Una ley polémica: La Política vs el Ambiente .
Asociacion Mayu Sumaj se solidariza con los detenidos y
repudia represión.
GRANIN
"Después de trece años de expansión del cultivo de la
soja transgénica en Argentina las consecuencias socio-ambientales son una
verdadera catástrofe, dijo Grain en el año 2009...estamos a 2014 y parece que
las autoridades no leyeron su trabajo.
En Argentina se sembrarán en las próximas temporadas 18
millones de hectáreas de soja transgénica bajo la técnica de siembra directa.
Esta superficie representa más del 50% de la superficie
agrícola del país.
Prácticamente 100% de la soja que se cultivará es soja
transgénica resistente al herbicida glifosato (SOJA RR).
La SOJA RR es propiedad de Monsanto, la mayor empresa
semillera del mundo y también creadora del glifosato, el herbicida que se debe
utilizar para sembrar la SOJA RR. Monsanto controla 90% de las semillas
transgénicas que se comercializan a nivel mundial.
Se aplicarán más de 200 millones de litros de glifosato
sobre toda la superficie cultivada con soja en Argentina mientras en el año
1996 se utilizaban 13 millones 900 mil litros.
El producto comercial cuyo principio activo es el glifosato
(Roundup) contiene además una serie de coadyuvantes que aumentan notablemente
su toxicidad, fundamentalmente el surfactante poea (polioxietil amina) cuya
toxicidad aguda es 3 a 5 veces mayor que la del glifosato.
Por supuesto que este uso intensivo de glifosato ya ha
provocado el surgimiento de muchísimas malezas resistentes al glifosato.
Algunas de las ya informadas son: Hybanthus parviflorus (Violetilla),
Parietaria debilis (Yerba Fresca), Viola arvensis (Violeta Silvestre), Petunia
axillaris (Petunia), Verbena litoralis (Verbena), Commelina erecta (Flor de
Santa Lucía), Convulvulus arvensis (Correhuela), Ipomoea purpurea (Bejuco),
Iresine difusa (Iresine) y recientemente el Sorghum halepense (Sorgo de alepo)
que por ser una maleza muy difícil de controlar ha despertado gran alarma.
Luego de pasar más de una década negando el surgimiento de
malezas resistentes, Monsanto a través de su vicepresidente admitió este hecho
y propuso una solución: reemplazar a toda la soja resistente al glifosato por
una nueva soja resistente a un nuevo herbicida: el dicamba —de hecho aún más
tóxico que el glifosato.
Esta lluvia de agrotóxicos produce tremendos impactos sobre
la salud de la población, animales domésticos, cultivos alimenticios y
contamina suelos, cursos de agua y el aire en toda la extensión del cultivo de
soja. Suman cientos los casos denunciados por distintas organizaciones e
investigadores en los cuales está perfectamente documentado el impacto de los
agrotóxicos en las comunidades y sus producciones.
La difusión pública de estas denuncias ha llevado a que
recientemente la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas solicitara a
la Corte Suprema de Justicia de la Nación la prohibición de la fumigación con
glifosato.
Este avance desenfrenado de la soja se ha producido a pesar
de que según recientes investigaciones de la Universidad de Kansas la soja rr
produce entre un 6 y un 10% menos que la soja convencional.
El monocultivo de soja repetido año tras años en los campos
produce una intensa degradación de los suelos con una pérdida de entre 19 y 30
toneladas de suelo en función del manejo, la pendiente del suelo o el clima.
Cada cosecha de soja extrae año a año miles de toneladas de
nutrientes de nuestro suelo que se exportan. Sólo como ejemplo podemos citar
que cada año se van con la soja un millón de toneladas de nitrógeno y 160 mil
toneladas de fósforo.
También cada cosecha de soja que se exporta se lleva unos
42500 millones de metros cúbicos de agua cada año (datos de la temporada
2004/2005) correspondiendo 28190 millones a la pampa húmeda.
Cada año se deforestan en Argentina más de 200 mil hectáreas
de monte nativo por el avance de la frontera agrícola debido fundamentalmente a
la expansión del monocultivo de soja.
Considerando que cada 500 hectáreas de soja requieren de un
trabajador rural es evidente la expulsión de trabajadores rurales y campesinos
de los territorios donde se cultiva.
Los grandes productores sojeros están obteniendo ganancias
extraordinarias. El Grupo Los Grobo que declara cultivar 150 mil hectáreas en
Argentina y en todo el Cono Sur (Paraguay, Brasil y Uruguay) apuesta a
controlar 750 mil hectáreas.
El modelo sojero produce una enorme concentración de la
tierra en pocas manos ya sea por la adquisición de la tierra por grandes
productores o por su arrendamiento por los “Pooles de Siembra”. Como
consecuencia en los últimos 10 años se han perdido más del 20% de los
establecimientos productivos.
La obvia consecuencia de esta concentración es que ha
disminuido de manera dramática la producción de alimentos básicos para nuestro
pueblo. Por citar sólo un ejemplo: el número de explotaciones lácteas disminuyó
50 por ciento entre 1988 y 2003, pasando de 30 mil a 15 mil.
En el caso del algodón su producción disminuyó en un 40% en
la provincia de Chaco y un 78% en la provincia de Formosa como consecuencia del
avance de la soja.
Miles de campesinos son expulsados violentamente de sus
tierras para imponer este modelo y son criminalizados por resistir los
desalojos y el avance de la soja. El Mocase-vc y el Movimiento Nacional
Campesino Indígena permanentemente denuncian la persecución de campesinos del
movimiento a causa de resistir la expulsión de sus tierras en forma violenta
para imponer el cultivo de soja.
Finalmente es fundamental tener presente que la introducción
de la soja transgénica en Argentina fue el mecanismo elegido por Monsanto para
inundar de transgénicos el Cono Sur ya que fue desde Argentina desde donde se
comercializó de manera ilegal la soja transgénica a Brasil, Paraguay y Bolivia
(países en los que el cultivo de los transgénicos estaba prohibido), inundando
estos países de transgénicos e imponiendo así, a partir de la contaminación, la
República Unida de la Soja que poco tiempo después publicitaba Syngenta.
¿Quién gobierna la República Unida de la Soja?
Los tibios intentos de las frágiles democracias
latinoamericanas por poner algún límite al poder económico dominante generado
por dos décadas de globalización y neoliberalización económica han encontrado
en los últimos meses un topetazo contundente en la perversa alianza de grandes
terratenientes con las corporaciones del agronegocio que están actuando de
manera brutal en todos los países del Cono Sur.
No se trata aquí de hacer un juicio sobre los gobiernos
democráticos de la región, ni de evaluar su capacidad de transformación de la
realidad o su compromiso con los pueblos latinoamericanos. Dejamos esto para
los pueblos que desde sus propios procesos van respondiendo y creando espacios
para responder y construir nuevas realidades.
Sin embargo creemos que no es posible pasar por alto algunos
hechos, unos notoriamente públicos y otros que apenas ocupan algunas columnas
en los medios; todos aparentemente desconectados entre sí pero profundamente
ligados en una raíz común que es la de someter a los pueblos, controlar su
agricultura y su alimentación ocupando y destruyendo sus territorios.
Un hilo común atraviesa todas estas noticias y se fortalece
como metáfora aleccionadora de las pretensiones de estos sectores: la soja
[soya] transgénica y su invasión de territorios en el Cono Sur intenta ser, de
hecho, la “República Unida de la Soja”. TOMADO DE ENVIO DE TOMAS STROBERT DE
CORDOBA AR http://noqueremosinundarnos.blogspot.com.ar/2014/06/cordoba-23-detenidos-una-ley-polemica-y.HTML

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