FOTO Cultivo de leishmania
y bacterias en un laboratorio de investigación en la ciudad. Un tema muy estudiado
en nuestro medio desde distintas ópticas. FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
Avanza nanovacuna para leishmaniasis
Resultados de la Corporación Caept de la U. de A. muestran
que es viable, pero faltan otras fases de la investigación.
POR RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ | El ensayo preclínico en ratones
mostró que ese es el camino: una nanovacuna contra la leishmaniasis.
No solo fue efectiva, sino que por su tipo, en el nivel
nano, se requiere una menor cantidad para brindar protección con lo que se
reducen los efectos secundarios.
En ese desarrollo, dijo el investigador José Róbinson
Ramírez Pineda, lleva unos ocho años el Grupo de Inmuno Modulación, GIM, de la
Corporación Académica para el Estudio de Patologías Tropicales de la
Universidad de Antioquia.
Que haya funcionado en ratones es una cosa, pero ¿en
humanos? Ese es otro asunto y se requerirán cuando menos cinco años para
perfeccionarla y poder probarla en personas.
La Organización Mundial de la Salud considera que cada año
1.300.000 personas en el mundo se infectan y de 20.000 a 30.000 fallecen.
El Instituto Nacional de Salud confirmó que a la semana 17
de este año iban 699 casos de leishmaniasis cutánea en Antioquia y 14.210 (de
todas las formas) en el país. Logros
Ramírez Pineda recordó que una vacuna cuenta con tres elementos:
antígeno, que desencadena la reacción de los anticuerpos; adyuvante, que
potencia la respuesta; y la liberación o administración, vía inyección u otro
medio.
En este caso se trata de una liberación nanoestructurada: se
empaquetan los otros dos elementos en unas vesículas (liposomas) de tamaño
nano, unos 500 a 700 nanómetros.
La reproducción de la enfermedad en ratones les tomó
alrededor de tres a cuatro años. Luego se ensayaron varios adyuvantes con un
"sancocho" de proteínas del parásito, el antígeno.
Uno de estos funcionó. A los 1 a 3 meses de haberles puesto
la vacuna se infectaron y los que recibieron el adyuvante CpG no desarrollaron
la infección.
Funcionó incluso con distintas diluciones.
Las proteínas
Una vacuna así no podría ser probada en humanos. Se necesita
conocer la o las proteínas que brindan la protección efectiva.
El parásito tiene alrededor de 8.00 proteínas, lo que
sugiere que se trata de encontrar una aguja en un pajar, recalcó el profesor
Ramírez Pineda.
Pero apoyados en las ómicas (bioinformática, genómica,
proteómica) se va descartando con la utilización de equipos y tecnologías muy
especializadas.
Otros cinco años podría tomar la identificación de las
proteínas protectoras. Seguirían después las pruebas en humanos. Pero el tiempo depende no solo de la tecnología sino de
conseguir la financiación continua del proyecto, lo que no es común en el país.
Aterosclerosis
El GIM intenta formular otra nanovacuna, para la
aterosclerosis. En estudios iniciales con ratones blancos mutantes se logró una
reducción del 30 por ciento. El paso siguiente es llevar ese avance al nivel
nano, con lo que se podría aumentar su eficacia.
El proyecto no tiene tiempos establecidos y como el de la
leishmaniasis requiere asegurar financiación. Avances que prometen.
ANTECEDENTES DE LA TRANSMISIÓN Y TRATAMIENTO
La leishmaniasis se produce por un protozoario transmitido
por un insecto (del género Lutzomyia), conocido como capotillo, arenilla,
pringador. El ciclo de transmisión no se mantiene por encima de los 1.750
metros según la Asociación Colombiana de Infectología.
Se presentan tres tipos: cutánea, de mucosas y visceral. El
tratamiento usual ha sido con sales de amonio pentavalente, aunque hay más en
desarrollo o aprobación por la resistencia creada y sus efectos.
EN DEFINITIVA
Una nanovacuna contra la leishmaniasis se presenta como una
alternativa gracias al desarrollo por el grupo GIM de la Universidad de
Antioquia. Aún faltan etapas por superar. TOMADO DE EL COLOMBIANO

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