viernes, 10 de junio de 2016

ELIMINARAN LAS VICTORIAS DE LAS CALLES DE VIÑA DEL MAR CHILE

Los últimos días de las victorias Un plan de la Municipalidad de Viña del Mar busca eliminar gradualmente estos vehículos. Los cocheros defienden el oficio y se niegan a desaparecer.
Jorge Trujillo Mario Carvajal conduce victorias hace 40 años en Viña del Mar. Y así como a su padre no le hizo gracia que con sólo 18 años comprara el carro, confiesa que tampoco a él le gustaría que sus hijos se dedicaran a esta actividad, pese a que dos de ellos suelen ayudarlo, durante los veranos, a cumplir el oficio.
Pero puede que no sea por mucho más tiempo: el Municipio de Viña del Mar dio a conocer un plan que propone eliminar gradualmente a las tradicionales victorias de la ciudad.
“Nos atacan a nosotros, los más pobres, la gente más humilde. ¿Dónde voy a trabajar? Yo no tengo previsión ¿Qué hago yo con mi familia? Esto me preocupa, y me duele”, dice Carvajal tras conocer la medida, que contempla la compra, a modo de indemnización, de los 41 coches que aún subsisten acarrerando a turistas por la Avenida Perú y el entorno del Hotel O´Higgins.
Atrás quedarán los recuerdos de cuando estos coches eran un referente cultural para la ciudad jardín. “Una vez me contrataron para la filmación de La Dama del Balcón; grabamos a las 7.00 y luego a las 20.30. En este coche también anduvo el Puma Rodríguez, nos sacaron fotos y hasta nos grabaron”, recuerda.“Ahora no nos dejan circular por la ciudad y nos ponen un montón de trabas para trabajar. Yo respeto y entiendo a los animalistas, yo nací con caballos, me duele el maltrato. A mí de chico me exigían limpiarlos, darles comida y después recién podía sentarme a la mesa a comer. Hay mucho que ellos desconocen”, manifiesta, recordando una anécdota ocurrida durante uno de sus viajes, cuando una chica, desde la calle, increpó al turista que transportaba en la victoria. “El caballo en el que yo ando está vivo, en cambio el cuero de tu chaqueta y tus botas es de un animal muerto”, se defendió el pasajero.
Así, mientras el cochero explica por qué se resiste a la iniciativa municipal, su caballo “Joaquín”, come pasto desde un fardo que tiene adosado a las riendas. Apenas Mario pronuncia su nombre, el caballo lo mira. “Lo tengo con todas las vacunas al día y un veterinario lo revisa dos veces al mes”. Y sobre los maltratos que acusan las agrupaciones animalistas, es tajante en responder: “Hay carabineros, funcionarios municipales y políticos que hacen mal su pega. Con nosotros pasa lo mismo. No niego que haya colegas que maltraten a sus caballos, pero ¿por qué tenemos que pagar todos las consecuencias?”.

Junto a él, Sergio Larrondo, director de la Sociedad Protectora de Cocheros, señala que “no queremos indemnizaciones, queremos que se nos permita seguir trabajando, y no en el Jardín Botánico ni en la Quinta Vergara. Si es necesario vamos a movilizarnos, y si tenemos que llegar a Santiago a hablar con la Presidenta, estamos dispuestos”. TOMADO DE LA TERCERA DE CHILE 

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