El artista cartonero: mostrar Buenos Aires con desechos
Con materiales recogidos en las calles de la ciudad, el
ilustrador Diego Bianchi realizó un libro y una serie de collages, que se
exhiben desde hoy en Palermo
Natalia Blanc
Fiel a su espíritu, el libro se 'sirve' en una caja de
pizza. Foto: Santiago Filipuzzi
Con la paciencia y la pericia de un cartonero experimentado,
Diego Bianchi pasó tres años y medio recolectando papeles de las calles
porteñas con un objetivo claro: convertirlos en materia prima de collages e
ilustraciones para su libro Buenos Aires. Más de 50 piezas originales que
integran ese trabajo se exhiben al público a partir de hoy en la galería
Granada, de Palermo, donde el sábado 25 el artista presentará el libro editado
por el sello español Media Vaca y distribuido en el país por Calibroscopio.
Para diseñar loscollages que firma como Bianki se inspiró en
textos de poetas que escribieron sobre Buenos Aires: César Fernández Moreno,
Raúl González Tuñón, Ezequiel Martínez Estrada, Macedonio Fernández y Oliverio
Girondo, entre otros. También, Enrique Santos Discépolo, Luca Prodan, Cucurto,
Luisa Valenzuela, Juan José Saer y Xul Solar.
El libro, de pequeño formato, tiene 100 páginas y llega al
lector adentro de una caja de pizza. Al abrirla hay sorpresas: papel picado de
colores, un sobre con un puñado de yerba seca, otro con restos de envoltorios y
golosinas. Todo remite a los materiales utilizados para sus ilustraciones.
"La historia de las obras exhibidas en esta muestra
comienza en 2001, en plena crisis económica, cuando Vicente Ferrer, editor de
Media Vaca, me propuso ilustrar un libro sobre Buenos Aires para la serie Mi
hermosa ciudad. Me pidió que trabajara una gráfica vinculada a la de mis
pequeñas libretas de bitácora, en las que voy dibujando y pegando azarosamente
imágenes que recojo del suelo de las ciudades por las que me muevo y luego
intervengo para darles otro significado. Estas libretas, que completo desde
1998, son el resultado de reciclar viejos libros de debe y haber utilizados
para movimientos contables o de registros de depósito", cuenta Bianchi,
cofundador del sello infantil Pequeño Editor y candidato argentino para la
edición 2016 del premio Hans Christian Andersen en el
rubro ilustración.
En pequeña escala
Bianchi se tomó "10 largos inviernos" para
terminar el libro, que está dedicado a "la paciencia" de su editor.
Más de un tercio de esos 10 años le llevó reunir y clasificar el material
encontrado en las calles de Buenos Aires. "Pasé tres años y medio
recogiendo azarosamente aquellos pedazos de papel impreso que la brisa del
viento pampero arremolinaba en cada ochava. Ese mismo papel, que antes pegaba
en mis libretas, poco a poco empezó a transformarse en algo ingobernable, que
crecía día a día y que ocupaba cada vez más espacio dentro de mi pequeño
estudio. Pronto me vi obligado a empezar a clasificar esa basura como lo hacen
los cartoneros, pero ordenándola por temas. Así fue como comencé a armar sobres
temáticos: «arquitectura», «medios de transporte», «animales», «insectos»,
«plantas», «vegetales», «personajes», «logos» «marcas», «tipografías», entre
otros". Primero dedicó un sobre por tema, pero enseguida el volumen creció
hasta ocupar varias cajas, que se apilaban en el estudio.
"A pequeña escala, esas cajas emulaban el sistema
caótico que la gran ciudad nos ofrece a diario. Esos recortes de papel me
acercaron a una vista parcial de Buenos Aires, que se completa con la voz de
aquellos poetas que a través de sus textos se han hecho eco de sus calles, su
gente, sus estatuas, sus anécdotas, su música, sus colonias de inmigrantes.
Todos ellos han sido mis cómplices mientras deambulaba por la ciudad intentando
atrapar sus marcas y señales más distintivas", agrega el coautor de
preciosos libros álbum, como Con la cabeza en las nubes, junto con Ruth Kaufman
y Raquel Franco, sus socias en Pequeño Editor.
La pieza en homenaje a Benito Quinquela Martín, una reproducción
del puente viejo de La Boca sobre un cielo celeste de fondo y con barcos sobre
un charco oscuro de agua, fue realizada con cajas de fósforos, envases de pasta
dental y de medicamentos. El artista aprovechó el logo de la marca Fragata para
hacer algunos de los barquitos que navegan por el Riachuelo. "Creo que los
logos y las tipografías más populares forman parte del inconsciente colectivo y
generan una marca de identidad."
Los años 2001 y 2002 fueron los más complejos de su búsqueda
porque se convirtió, sin querer, en una "competencia desleal" para
los cartoneros. Recuerda que una noche, obsesionado por encontrar un envoltorio
donde se viera el logo de Terrabusi, se tiró casi de cabeza en una pila de
cartones que vio en una esquina de la avenida Corrientes. Cuando estaba a punto
de obtener el preciado material, una mano lo detuvo: "Esto no es
tuyo", le dijo un cartonero. Bianchi soltó el papel y se retiró silbando
bajito. Pero, aun después de haber finalizado el libro, el ilustrador continúa
con su tarea de recolector callejero. "Es un acto compulsivo",
bromea.
La inauguración de la muestra coincide con el aniversario de
la segunda fundación de Buenos Aires: 11 de junio de 1580. Las obras estarán
expuestas hasta el sábado 25; después pasarán a la trastienda de la galería,
donde estarán durante un mes disponibles para la venta, junto con el libro
Buenos Aires y los títulos ilustrados para chicos.
Una cita porteña
La muestra "Buenos Aires" puede visitarse desde
hoy, a las 17, hasta el 25 de junio, de martes a sábados, de 15 a 20, en
galería Granada (Godoy Cruz 1644)
El sábado 25, a las 18, Bianchi presentará el libro junto
con Washington Cucurto, Daniel Wolkowicz y Gustavo Darío López tomado de la nación
de ar
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