Un salvavidas para
que los manglares no mueran
En el lado chocoano el manglar está más conservado que hacia
la costa antioqueña. Los manglares de Urabá son más productivos que los del
Pacífico. FOTO Cortesía Juan Felipe Blanco En el lado chocoano el manglar está más
conservado que hacia la costa antioqueña. Los manglares de Urabá son más
productivos que los del Pacífico. FOTO CORTESÍA JUAN FELIPE BLANCO
67 días tarda la descomposición total de las hojas que caen
del manglar al mar
Parecen muchas pero no lo son: en el Golfo de Urabá quedan
5.687 hectáreas de manglar, 78% en el delta del río Atrato y algunos manchones
hacia Turbo y el costado oriental antioqueño.
La cifra la entregó Juan Felipe Blanco, investigador de la
Universidad de Antioquia y del Grupo Elice, durante un foro a raíz del Día de
la Conservación del Manglar.
Los manglares son salacunas, vida para especies de interés
ambiental y económico. Un ecosistema amenazado y cuya importancia se aprecia en
la mayor o menor cantidad de pesca y bienestar de las comunidades costeras.
En Urabá se vive y se siente. Allí la pesca artesanal es
importante. En las más de 50 comunidades sobre la línea de costa hay más de
2.000 pescadores y cerca de 11.000 personas dependen del recurso marino.
Pero la pesca se ha reducido. Los caladeros (sitios de
pesca) se concentran en las áreas de manglar. En el resto del golfo es
precaria, explicó Jaime Vladimir Montoya, del Iner.
“Coinciden los caladeros con los manglares”, reiteró Blanco.
“Por ejemplo en la ensenada de Rionegro”.
La universidad con varios grupos de investigación, 7
investigadores principales y más de 30 en el equipo, dijo Blanco, estudia los
Lineamientos Prioritarios para la Formulación del Ordenamiento pesquero del
Golfo de Urabá.
Dos de los componentes son el monitoreo pesquero y la
investigación en recursos pesqueros. Una hipótesis es que el manglar es
refugio, alimento y hábitat de paso de las larvas de muchas especies.
Despensa
Las raíces son refugio para la vida atraída por la nutrición
que aportan los árboles. Unos 5 gramos/metro cuadrado de hojas caen al mar,
cerca de 18 millones de toneladas/año que entregan elementos nutritivos.
“El manglar es un ecosistema vivo, fuente de materia
orgánica para el soporte de la pesca”, indicó Blanco.
Pero está en peligro. La reducción es evidente en las tres especies
de mangle del golfo: blanco, rojo y negro. Su uso es intensivo en construcción,
para obtener carbón y por la comercialización de la madera. La agroindustria
del banano y la ganadería extensiva, que llega con sus potreros hasta la línea
costera, también los han afectado. Se aprecia en el norte de la región y al sur
de Turbo.
De mangle rojo los árboles que se encuentran solo alcanzan
6, 10 centímetros los cortan rápido para la venta.
Los manglares hay que verlos como un espacio social. Urabá
tuvo una gran transformación en las últimas décadas. Entre 1984 y 2009 se
modificó el paisaje en el sector donde se expandió Turbo.
Montoya recordó que en los últimos 20 años ha habido gran
presión sobre el manglar y otros ecosistemas. “Llegó mucho desplazado, creció
el número de pescadores: eso transformó también los usos de pesca, con redes de
gran tamaño y ojos más pequeños”.
Eso ha incidido. Al principio, la costa fue poblada por
indígenas. Hubo dos oleadas notables luego: de negros libertarios y otra a
inicios del siglo XX. “Estos están muy identificados con él. Son comunidades
anfibias”.
La migración de las décadas finales del siglo pasado por el
desplazamiento trajo comunidades nuevas. Los llegados de zonas costeras de
Córdoba o de los humedales antioqueños son anfibios también. Los otros tienen
una explotación menos amigable del manglar, enfrentados para sobrevivir a un
medio que no era el suyo.
Son factores que han incidido en la depredación de este
ecosistema, así hoy exista mayor conciencia de que el deterioro afecta las
comunidades por la reducción de la pesca.
Como dicen los lugareños “el mar es el único que no te pide
papeles”, es de todos y hay que cuidarlo. CAUSAS : A LA ESPERA DE RESPUESTAS
CLARAS
· Urabá es compleja. Muchos intereses y actores. Existen
zonas vedadas. Hay cosas sorprendentes como la técnica del manglar sumergido:
sumergir 4 o 5 palos, se geolocalizan, se crea un arrecife artesanal, encierran
y a los 4 o 5 meses llegan buzos y pescan todo, con arpón. Son actores
externos. Temas que pasan en silencio.
· Aún no se responden preguntas básicas: ¿Qué quiere la
sociedad que sea Urabá? ¿Solo lo económico? Así, dice Vladimir Montoya, se
perdería el rico componente social, cultural, político.
RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ Los
temas de la ciencia, la astronomía y el medio ambiente con énfasis en cambio
climático son mis campos de acción periodística. Con vocación por el mundo de
los pequeños felinos y la defensa animal. TOMADO DE EL COLOMBIANO 

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