Cambio Climático: ¿y
qué después del acuerdo de parís?
Durante los días que duró la COP21 en París, las palabras
dinero, responsabilidad y urgencia fueron las que más se escucharon. | Agencias y ConexionCop
El Acuerdo de París tiene como objetivo central mantener el
aumento de la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados
con respecto a los niveles preindustriales.
| Agencias y ConexionCop
Hoy el escenario del cambio climático tiene más apuro, los
líderes son otros y prácticamente todos se
han inscrito a participar en la
lucha. | Agencias y ConexionCop
Leonardo Di Caprio | Agencias y ConexionCop
En Marruecos se determinará cómo funcionará el llamado Fondo
Verde, cómo se va a juntar el dinero y cómo se va a ser distribuir | Agencias y
ConexionCop
Mónica Oblitas Zamora
YA SE HA FIRMADO EL DOCUMENTO, PERO TODAVÍA DEBE RATIFICARSE
POR LOS CONGRESOS | EL TIEMPO APREMIA, PERO EL CAMBIO CLIMÁTICO NO ES UNA
PREOCUPACIÓN DE TODOS.
Durante los días que duró la COP21 en París, las palabras
dinero, responsabilidad y urgencia fueron las que más se escucharon. Las que
más veces se tradujeron. Y las que mostraron al mundo que el cambio climático y
el calentamiento global eran de interés de los políticos y los economistas y ya
no solo de unos cuantos ecologistas. De las intensas dos semanas de negociación
en esta reunión de los países miembros de la Convención de las Naciones Unidas
sobre Cambio Climático (CMNUCC), emergió el llamado Acuerdo de París (ver
infografía), en el que los países, algunos con menos ganas que otros, se comprometieron
a adoptar medidas que palien de alguna forma, los efectos de los cambios en la
naturaleza, sobre todo aquellos provocados por los humanos. El Acuerdo de París
tiene como objetivo central mantener el aumento de la temperatura media mundial
por debajo de dos grados centígrados con respecto a los niveles
preindustriales. Este acuerdo es un documento que ya fue firmado (el 22 de
abril pasado en Nueva York) y que deberá ser ratificado en los parlamentos, en
la mayoría de los casos, por al menos 55 de las partes involucradas, que sumen
en total el 55% de las emisiones globales. Reemplazará
al hasta ahora único documento obligatorio, el Protocolo de Kioto, que estará
en vigencia hasta 2020. Y obviamente en sus páginas también refleja las
tres inquietudes mencionadas arriba: El dinero, la responsabilidad y la
urgencia.Sin embargo, está determinado ya que los países se tomaron demasiado
tiempo en darse cuenta de que el cambio climático también les afectaba a ellos.
Sobre todo los países desarrollados, que se mezclaron en un tema político de
medición de poder y no estaban dispuestos a avanzar un paso, si el supuesto
antagonista no daba dos.
Ahora las cosas han cambiado.
Incluso hay quien lleva consigo a su nieta a la reunión
madre del cambio climático en la inmensidad de los salones de las Naciones
Unidas, para firmar a nombre de todo su país, la participación en el acuerdo, y
así decir que se está comprometido con las nuevas generaciones. John Kerry, el
actual Secretario de Estado de Barak Obama, fue el que quiso, con esta escena,
borrar el recuerdo de que Estados Unidos durante el gobierno de George W. Bush,
no ratificó el Protocolo de Kioto dando un pésimo precedente ante las otras
potencias. Hasta hace poco Canadá también había decidido desmarcarse de cualquier
obligación, y le seguían Japón y Australia. Mientras que China, India y Brasil,
que son considerados fuertes contaminantes, continuaban con el discurso de no
poder adoptar medidas contra la emisión de gases tóxicos a la atmósfera por ser
países en desarrollo. Cada uno con su bandera y sin poder mirar en común, lo
cierto es que finalmente hoy ya se paga una fuerte deuda y son los más
vulnerables quienes más sufren. Hoy el escenario del cambio climático tiene más
apuro, los líderes son otros y prácticamente todos se han inscrito a participar
en la lucha. Se han dado cuenta de que los refugiados climáticos, las sequías,
las inundaciones, ya se cuentan en millones de dólares, en acceso a los
recursos básicos y en la misma seguridad de los países. Y que todos son
afectados. Pero aun así, el registro de temperatura muestra un aumento. El
pasado mes de febrero la temperatura global marcó un nuevo récord, reflejando
una subida de 1,35ºC respecto a la era pre-industrial. Y por más que se
decidiera en este momento dejar de contaminar, el planeta tardaría décadas en
enfriarse. Por ello hay quienes piensan que está muy bien el Acuerdo de París,
muy loable el “esfuerzo” de ponerse en los zapatos del otro, muy noble el
querer preservar la flora y la fauna que el modelo consumista está arrasando,
pero no es suficiente. Y una de esas personas es el actor y activista Leonardo
Di Caprio, quien ha donado varios millones de dólares a las poblaciones más
vulnerables para ayudarlas en su sobrevivencia al cambio climático, ha
producido documentales, etc., sobre el tema y es un ácido crítico al proceso
que tantos años ha tomado en materializarse (y todavía falta por avanzar). En
calidad de embajador de paz de las Naciones Unidas, el galardonado actor
celebró el paso dado por los países. "Es motivo de esperanza, pero esto no
es suficiente", dijo recordando que es necesario ponerlo en marcha y crear
una "conciencia colectiva nueva inspirada y alentada por la sensación de
urgencia de todos". Y también se preguntó por qué se había tardado tanto y
de dónde provendría el dinero para esta titánica batalla. Dinero,
responsabilidad y urgencia.
UNA RE-UNIÓN SIN PRECEDENTES
La reunión de las Naciones Unidas que se llevó a cabo el
pasado 22 de abril, rompió récord de asistencia. Más de 170 países, de los 195
que se adscriben a la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio
Climático (CMNUCC), firmaron el Acuerdo y ahora están procurando que se
ratifique por sus gobiernos.
Hasta ahora al menos 34 países de todo el mundo han iniciado
o completado el proceso de ratificación del Acuerdo de París. Esos 34 países
son responsables de un 49 % de las emisiones contaminantes globales.
Mientras que en casa, el Gobierno boliviano ha dicho que el
Acuerdo de París, que firmó el Presidente Evo Morales en Nueva York, será
prontamente ratificado por la Asamblea Legislativa, aunque no se ha determinado
cuando.
Evo Morales ha culpado nuevamente en su discurso ante los
países miembros de la CMNUCC al modelo capitalista del calentamiento global,
aunque es muy difícil obtener respuestas del gobierno cuando se le pregunta
acerca de la estación nuclear, la deforestación (una de las más altas de la
región), las plantas termoeléctricas, el modelo extractivista o el cambio del
uso de suelo. Bolivia está entre los 12 países de mayor deforestación actual,
reveló un estudio de 15 centros de investigación publicado por la revista
estadounidense Science en noviembre pasado. El país perdió 29.867 kilómetros
cuadrados de bosques entre 2000 y 2012, indican imágenes satelitales y
herramientas de Google.
Para el gobierno boliviano, en el Acuerdo de París, quedan
pendientes la creación del Tribunal de Justicia Climática y la declaración
universal de los derechos de la Madre Tierra.
QUIÉNES TIENEN LA
BILLETERA
Sin embargo, y aún con el prometedor acuerdo, casi la mitad
de los más importantes inversionistas mundiales no tiene en cuenta el cambio
climático y el riesgo de que ese hecho pueda afectar sus propios activos, según
un estudio de la ONG AODP (Asset Owners Disclosure Project), que analiza todos
los años el compromiso ambiental de los 500 más grandes inversores mundiales
(fondos de pensión, aseguradores, fondos soberanos, etc.).Entre ellos, 246, que
representan 14,3 billones de dólares de fondos, “ignoran completamente el
riesgo climático”, constata la ONG, mientras que 97, que representan 9,4
billones de dólares de fondos, “realizan acciones efectivas para reducir el riesgo
de cambio climático”. Entre los criterios analizados, AODP considera que 10% de
los inversionistas miden el ‘impacto carbono’ de su cartera de inversiones,
mientras solo el 2% contempla objetivos de reducción de este impacto, o sea de
las emisiones de CO2 surgidas a causa de las actividades de las empresas en las
que tienen participaciones. Sin embargo, no hay que ver necesariamente el vaso
medio vacío, ya que el mismo informe constata avances con relación a la
anterior clasificación, con un aumento del 63% de las llamadas inversiones de
bajo carbono (138 billones de dólares) con respecto al año anterior.
MARRUECOS, A TOMAR EXAMEN
La próxima cumbre sobre cambio climático prevista para
noviembre en Marruecos tendrá la responsabilidad de poner en marcha el Acuerdo
de París, en especial lo referido a los mecanismos de apoyo para los países más
vulnerables que soportan los efectos de sequías e inundaciones.
“El Acuerdo de París constituye una hoja de ruta que traza
el camino, con objetivos precisos y con un dispositivo financiero que plantea
el objetivo de crear un fondo verde con 100 mil millones de dólares de aquí a
2020″, explica el periodista, escritor y funcionario marroquí Driss El Yazami,
integrante del Comité Organizador de la COP22 que se realizará en la ciudad de
Marrakech, entre el 7 y 18 de noviembre.
El Yazami calificó al Acuerdo de París, alcanzado el
diciembre pasado, como “un gran paso, después de 20 años de fracaso” y dijo que
“ha puesto a la adaptación al mismo nivel que la atenuación y reconoció el
papel de la adaptación y sobre todo ha reconocido la responsabilidad
diferenciada entre los pueblos en el estado catastrófico en que estamos”.
En Marruecos se determinará cómo funcionará el llamado Fondo
Verde, cómo se va a juntar el dinero y cómo se va a ser distribuir. La otra
prioridad de esta reunión será la adaptación, es decir cómo poner en marcha los
planes de adaptación país por país. La tercera es la transferencia de la
tecnología, no solo del norte hacia el sur sino también de sur a sur.
Uno de los objetivos apunta a involucrar a las naciones, a
las provincias y a los municipios en este proceso de apropiación de la lucha
contra los cambios climáticos, porque esta lucha es un asunto que exige que se
involucren las poblaciones, cambiando formas de comportamiento relativas al
consumo y a la utilización del agua. Un cambio total. ¿Estamos dispuestos?. (Con
datos de CMNUCC, Telam, Cambio). TOMADO DE LOS TIEMPOS DE BOLIVIA




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