Isabel, la mamá con 200 hijos del barrio Patono
ORGULLO. “Que los chicos te hagan una cartita que diga ‘te
quiero’ es el regalo más lindo que te pueden dar”,
contó Isabel.
Con trabajo y esfuerzo, la mujer mantiene el comedor Corazón
Contento desde hace casi 27 años. La historia de una madre que crió a dos
generaciones de una barriada.
UNA MALLONERA, PESCADORA, QUE DEDICA SU VIDA A DAR DE COMER A LOS CHICOS
El Día de la Madre se celebra en Argentina este tercer
domingo de octubre, y su festejo más primitivo tuvo origen en la Antigua Grecia
con la rendición de honores a Rea, la madre de varios de los dioses del Olimpo.
La historia de esta diosa refleja el sentimiento materno de la protección a los
hijos, a punto tal de que evitó la muerte de Zeus a manos de Cronos, el padre
que había decidido acabar con sus descendientes para evitar su derrocamiento.
Ese impulso de ir incluso en contra de la voluntad de los
dioses para proteger a un ser querido se puede ver en muchas mujeres, más allá
de tener un hijo biológico o del corazón. El sentimiento es el mismo, y en
Corrientes existe un ejemplo (entre muchos), de una madre que desde hace 27
años cría a sus 200 hijos en el barrio Patono.
Se trata de Isabel Ríos, una mallonera de 69 años que en
1988 fundó el comedor Corazón Contento, ubicado en el centro de la barriada
costera. Desde esa fecha la mujer se levanta todos los días bien temprano para
preparar el desayuno a los cerca de 200 niños y niñas que asisten al centro
comunitario, que buscan comenzar su jornada con una copa de leche por la
mañana.
“La mayoría de los chicos que viene acá son hijos de
pescadores, de ladrilleros, y también de empleados públicos del barrio”,
comentó Isabel a El Litoral en una charla que se dio en la entrada del comedor,
mientras los pequeños jugaban a su alrededor luego de haber disfrutado de unos
chipá cueritos. Es que la señora también0 prepara la merienda, y en esa
oportunidad amasó para los niños.
Todavía con el sudor en su frente tras haber pasado horas en
el calor de la cocina, Isabel manifestó sentir orgullo del trabajo realizado en
estos 27 años, en donde alimentó a los chicos del barrio en ese tiempo, y que
ahora son los padres de los niños y niñas que concurren diariamente.
“Tenemos chicos que ya hoy son papás y ahora vienen sus
hijos”. “Esa nena que ves ahí”, indicó, señalando a una niña con una remera
anaranjada, “ya tiene 15 años y se crió acá. En su momento hicimos la vaca para
festejarle los 15, así entre todas las mamás del barrio organizamos un montón
de actividades para juntar la plata, y salió algo muy lindo”, contó. De todas
formas, para evitar celos de parte de los demás, se encargó de aclarar que
“también les festejamos los cumpleaños a los otros chicos”.
Una cuestión del
corazón El hecho de recibir en su casa a tamaña cantidad de niños y niñas
que revolotean por el lugar entre juegos y risas, hizo que Isabel establezca un
vínculo muy fuerte con ellos, e incluso con los padres que ahora son adultos
buscando progresar en la vida, y que no olvidan lo que la mujer hizo por ellos.
Este vínculo es tan estrecho que ella se siente como una madre de los mismos,
más allá de tener también hijos biológicos.
“Yo me siento como una mamá para todos, porque los chicos me
tienen mucho respeto. Que te hagan una cartita que diga ‘te quiero, Isabel’,
con un corazoncito o una florcita, para mí es el regalo más lindo que te puedan
dar”, expresó con alegría.
Orgullo para toda la
vida Planteando una similitud con la creación de Corazón Contento, durante
la charla con este medio Isabel contó una anécdota de esa época en donde lograron
plantar un jardín junto a los vecinos del barrio Santa Marta, próximo al
Patono. “Era un pedacito de tierra que estaba ahí, y yo quería un jardín para
esta gente. Con un poco de esfuerzo se lo pudo plantar y aún sigue, y estoy
llena de satisfacción porque quedó algo para la historia, en un momento muy
difícil de pobreza porque no había planes, no había nada”. “Es lo mismo que
pasó con el comedor. Ahora lo que se ve está todo bien, pero en ese entonces le
daba de comer a mis chicos debajo de los arboles”, agregó.
En ese sentido, indicó que siente “satisfacción” por lo
realizado, y pidió destacar a otras personas que trabajan en comedores pero
“que muchas veces no se ven porque trabajan anónimamente”. “La otra vez vi por
la tele una señora de un comedor pidiendo ayuda, y me hizo acordar a cuando
comencé. Ella lo hacía porque a pesar de ser pobre, había gente más pobre y
quería ayudar. A mí me puso mal porque una persona que no tiene nada da mucho,
y a veces hay mucha gente que puede pero lo hace porque no ve la necesidad que
tienen los demás”, expresó entre lágrimas. Una
necesidad latente Actualmente el comedor Corazón Contento resurgió tras
haber estado cerrado por falta de ayuda en cuanto a alimentos. Si bien por
ahora se mantiene, resulta de suma necesidad contar con carne para que los
chicos puedan recibir un almuerzo, ya que por ahora solo cuentan con el
desayuno y la merienda.
Para los interesados en colaborar con el comedor con carne o
cualquier otro tipo de alimento pueden comunicarse con Isabel al número de
teléfono 154687773. También se pueden contactar con la Fundación Sí de
Corrientes, en su página en Facebook. POR GERARDO MORALES CUYE - TOMADO DE EL
LITORAL DE CTES AR

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