Buenos Aires, Argentina: Un mayor acceso a agua y
saneamiento básico redunda en más esperanza de vida y menos mortalidad materna
e infantil
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) llamó hoy a
los países a potenciar sus inversiones en acceso a agua potable y saneamiento
básico por la relación existente de estos determinantes con una mayor esperanza
de vida y un menor riesgo de muerte materna e infantil. Incluso, estaría
comprobada la correlación con menores índices de mortalidad por enfermedades
asociadas al consumo de bebidas azucaradas que causarían sobrepeso y diabetes
mellitus. “Por cada dólar invertido en agua y saneamiento retornan 34 dólares
en costos ahorrados por atención de salud y en productividad económica
incrementada”, afirmó el representante de la OPS en Argentina, Pier Paolo
Balladelli, durante el Tercer Encuentro de la Asociación Latinoamericana de
Operadores de Agua y Saneamiento (Aloas) que comenzó este martes en Buenos Aires.
Delegados de 12 países de Latinoamérica, referentes de 60
empresas y especialistas del sector participan del congreso anual, donde
compartirán sus experiencias y debatirán sobre temas como el acceso universal
al agua potable y saneamiento. En ese marco, Balladelli señaló que el grado de
desarrollo humano entre países reproduce el grado de acceso a agua por conexión
domiciliaria y disposición de excretas (saneamiento ambiental). Las conexiones
mejoradas a agua y saneamiento básico tienen, de hecho, un impacto positivo
sobre el desarrollo económico de las familias y sociedades, por lo que “es
importante incluir en el diálogo post-2015 sobre desarrollo sostenible metas de
acceso a agua y saneamiento básico que permitan reducir las inequidades en
salud entre grupos poblacionales, como los pertenecientes a áreas rurales,
indígenas, mujeres y niños”, resaltó.
“La menor esperanza de vida se concentra sistemáticamente en
la población con menor acceso a agua potable. También el mayor riesgo de muerte
materna se concentra sistemáticamente en la población con menor acceso a agua
potable. Ocurre lo mismo respecto del riesgo de muerte infantil. Incluso, el
riesgo de mortalidad por diabetes mellitus es 20% mayor en las poblaciones de
más bajo acceso a conexiones mejoradas de agua para consumo humano”, subrayó el
representante de la OPS durante su presentación ante los numerosos asistentes
al encuentro, que se desarrolla en el Palacio de Aguas Corrientes.
Estudios evidencian que las intervenciones destinadas a
llevar agua de calidad a los hogares y escuelas ya no sólo tienen un impacto en
la reducción de la diarrea en los niños, sino también en la reducción de la
obesidad asociada al consumo alterno de bebidas con altas concentraciones de
azúcar y sal, que también aumentan el riesgo a desarrollar diabetes e
hipertensión.
Actualmente, unas 42 millones de personas en la Región de
las Américas no tienen acceso a agua y unas 162 millones de personas no cuentan
con un sistema adecuado de disposición de excretas. Según el funcionario de las
Naciones Unidas, la inversión en agua y saneamiento “es una de las más
contundentes acciones a nuestro alcance para atacar las causas de las causas,
reducir las desigualdades sociales en salud pública y democratizar las
oportunidades de desarrollo sostenible”. De hecho, el tercio de la población
más pobre está afectada por las consecuencias del bajo acceso a condiciones
sanitarias en la vivienda y comunidad. Asimismo, instó a fortalecer los
esfuerzos para cumplir con la meta del milenio de reducir a la mitad, para
2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a
servicios básicos de saneamiento.
Por su parte, el presidente de AySA, Carlos Ben, consideró
necesario impulsar el tema del agua en la agenda política de Latinoamérica y
del mundo, lo cual evaluó como un desafío clave para la salud de la población.
A tono, el director del Centro de Información de Naciones Unidas (CINU), David
Smith, sostuvo que los retos en el sector corresponden no sólo a la demanda de
agua, sino también a la cantidad y calidad del suministro y a las inversiones
en infraestructuras para responder a los requerimientos. “¿Qué tipo de
población vamos a tener si no discutimos sobre el agua? Este es el que
encuentro que necesitamos para hallar las respuestas”, analizó Smith.
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