Ciencia versus mitos
Rolando Ernesto
Téllez | Es sorprendente que en pleno siglo XXI, una parte considerable de la
población mundial siga creyendo en fuerzas sobrenaturales invisibles y
supersticiones o mitos que contradicen la razón y la lógica, o sea la ciencia.
La educación formal ayuda en gran medida a entender el mundo de manera más
realista y pragmática.
Gracias a la ciencia,
la gente ya no se muere de enfermedades curables y se ha duplicado la
expectativa de vida en los últimos siglos; esto ha sucedido sin el uso de
chamanes, espíritus o personas con poderes mágicos. Los avances con el
descubrimiento de genoma humano y la manipulación genética permitirán que
vivamos más tiempo en el futuro.
Las comunidades de
científicos sostienen afirmaciones verificables y validables de forma continua.
El homo sapiens (homo evolutis) poblará otros planetas o lunas, en un breve
período de tiempo en comparación con la antigüedad calculada en millones de
años cuando aparecieron los mamíferos y los homínidos que comenzaron a poblar
la tierra.
Hasta el momento, la
ciencia y la tecnología han permitido hacer computadoras con capacidades de
cómputo simplemente insospechadas, tan solo hace unas cuantas décadas. La
telefonía internacional o Internet ha permitido conectar de forma instantánea
las diferentes partes del mundo. Se siguen descubriendo una gran cantidad de
eslabones perdidos según las nuevas teorías evolucionistas.
La ciencia es la
poesía de la realidad actual. No obstante, fuerzas oscurantistas y oportunistas
hacen uso de la informática para engañar a las personas menos cultas o a los
ingenuos. Por ejemplo, los horóscopos que se basan en generalizaciones no
verificables y sin fundamento.
La tierra se comenzó
a formar hace unos 5,000 millones de años, posteriormente la vida de organismos
simples inicia en el agua hace 3,800 millones de años. Instrumentos y métodos
modernos permiten determinar la edad de las rocas y fósiles más antiguos. No
obstante, algunas religiones dicen que la vida fue creada tan solo hace 10 mil
años al terminar el último período de glaciación del planeta.
A pesar de tantos
descubrimientos realizados en laboratorios especializados con tecnología de
punta, todavía hay supersticiones, mitos, dioses imaginarios, brujería, etc.,
lo cual queda en el mundo de lo subjetivo, lo irracional, patrones
inconsistentes y opinión personal.
Al parecer, parte de la humanidad se rehúsa a abandonar
supercherías que practicaban nuestros antepasados cuando no existía ciencia y
no había una explicación de muchos fenómenos del mundo o fenómenos invisibles.
Con la agricultura y las primeras civilizaciones se inventaban deidades a
quienes se les atribuían cualidades humanas y poderes sobrenaturales, con los
cuales supuestamente podían vencer fuerzas invisibles o manipular principios
como el de la gravedad y otras leyes de la física.
A manera de comparación,
expresar que la vida comenzó hace unos 10 mil años, como piensan los
religiosos, es como decir que la distancia entre la cuidad de Moscú y Nueva
York es menos de un kilómetro. Las ciencias utilizan los números para medir las
distancias y el tiempo. No obstante, las viejas creencias, mitos y
supersticiones perduran porque han estado grabadas por mucho tiempo en la
conciencia colectiva de los grupos humanos. En la actualidad, solo forjando una
cosmovisión científica es que podemos desaprender formas de pensar obsoletas y
de poca utilidad.
* Escritor y
catedrático, UNAN. Tomado de nuevo diario de Nicaragua
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