El 10 de mayo pasado el Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente (PNUMA) hizo público su segundo Informe sobre la Brecha de
Adaptación, durante la Cuarta Conferencia Internacional sobre Adaptación al
Cambio Climatico, que se celebrara en Rotterdam, Holanda del 10 al 13 de mayo
de 2016.
Las estimaciones actualizadas presentadas en el Informe
mencionado indican que el costo de la adaptación al cambio climático en los
países en desarrollo podría oscilar entre 140 y 300 mil millones de
dólares por año en 2030, y aumentarían aún mas, hasta entre 280 y 500 mil
millones de dólares por año, al llegar al 2050.
Un estudio anterior, del Banco Mundial, publicado en 2010,
había cifrado las necesidades de financiamiento para la adaptación en los
países en desarrollo en aproximadamente entre 70 mil y 100 mil millones de
dólares anuales para el período 2010 - 2050.
De modo que las nuevas estimaciones revelan un aumento
considerable de las necesidades de financiamiento, incluso si, como resultado
de los esfuerzos cooperativos internacionales que se articulan bajo el Acuerdo
de Paris, la comunidad internacional consigue mantener el aumento de la
temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles
preindustriales, la meta de mitigación global que los países han adoptado como
parte sustantiva de ese acuerdo.
Es de destacar que, según estima el Informe del PNUMA, la
financiación bilateral y multilateral total para la adaptación al cambio
climático en los países en desarrollo ha aumentado sustancialmente en los cinco
años previos a 2014, alcanzando a unos 22,5 mil millones de dólares. Pese a
ello, para satisfacer las necesidades de financiamiento y morigerar o evitar
una brecha de financiación, el total de los fondos para la adaptación tendrían
que ser, en 2030, aproximadamente de 6 a 13 veces mayores que la financiación
pública internacional disponible hoy en día.
El informe sostiene que la mayor parte de los fondos
canalizados hacia los países en desarrollo dirigidos a la adaptación,
aproximadamente un 84%, se originan en las instituciones financieras de
desarrollo, mientras los países en desarrollo del este de Asia y el Pacifico
concentran casi la mitad del financiamiento disponible y mas de la mitad del
financiamiento total se aplica a inversiones en proyectos para la provisión de
agua potable y saneamiento.
Aún reconociendo que no hay una estimación única de los
costos de la adaptación, que varían según la metodología utilizada, los
principios analíticos aplicados y los supuestos empleados, el informe sostiene
que los costos de la adaptación en los países en desarrollo se están
incrementando, lo que acentúa la necesidad inmediata de una acción mejorada
para la adaptación.
Considerando el orden de magnitud de los costos de
adaptación, así como las proyecciones para las próximas décadas que el Informe
contiene, es posible hacer algunas reflexiones a partir de los datos
presentados, que avanzan inevitablemente sobre la dimensión institucional de la
adaptación.
En primer lugar, debe destacarse el papel central que, en el
ámbito de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climatico,
habrá de jugar el Fondo Verde para el Clima, precisamente como mecanismo
financiero de la convención, asegurando la eficiencia en la aplicación de los
recursos de que dispone, mayoritariamente de origen público, pero también la
equidad en el acceso al financiamiento, en particular para la adaptación.
En la misma dirección debe mencionarse la importancia de los
bancos regionales y nacionales de desarrollo en la movilización de recursos
para la adaptación, en particular al considerar en el financiamiento de
proyectos de inversión productiva y de infraestructura, entre otros, las
sinergias entre mitigación y adaptación, y mas directamente al tomar en cuenta,
en el financiamiento de inversiones, los impactos observados y esperados del
cambio climático, y las medidas para mitigar el riesgo en los programas de
inversión a largo plazo.
Para que los recursos relativamente escasos hoy disponibles
puedan aprovecharse eficientemente es preciso también mejorar las capacidades
nacionales para el planeamiento a largo plazo, la optimización de la
coordinación de estrategias, planes, programas y proyectos, la eficacia en la
implementación y el robustecimiento de las capacidades de adaptación. Debe
recordarse que los países en desarrollo, entre ellos los países de América
Latina y el Caribe, tienen por delante vastos programas de inversión en
infraestructura social y productiva, la introducción o la revitalización de
estrategias de adaptación para las populosas ciudades de la región y la
protección de sus ricos, diversos y frecuentemente amenazados ecosistemas.
Finalmente, dado que los resultados de los modelos aplicados
revelan que los costos de adaptación están fuertemente asociados a las
tendencias de las emisiones y que esos costos divergen para diferentes
escenarios de calentamiento global muy tempranamente, ya a partir de 2030, debe
concluirse que la ambición en la mitigación es esencial para evitar que los
costos de la adaptación escalen mas aceleradamente de lo ya proyectado,
agrandando así la brecha de financiamiento incesantemente.
Referencias:
UNEP 2016. The Adaptation Finance Gap Report 2016. United
Nations Environment Programme (UNEP), Nairobi. Ver en:http://web.unep.org/adaptationgapreport/2016
Acuerdo de Paris; ver en
Adaptation Futures 2016. Ver en: http://www.adaptationfutures2016.org/
TOMADO DEL BID , ENVIADO EN RED FOROBA
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