El pariente más cercano del diente de sable habita hoy en
Uruguay
Melissa Lewis
El descendiente actual de este poderoso animal prehistórico
no es un gran felino, sino una comadreja autóctona que tiene iguales
características morfológicas y de cacería aunque a pequeña escala
Es una comadreja que habita en el sur de Uruguay y mide
apenas 10 centímetros de largo. A diferencia de las comadrejas comunes, es
difícil encontrársela a menos que ese sea el objetivo. Y quizá sea mejor así:
este pequeño animal es el pariente más cercano del diente de sable, aquel
poderoso felino que se extinguió hace unos 11 millones de años.
Una “observación
fortuita” del docente de la Facultad de Ciencias, Ernesto Blanco, fue el
puntapié de este descubrimiento. “Mirando imágenes de cráneos del libro de
Enrique González, sobre mamíferos del Uruguay, me llamó la atención los dientes
caninos que tenía este animalito, me parecieron muy grandes para ser un
marsupial”.
Según indicó el
físico especializado en biomecánica, existen muchas especies de marsupiales
carnívoros en Sudamérica y Australia, pero comparándolas con el diente de
sable, ninguna de ellas tiene las características en cuanto a la proporción del
tamaño de cráneo y la longitud de los caninos del animal estudiando.
"Es como haber
encontrado una joya, un diente de sable en miniatura, un laboratorio ideal para
estudiar la evolución de los animales extintos. Todo es muy discutible, porque
depende de cómo uno mide y qué métodos usa, pero nos da la sensación de que
este animal es un modelo mejor de estudio”, dijo el investigador Ernesto Blanco
Blanco, junto con el
doctor en biología Washington Jones y el australiano Nick Milne, investigador
experto en el estudio de este tipo de animales, analizaron las adaptaciones del
cráneo y los dientes caninos que van más allá de la mandíbula en la comadreja
de cola corta del sur (Monodelphis dimidiata). Pero también estudiaron la forma
de cazar a sus presas mordiéndolas en la parte de la garganta y la fortaleza de
sus brazos en relación a su cuerpo. Fue así como concluyeron que son las
típicas técnicas de los dientes de sable en las primeras etapas de evolución.
La forma de morder es
una de las principales similitudes, ya que la comadreja evita que los dientes,
por ser muy largos, choquen contra los huesos de la presa y se quiebren. El uso
de las “manos”, con las que manipula al animal hasta morderlo, también es muy
parecido al gran felino que, por ejemplo, aparece en la saga de películas
animadas La era del hielo bajo el nombre de Diego.
Generalmente se
asocia a los dientes de sable con los felinos, gatos y tigres, pero Blanco
explica que también existieron marsupiales dientes de sable, que con su larga
dentadura mataban animales más grandes y podían acceder a otros recursos
naturales. Esta comadreja atípica también cumple con esas particularidades,
come animales de mayor tamaño, que otros de su pequeña complexión no lo podrían
hacer, por lo que es peligrosa en su escala.
La evolución en casa
“Es como haber
encontrado una joya, un diente de sable en miniatura, un laboratorio ideal para
estudiar la evolución de los animales extintos. Todo es muy discutible, porque
depende de cómo uno mide y qué métodos usa, pero nos da la sensación de que
este animal es un modelo mejor de estudio”, dijo Blanco.
Este hallazgo fue
publicado el mes pasado en el Journal Of Zoology, una renombrada revista
internacional de zoología. “Llegar a publicar ahí es difícil y significa que el
trabajo es interesante para un público amplio dentro de los zoólogos”, afirmó
Blanco, quien también conduce el programa Superhéroes de la física, que se
emite por Televisión Nacional de Uruguay los sábados a las 19:30 horas.
Para Blanco y sus
colegas, la evolución de los largos dientes de esta comadreja se originaron en
la competencia feroz entre machos por lograr reproducirse en la única
oportunidad que tienen en su corta vida (ver recuadro).
Sin embargo, la
revista New Scientist entrevistó a Virginia Naples, una investigadora
especializada en los diente de sable de la Universidad del Norte de Illinois,
para quien estos grandes caninos y su pequeño tamaño corporal sugieren una
adaptación para poder capturar presas mayores en tamaño. Así, obtendrían mayor
alimento por caza y menos competencia entre otros deprededadores de igual
escala.
De cualquier modo,
para fortuna de los uruguayos, los humanos son muy grandes para los dientes de
sable de esta rara comadreja autóctona.
Una vida fugaz
Otra de la
característica sorprendente de la comadreja de cola corta del sur es su efímero
paso por este mundo: viven un año y mueren. Los ejemplares de esta especie se
reproducen una vez, en primavera. En el caso de los machos, fallecen tras
reproducirse y ni siquiera llegan a conocer a las crías. Las hembras viven un
poco más, porque deben amamantar, pero mueren cuando sus hijos ya son
independientes. “Este modo de vida raro, de reemplazo total de la población, es
un ejemplo único entre los mamíferos”, contó Blanco.
Se mueren de forma
natural porque se desgastan mucho en la competencia fuerte por la reproducción,
en esa única oportunidad. Según explicó Blanco: “Hay un período del año en el
que uno no encuentra adultos en la población. Solo hay crías juveniles que en
la siguiente primavera van a morir”.
Tomado de el observador de Uruguay

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