Crisis Energética, Cambio Climático y Colapso Ecológico: un
triángulo diabólico
Por Ramón Fernández Durán
El uso de los combustibles fósiles, así como su progresivo
agotamiento, ha activado y está profundizando dos nuevas e importantes
dimensiones de la Crisis Global: el Cambio Climático en marcha y el Colapso
Ecológico mundial. El primero más conocido y publicitado, y el segundo hasta
ahora un gran desconocido, en general, más aún que la Crisis Energética global
que enfrentamos. Sobre todo en cuanto a la Crisis de Biodiversidad planetaria
se refiere, pues el Capitalismo Global estaría provocando ya la sexta extinción
mundial de especies (Fdez Durán, 2011).
De esta forma, como
nos decía André Gorz, el desarrollo de las fuerzas productivas auspiciadas por
el funcionamiento del capital, y posibilitadas por los combustibles fósiles, ha
implicado cada vez más el desarrollo de las fuerzas destructivas que el metabolismo
urbano-agroindustrial ha generado (Valdivielso, 2008). Esto está siendo
especialmente cierto en los últimos años conforme se van agotando los recursos
fósiles de mayor calidad y más accesibles, y es preciso recurrir a la
explotación de nuevos recursos de cada vez menor calidad y más difíciles de
alcanzar y poner en el mercado (petróleo pesado, arenas bituminosas, crudo en
aguas profundas o muy profundas, petróleo ártico o en selvas tropicales, etc.).
Impactos que se acentúan claramente con el creciente uso del carbón que está
aconteciendo para hacer frente a una demanda energética en ascenso, sobre todo
de energía eléctrica. El carbón es el combustible fósil más contaminante y que
más contribuye al cambio climático en marcha.
Y el siglo XXI está volviendo a ser el siglo del carbón,
como lo fue el siglo XIX (ver figura 5) (Murray, 2009). Sin embargo, en el
siglo XX, la Era del Petróleo, el carbón para nada desapareció de la escena,
sino que su consumo se multiplicó por cinco, aunque no fuera algo tan “visible”
y conocido. El carbón es hoy en día responsable de casi la mitad de la
generación eléctrica mundial, y en EEUU del 50% (Heinberg, 2009). El sucio
carbón es pues la energía clave de la actual Sociedad Hipertecnológica, que
depende para su funcionamiento de un océano in crescendo de energía eléctrica
barata.
Así pues, la Crisis Energética, el Cambio Climático y el
Colapso Ecológico global están íntimamente relacionados y se configuran como un
triángulo diabólico para el futuro de la Humanidad y el Planeta Tierra. Es
curioso, muy curioso, que desde importantes instancias de poder global (aunque
para nada desde todas), se nos hable de uno de sus vértices: el Cambio
Climático y sus consecuencias (aunque no de sus causas profundas). Pero se
obvia totalmente, o casi totalmente, al menos hasta ahora, la más que inminente
Crisis Energética global y el Colapso Ecológico, que también está en marcha, y
que está adquiriendo ya la dimensión de verdadero Ecocidio mundial. No en vano
se dice que hemos entrado ya en una nueva era geológica: el Antropoceno (Fdez
Durán, 2011). Y sobre todo, resulta aún más curioso constatar esta tendencia
cuando para el actual Capitalismo Global el declive energético es un problema
mayor en el corto plazo, en el que forzosamente opera, que el Cambio Climático,
cuyas consecuencias son todavía limitadas, a pesar de su gravedad, pero que no
afectan aún a las dinámicas centrales de la expansión y concentración del
capital, aunque por supuesto sí lo harán en el medio y largo plazo.
La lógica de funcionamiento y expansión del actual
Capitalismo Global no sólo está chocando ya con los límites de la Biosfera,
sino que internamente está creando situaciones crecientemente insostenibles en
cuanto a la desigualdad y capacidad de reproducción social de las sociedades
humanas que ha engullido bajo su dominio, sobre todo en las grandes metrópolis
del planeta. Muchas de ellas cada día más polarizadas socialmente e
ingobernables, sobre todo las Megaciudades del Sur Global, donde más proliferan
los comportamientos patológicos, que se intentan enfrentar con un fuerte
incremento de la represión y la población reclusa. En dichas metrópolis, la
pobreza y la violencia se ceban especialmente sobre las mujeres, sobre cuyas
espaldas recaen las tareas de reproducción social. Se está produciendo pues un
conflicto creciente entre la lógica del capital y la lógica de la vida. De esta
forma, la expansión capitalista depende de dos ámbitos imprescindibles para
seguir creciendo: la Naturaleza y el espacio doméstico, ambos hasta ahora
gratuitos y ambos en gran medida al límite de su capacidad de sustentación al
principio del nuevo milenio. Uno, por las Crisis Energética y Ecológica en
marcha, y, el otro, por la crisis imparable de las tareas de cuidado y
reproducción. Y los dos imprescindibles para el mantenimiento de la vida humana
y no humana. Además, todos los seres humanos somos interdependientes y
ecodependientes, pues el Homo economicus competitivo e independiente de otros y
de la Naturaleza es una absoluta ficción (Herrero, 2008; Orozco, 2008;
Charkiewicz, 2009).
Sin embargo, es patente la invisibilidad de las Crisis
Energética y Ecológica y de reproducción social. La tremenda capacidad de
ocultación de la Aldea Global, y el hecho de que el mensaje institucional y
corporativo sea (hasta ahora) que a pesar de todo caminamos hacia la
“sostenibilidad social y ambiental”, había instalado al nuevo Capitalismo
Global en una complacencia inusitada, lubricada además por la capacidad de
consumo de las clases medias, en especial de los países centrales, y sobre todo
de las elites planetarias. Es más, los patrones de vida y consumo de las mismas
son los que sirven de reclamo a la población mundial, activados por la
industria publicitaria que los proyecta al mundo entero. Así pues, el sistema
urbano-agroindustrial mundial es como un iceberg, del que se nos muestra su
lado más amable, la parte visible por así decir, pero se nos oculta sus lados
más oscuros y crecientes, que se tornan invisibles mediáticamente,
permaneciendo pues sumergidos. O se proyectan de tanto en tanto como forma
también de inculcar el miedo colectivo, generar pasividad y garantizar la
gobernabilidad de las sociedades. Sin embargo, ese lado oscuro se está haciendo
cada día más patente y difícil de ocultar, como resultado de la Crisis Global
multidimensional en marcha. Una crisis que está haciendo que una gran parte de
la Humanidad se haya convertido en superflua para las dinámicas del capital,
pues no se interesa por ella ni como productores (sobra mucha fuerza de
trabajo), ni como consumidores (hay mucha miseria). La Sociedad del Trabajo ha
entrado en fuerte crisis con el nuevo Capitalismo Global, pero esta situación
experimentará importantes transformaciones cuando irrumpa con toda su fuerza la
Crisis Energética y quiebre la globalización, demandando más trabajo humano y
animal. Ecologistas en Acción ENVIADO EN RED FOROBA


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