NEGOCIOS PRIVADOS Y APROPIACIÓN DE LOS ESPACIOS COMUNES
A PROPÓSITO DE LAS
COCHERAS EN LAS PLAZAS
“No me preocupa el grito
de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo
que más me preocupa es el silencio de los buenos”. Martin Luther King
Parecería que la década de los
’90 nunca termina y que los herederos de Menem, insertados en todas las fuerzas
políticas, siguen actuando con la misma lógica, en cuanto al hecho de seguir
haciendo buenos negocios privados con espacios públicos y semipúblicos.
A
pesar que en esos años, casi se liquidaron todas las joyas de la abuela
(empresas y recursos estratégicos del Estado), todavía quedan algunas de gran
valor, como es el patrimonio público de los argentinos, al cual la patria
contratista vigente aún, bajo la aggiornada figura de emprendedores y
desarrolladores (valet estable de los amigos del poder), ve con buenos ojos y
no le desagrada la continuidad de las tendencias neoliberales.
Salvo
honrosas excepciones, en la mente de los funcionarios, sean del orden nacional,
provincial o municipal, subsiste y se incrementa las prácticas de hacer buenos
negocios con la tierra del Estado.
De los
terrenos portuarios (Puerto Madero, Rosario y Santa Fe, vía Master Plan
marcaron el camino a seguir) se pasó a los ferroviarios, a los caminos de
sirga, y los de las fuerzas armadas y otros tendrán el mismo destino.
No soy
original en nada al decir que, en los últimos años y en distintas
jurisdicciones y ciudades, ha recobrado fuerzas la neo mercantilización de
paseos, parques y espacios verdes pertenecientes al dominio público o privado
del Estado, mediante la instalación de bares, playas de estacionamiento,
cocheras o los denominados en la actualidad “núcleos de servicios”, tierras
destinadas al uso común que va a parar a manos de “desarrolladores o
concesionarios”, los que a través de estos mecanismos obtienen pingües ganancia
a expensas de todos, disimulándose ese desapoderamiento, bajo el tentador
argumento de mejoría de esos lugares, ya sea mediante la instalación de
novedosos juegos para niños, paneles sanitarios, playones deportivos y mayor
eficiencia en la seguridad, en lugares supuestamente cada vez más inseguros.
Las
distintas administraciones del siglo XXI, se sienten amos y señores de esos
espacios y en forma autoritaria y antidemocrática disponen de ellos en forma
unilateral, a espaldas de toda la comunidad y sin su participación, pese a
llenarse la boca de instrumentar nuevas formas de democracia participativa.
Como
expresa la Arq. y Urbanista Graciela Mariani: “Las formas que va tomando el
crecimiento urbano son la expresión de las interacciones entre las fuerzas,
políticas, económicas y sociales. Cuanto más desiguales son sus
fuerzas, así de desigual será su representación en el espacio ciudad y cuando
los intereses económicos son preponderantes sobre los otros y
seguramente los más relegados serán los intereses sociales, veremos que la
especulación inmobiliaria, la de las de las construcciones más
sofisticadas, avanzan a una velocidad
descontrolada, por sobre todos aquellos espacios que en otro momento fueron
centro o partes del interés social y la vida comunitaria.” “Y aquí es donde
aparecen los complejos de torres, los shopping centers, los hoteles de lujo,
los estadios monumentales, inmensos edificios de estacionamiento, aéreos o subterráneos y las autopistas para
los traslados.”
“A ese capital especulativo no le interesa ni los
habitantes, ni la salud, ni la ecología ni las más mínimas de las necesidades
humanas y cuanto más corruptas sean sus estructuras sociales, más
rápidamente se desarrolla arrasando con
la vida ciudadana.”
“Mientras tanto los jueces se declaran incompetentes para atender los de
Amparo presentados por las ONG y Asociaciones vecinales, la fiscalía no quiere
atender los reclamos vecinales, los medios hacen poco lugar a la protesta, los
Consejos profesionales avalan el "progreso" en espera de futuros
trabajos.”
Algunos años atrás, para un candidato a Intendente, posteriormente
electo, me pidieron un aporte sobre el tema del Espacio Público; respondiendo
más o menos lo siguiente: La especulación urbana se está convirtiendo en el
principal problema ambiental y social, que destruye nuestro recurso más
preciado, el suelo, provocando un alarmante aumento de la corrupción.
No se entiende, que el municipio con la proliferación de
áreas técnicas o a través de pomposos planes que al inicio de cada gestión se
anuncian como Planes Directores, Reguladores, Estratégicos, o cualquier otra
denominación, nada diga al respecto, y quiera presentar a la ciudadanía un Plan
Urbano que es más de lo mismo.
Sospechosamente, nunca existen políticas o mecanismos de
regulación, ni prevenciones ambientales para
preservar la calidad de vida y el bienestar de los vecinos, cuando de
grandes inversiones se trata. Ya sean, grandes mercados, telefonía, autovías,
obras en zonas inadecuadas, lechos de crecidas o de inundación, entre otras.
Transcribía del informe "Geo Argentina 2004" lo
siguiente: “Se observa que las normas urbanas terminaron por aplicarse solo a
la clase media ya que "El mercado solía eludir o manipular el control
normativo en la producción de hábitat para los sectores socioeconómicos altos,
en tanto los sectores bajos no podían cumplimentarlo por su incapacidad económica";
el resultado "baja calidad ambiental de grandes sectores urbanos" y
"la inexistencia o mínima provisión de servicios".
"Se consolidó la hegemonía de la rentabilidad: se
protege aquello que deja ganancia o -al menos- no implica inversión social,
mientras que se estimula o tolera todo tipo de arbitrariedad individual, aun
cuando se agravie derechos personales o normas preestablecidas. El shopping y
la autopista son, así, una suerte de salvaje pragmatismo para el cual la
modernización sólo puede consumarse en términos de exclusión social."
Los espacios públicos son objeto de apropiación privada y el
Estado Municipal va resignando cada vez más su poder de policía y su capacidad
de regulación e intervención frente a tales iniciativas.
En ese esquema, plazas, paseos, parques, zonas de
escurrimientos, playas, albardones costeros, cursos de agua, reservorios,
terrenos públicos, calles, espacios aéreos, terminales de ferrocarril y demás
bienes de ese patrimonio van siendo abandonados esperando la oportuna "ayuda
de los emprendedores" en perjuicio de la ciudadanía.
Los reglamentos de zonificación no se cumplen y tampoco
existe la voluntad política de hacerlos cumplir.
Y proponía una decidida intervención de la administración
municipal en ejercicio del principio de autoridad y el poder de policía
tendientes a la recuperación, conservación y mejoramiento de esos espacios, en
beneficio de la comunidad, estableciendo un orden de prioridades apoyado por
los resultados de las consultas sociales.
Quiero terminar con una reflexión de Jordi Borja (reconocido
urbanista catalán) que dice: “Actualmente el carácter especulativo del
capitalismo financiero cuya lógica cortoplacista es producir dinero por medio
de dinero, degrada y miserabiliza el espacio público y a la larga conlleva la
progresiva disolución de la misma como el ámbito más real de la democracia.”
“Los urbanistas deben ser también voces críticas, que
denuncien los muros que cierran calles y barrios, la privatización de los
espacios públicos y la exclusión de colectivos sociales. Y no ser cómplices de
operaciones que proponen rehabilitación de zonas deficitarias pero que
persiguen expulsar a una población para que ocupen el lugar colectivos más
solventes.”
“Lamentablemente los urbanistas en su mayoría no se plantean
estas cuestiones, unos por afán de lucrarse en las operaciones perversas
citadas, la mayoría por no haber tenido una formación más integral, que combine
el diseño formal y los efectos sociales, la cualificación del entorno urbano
con el sentido que ello tengo para la ciudadanía, la funcionalidad urbanística
con la expresión política. El urbanismo no puede olvidar que no es solamente
una técnica y un arte, es también un instrumento de intervención social y un
ejercicio de responsabilidad política.”
Los dejo para que lo piensen y me despido hasta la próxima
Aguafuertes. Ricardo Luis Mascheroni
Docente
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