Científicos de todo
el mundo abordarán los desafíos en suelo y agua en Uruguay
Con el objetivo de
presentar y discutir las últimas investigaciones y avances en la Ingeniería de
Agua y Suelo, así como para promover el desarrollo sustentable de la
agricultura y los sistemas de producción, más de 200 científicos de todo el
mundo participarán entre el 28 y 30 de setiembre de la Tercera Conferencia
Inter Regional CIGR en Uruguay.
Esta conferencia, a desarrollarse en INIA La Estanzuela,
ubicada en el departamento de Colonia –las inscripciones se reciben hasta el
lunes 28 de setiembre--, se presenta como una importante oportunidad para
posicionar al país ante asistentes provenientes del exterior para discutir
sobre los principales desafíos en Suelo y Agua. La actividad se cumplirá por
primera vez en Uruguay, con presencia de 270 personas de diferentes países,
entre los que se encuentran 15 conferencistas nacionales e internacionales.
En el programa se destacan temas como recursos naturales
limitados, planificación y manejo, riego y drenaje, sistemas de medición y
sistemas de soporte de decisión, entre otros. El congreso cuenta con la
declaración de Interés Departamental del departamento de Colonia, Interés
Nacional del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca; e Interés
Ministerial de los Ministerios de Turismo y Deporte, Educación y Cultura y
Relaciones Exteriores. RIEGO EN URUGUAY La
agricultura en Uruguay ha experimentado grandes cambios desde los comienzos del
siglo XXI. El incremento del área de cultivo se ha multiplicado por tres, con
el cultivo de soja liderando las plantaciones. Además, se dio un cambio en el
uso del suelo y los sistemas de rotación de cultivos y pasturas, que fueron
adaptados a la práctica de siembra directa en los sistemas de producción.
El país tiene en promedio precipitaciones en torno de los 1.200
milímetros en el sur a 1.500 milímetros en el norte. Durante los meses finales
de la primavera y el verano, en general se experimentan déficits de agua en los
suelos uruguayos, pero la variación interanual de la cantidad de lluvias es la
que determina que en algunos años esos déficit sean muy severos, provocando
secas importantes que afectan la estabilidad productiva de cultivos y pasturas.
Esa variabilidad podría explicarse, en cierta medida, por el
fenómeno ENSO. Como respuesta de adaptación al cambio climático global --en
Uruguay parece determinarse una mayor variación inter e intra anual, y una
mayor ocurrencia de eventos extremos-- el riego es considerado como una
estrategia nacional. Dadas las características climáticas, este riego tiene que
ser complementario de la ocurrencia de precipitaciones.
Esta situación es diferente de la evolución del riego más
frecuente en todo el mundo, diseñado para evitar el déficit de agua en
ambientes áridos y semiáridos. En esos casos, el riego se utiliza intensamente
en cada campaña agrícola. Mientras tanto, en Uruguay, en algunos años no solo
el riego podría llegar a no ser necesario, sino que puede darse exceso de agua
en lugar de déficit.
La erosión hídrica es un riesgo grave en el clima de Uruguay
si los suelos están desprotegidos. El contenido de agua del suelo ha demostrado
ser un factor importante de la erosión del suelo, debido a que el escurrimiento
se reduce significativamente cuando los suelos están relativamente secos. Como
el riego tiene como objetivo mantener el contenido de agua del suelo alto, el
aumento de riesgo de erosión se debe considerar. El eficiente control de la
erosión del suelo se alcanza con siembra directa o sistemas de mínimo laboreo,
cuando se obtiene alta cobertura de residuos en la superficie del suelo. En
estas condiciones de sistemas de producción debería usarse el riego. Igualmente
y dadas las características de los suelos agrícolas, deberían estudiarse las limitaciones
en el uso de grandes pivotes centrales para el riego de esas áreas y en
topografías onduladas.
Además de un mayor riesgo de erosión del suelo, existe la
posibilidad de aumento de la degradación del suelo, tanto física como química.
La primera podría ser debido a la disminución de contenido de carbono orgánico
del suelo (SOC) si el ingreso de los residuos vegetales no coincide con la
oxidación SOC, debido a la mayor compactación por el tráfico de maquinaria. La
degradación química también podría deberse a un menor contenido de SOC y a la
disminución del contenido de nutrientes minerales del suelo una mayor
extracción de los cultivos. TOMADO DE EL
TELEGRAFO DE URUGUAY

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