Guardianes del
algarrobo: recorren el país para proteger árboles autóctonos
Un equipo científico trabaja para identificar y conservar
especies puras; proveen semillas para forestar y también congelan otras como
reaseguro de preservación
Gabriela Origlia Un
ejemplar de algarrobo en Villa María, Córdoba..Foto:Gentileza UNC Córdoba.- En
todo el mundo, por distintas causas, los árboles autóctonos son cada vez menos.
No sólo desaparecen, también se mezclan con otras especies del mismo género y
van perdiendo pureza específica. Para preservarlos hay guardianes y buscadores
que intentan conservarlos. En el país, estos guardianes trabajan en el Banco
Nacional de Germoplasma de Prosopis (BNGP), un reservorio de semillas de
algarrobo y otras especies del género. Fundado en 1985 en la Facultad de
Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, es el único banco
de especies forestales nativas de carácter nacional. Cuenta con más de 2000
árboles cosechados, individualizados, referenciados geográficamente y
discriminados por especie. Sus expertos recorren el país desde La Pampa hasta
la Puna, incluyendo Chaco, Formosa y Entre Ríos, en colaboración con equipos
técnicos del Área de Extensión Forestal del Ministerio de Agricultura de la
Nación, del Inta y de otros organismos provinciales y nacionales de la zona de
recolección. Exploran y recolectan material germoplásmico que después es
acondicionado y conservado en el Banco, lugar desde donde se venden y donan
semillas con distintos fines. La directora del BNGP, Graciela Verzino, explica
a La Nacion que el objetivo es conservar la diversidad que existe de las
especies del género Prosopis que, en Argentina, cuenta con 28 de las 44
especies que hay en el mundo. La definición de qué especies eran prioritarias
conservar se hizo en 1988 en función de sus usos. "Todas tienen en común
que son estructuradoras de los ecosistemas donde están -agrega la especialista-.
Se utilizan para leña y carbón, en la industria maderera, para alimentación
humana y animal y para producción apícola. Además aportan a la fertilidad
porque fijan Salvar
las especies puras Verzino dice que, por sobre todo, son especies
emblemáticas, de gran importancia para los habitantes locales, aborígenes y
criollos. Jacqueline Joseau, profesora adjunta de Silvicultura y directora del
Vivero Forestal Educativo, apunta que cuando un hábitat se altera -ya sea por
un sismo, un alud, por la agricultura, inundaciones o incendios- cambian las
condiciones y las especies puras no sobreviven, perdurando sólo las mezclas,
que se adaptan a estas nuevas condiciones.
A través del proyecto Silva, instrumentado con fondos del Global Environmental
Facility (GEF) a través del Proyecto Forestal de Agricultura de la Nación, los
equipos individualizan rodales (bosques) puros, detectan los mejores individuos
(que deben ser entre 15 y 30), eliminan los enfermos o muertos y generan
convenios con los productores para que los conserven. Por los acuerdos, el BNGP
le compra las semillas (que son inscriptas en el Instituto Nacional de
Semillas) a los dueños de los campos. "Tienen que tener un rédito porque
esa tierra podría tener múltiples usos, pero la preservan", dice Joseau.
Todo el material obtenido es analizado para certificar su calidad. Por año, se
cosechan entre 200 y 1000 kilos de frutos, o de 200.000 a un millón de
semillas. Para su conservación, el BNGP guarda las semillas a 18° bajo cero, temperatura
a la que pueden superar los diez años de duración. Hay suficientes para que
puedan crecer entre 160.000 y 800.000 plantines por año, cuenta Verzino. Una
parte de la cosecha anual se vende con fines de producción y otra se dona para
investigación o para escuelas que arman viveros. Plántulas de algarrobo de una
semana de vida Plántulas de algarrobo de una semana de vida. Foto: Gentileza
UNC
nitrógeno atmosférico".
Excursiones de
investigación Las especies con las que cuenta el Banco, entre otras, son
caldén, churqui jujeño, itín y algarrobos negro, blanco y dulce. Todas se
caracterizan por adaptarse a regiones áridas y semiáridas, de suelos pobres.
Durante años fueron claves en el esquema de sustento de los pueblos
originarios. El trabajo que desarrolla todo el equipo no es sólo preservar in
situ a los árboles, sino que permite contar con un reaseguro en el banco de
semillas. En el Vivero Forestal Educativo de Silvicultura, se producen
plantines de estas especies para abastecer la demanda regional.
No sólo se realizan viajes para identificar los rodales
(cada ejemplar se numera con una chapa en el tronco o con pintura visible) sino
que se recorren cientos de kilómetros para cosechar las vainas. El Banco cuenta
con los equipos necesarios para procesar los frutos.En cada viaje se
identifican nuevos ejemplares, de los que se toman muestras de follaje y frutos
que son analizados por su morfología y composición genética para constatar su
calidad y utilidad para la propagación de los árboles. A nivel nacional se
desarrolla el Programa del Algarrobo desde hace dos años. Surgió para promover
sus plantaciones mediante acciones orientadas tanto a la puesta en valor y
protección como al desarrollo de sus potencialidades productivas, en un marco
de sustentabilidad ambiental y equidad social. Tomado de la nación de ar NOTA: EL BRASIL TIENE UN PARQUE EN EL ÚNICO LUGAR DONDE HAY ALGARROBOS , EN BARRA DE CURAIN


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