Infografía 82,5% de los hogares campesinos de Antioquia
evidenció un bajo logro educativo: Censo.
10,4% de hogares rurales del departamento presentan
inasistencia escolar: Censo.
Antioquia tiene altas potencialidades como despensa de
alimentos de Colombia y el mundo, pero esto implica que haya un trabajo
coherente y sostenido en potenciar su competitividad agrícola. POR HAROLD
CARDONA TRUJILLO Colaboración especial* Colombia cuenta con una “deuda
histórica con el campo”. El Gobierno ha apostado a conocer y definir
estrategias para el sector rural a partir de los resultados que esta arrojando
el Censo Agropecuario, a cargo del Departamento Administrativo Nacional de
Estadística (Dane), que indaga por la producción, uso y tenencia de la tierra
en Colombia. Y a ello se suma las luces que arroja la Misión para la
Transformación del Campo, o Misión Rural, liderada por José Antonio Ocampo.
A estos diagnósticos es necesario sumar las recomendaciones
en cuanto a políticas rurales de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE), quienes resaltan la riqueza en recursos
naturales, así como debilidades en infraestructura y tenencia de la tierra.
En el caso de Antioquia se considera que cuenta con un
potencial como despensa de alimentos y materias primas para Colombia y el
mundo.
Esta es una idea ampliamente aceptada y respaldada por el
Ministerio de Agricultura, la Secretaria de Agricultura de Antioquia, Proantioquia
y los diferentes gremios agropecuarios del departamento.
La pregunta que surge es cómo será eso posible, teniendo en
cuenta las precarias condiciones del sector rural que se caracteriza por un
sistema social altamente complejo, caracterizado por un territorio diverso en
lo cultural, con dotación de recursos naturales, debilidades en
infraestructura, con una amplia y dinámica ocupación del territorio y una
institucionalidad débil.
Los diferentes diagnósticos que durante años se han hecho
del sector rural concluyen que Antioquia es uno de los dos departamentos con
mayor área en cultivos, dentro del total nacional.
Pero tambien tiene la necesidad de avances significativos en
reducir la pobreza, la desigualdad, el analfabetismo, al tiempo que potenciar
el desarrollo tecnológico, la competitividad, la integración a mercados de los
pequeños productores y diversificar productos para la exportación.
Hacia un agro sostenible
Con el conocimiento que se cuenta en la actualidad es
necesario avanzar en diseñar una política y un modelo que impulse el desarrollo
social, ambiental y económico integral, que apunten a economías compatibles con
la sostenibilidad del patrimonio ecológico y cultural.
Lo anterior implica fortalecer valores culturales y acciones
que innoven los diferentes sistemas de producción, mediante tecnologías
ecológicas y armónicas con el medio ambiente.
En cuanto al desarrollo de la agroindustria, se requiere la
generación de proyectos que integren a la sociedad rural y aporten al fortalcer
al pequeño productor rural, por medio de asistencia técnica integral, insumos
públicos, riego, fortalecimiento de las vías terciarias, entre otros.
A la vigorización de los factores socioeconómicos, es
necesario aunar la gestión de los recursos naturales con esquemas de adaptación
al cambio climático, que promuevan el uso eficiente de los recursos naturales.
El Ministerio de Agricultura identifica que por este factor
se reducirá los rendimientos agrícolas en cultivos permanentes en un orden del
5,5 por ciento, mientras en los cultivos transitorios se rá de un 4,4 por
ciento. De ahí que el Banco de la Republica prevé un aumento en los precios de
los alimentos en 2016.
Tareas pendientes
El reto para las nuevas administraciones públicas en
Antioquia supone la gestión de las zonas rurales de manera integral, a partir
de fortalecer planes, programas y proyectos que avancen en la reestructuración
de la tenencia de la tierra, mediante un sistema fiscal que castigue los
patrimonios improductivos e impida que el sector sea un medio de atesoramiento.
Igualmente, la integración de las comunidades excluidas, la
adaptación al cambio climático, el uso eficiente de los recursos y la reducción
de los costos de producción, representan acciones que buscan estimular la
productividad y la competitividad del sector agrícola en Colombia.
En suma, el panorama actual del desarrollo rural de
Antioquia y las intervenciones necesarias para este, de manera integral,
demanda una institucionalidad fuerte que promueva una mayor oferta de bienes y
servicios públicos, orientados a frenar la diáspora hacia las ciudades y que
hagan del campo un lugar atractivo, no solo para los pobladores rurales, sino
para la inversión en la agroindustria.
*Profesor, Departamento de Economía, Universidad
de Antioquia MINAGRICULTURA PIDE AYUDA A BANCOS
Para la ejecución del plan Colombia Siembra se necesita
colocar recursos cercanos a los $24 billones en créditos agropecuarios,
especialmente a pequeños productores, con los cuales se financiará la siembra
de un millón de nuevas hectáreas en el país en los próximos cuatro años. Así lo
informó ayer el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri al señalar que si en
los últimos cuatro años se han destinado al agro $35,7 billones en créditos, el
Censo Nacional Agropecuario señaló que el 95% de los campesinos nunca han
accedido a un crédito: “necesitamos el apoyo de todo el sector financiero para
que Colombia Siembra sea exitoso”, concluyó. TOMADO DE EL COLOMBIANO

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