento
de efluentes con los resultados ya explicados.
Según el gerente de la planta Taquiña, David Manchego, el
agua desechada viene de agua no utilizada, lavado de botellas, lavado de
tanques, fugas de fondo de los calderos y la refrigeración de los compresores,
entre otros aspectos.
¿Cómo se logró bajar de 16 a sólo tres? “Reutilizando”,
responde Manchego.
Pone un ejemplo: “Cuando enfrío el mosto, sale agua caliente
del hervidor. Esa agua la recupero en un tanque, que a su vez alimenta a la
lavadora de botellas, que necesita agua caliente. El agua de menor calidad de
esa lavadora es utilizada, por ejemplo, en el riego de jardines. Si nos vamos a
2003, se iban al canal el agua del enfriamiento del mosto y el agua de la
lavadora”, explica.
PROCESO
El proceso de tratamiento comienza con el agua desechada de
la planta en el lavado de botellas y tanques, fugas de fondo de los calderos y
refrigeración de los compresores, entre otros.
En la cámara de ingreso, una rejilla retiene los desechos
más gruesos (tapas, vidrios y otros). El agua entra a un tamiz rotativo donde
se separan restos de menor tamaño (borra, etiquetas y otros). Al llegar al
ecualizador, “se recortan las puntas”.
Es decir, se mezcla todo para que no haya partes muy frías o
muy calientes.
Seguidamente, el agua pasa a la cámara de compensación donde
en forma automática se acondiciona el Ph del efluente para pasar al reactor
anaeróbico de circulación interna donde las bacterias anaeróbicas realizan su
trabajo reduciendo el 80 por ciento de la materia orgánica de aguas residuales
en biogás, cinco por ciento de lodo residual y 15 por ciento de materia
orgánica residual.
La carga orgánica que no fue eliminada pasa a la fase
aeróbica, donde las bacterias que viven con aire realizan su trabajo, impulsadas
por sopladores. Después pasa al sedimentador donde el lodo (materia orgánica
residual que no se comieron las bacterias) es separado y enviado a un sistema
de secado. Tomado de los tiempos de Bolivia
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