domingo, 16 de agosto de 2020

DEFICIT HIDRICO AFECTA A DISTINTOS SECTORES PRODUCTIVOS en Corrientes Ar

Urge que llueva sobre campos correntinos donde ya se registran múltiples daños

Advierten que la escasez de precipitaciones genera que estén casi secas las aguadas naturales e impide que crezcan las pasturas para el ganado. Pero además causa perjuicios en las plantaciones citrícolas.  

El deterioro que provoca la falta de lluvias ya se observa tanto en las plantas de cítricos como en el ganado de campos correntinos. La preocupación se acrecienta con el paso de los días y advierten que urgen precipitaciones antes de que concluya este mes, o a más tardar, en la primera quincena del venidero. Esta problemática afecta a centenares de familias que viven en distintos lugares de la Provincia.

“Nosotros no tenemos mucho, pero vivimos exclusivamente de esto. Somos pequeños productores y junto con mi marido tenemos una parte del campo con cítricos, unos 10 animalitos (ganado vacuno) y también una chacra en la que plantamos para vender o tener algo para poner en la olla”, contó a El Litoral una pobladora que nació, se crió y vive en la zona rural de 3 de Abril. Si bien señaló que en el campo “uno se da maña para salir adelante”, advirtió que la escasez de lluvia es un problema difícil de sortear. 

“No hay forma de darle el agua que necesitan las plantas y si las perdemos, después debemos esperar varios años hasta que puedan dar frutos”, explicó. Tras lo cual graficó: “Da tristeza ver cómo los limones y las naranjas terminan cayéndose antes de tener un buen tamaño para vender. Y ni hablar de las vacas que por intentar tomar un poco de agua quedan empantanadas”.  (Ver imagen).

Esta situación no es exclusiva del matrimonio que hace unas cuatro décadas producen en un paraje de 3 de Abril, sino que se repite en numerosos campos de Corrientes.

Consultado sobre esto, el presidente de la Sociedad Rural de Bella Vista, Martín Bruzzo, expresó a El Litoral que “el problema reside en que no tuvimos las lluvias que por lo general se registran en marzo y abril. Entonces, como la situación persiste, el déficit hídrico ya se nota en las aguadas naturales, como ser  las lagunas y los esteros. Y cuando el animal intenta ir a beber lo poco que queda, surge otra complicación: se hunde en el barro”. 

En este contexto, indicó que “es decir, entramos al invierno con poca agua y casi nada de pasto”. Para paliar esto, tampoco puede arrendar un campo y trasladar los animales “porque el mismo problema existe en Saladas, San Roque, Lavalle, etc”, señaló el dirigente y productor.

Alternativas y costos

Contar con una perforación es una de las opciones para los productores, aunque advierten que eso no es suficiente y demanda un esfuerzo y recursos extras. “Algunos tienen ya instaladas las bombas con el sistema de paneles solares, lo que sin lugar a dudas reduce los costos porque es más costoso si se tiene que usar el sistema a base de combustible”, explicó Bruzzo.

Mientras que para mitigar la falta de pasturas, “se puede comprar rollos de pastos,  alimentos balanceados y el bagazo de los cítricos”, enumeró. 

No obstante, aclaró que cada una de esas alternativas implican un costo extra que no todos los productores pueden afrontar cuando el problema persiste en el tiempo.

En este punto especificó  que la mayoría debe comprar los alimentos para su ganado “porque tampoco las pasturas que se siembran en esta zona logran prosperar en invierno. Hay excepciones, pero que se dan sólo con la siembra de verdeos como la avena”.

Sistema artificial insuficiente

Gustavo Sand, presidente de la Asociación de Citricultores de Bella Vista, también coincidió en que la falta de precipitaciones está generando complicaciones en el sector productivo. “Hay quintas en las que se están muriendo plantas. Y si llega a hacer más calor y seguimos sin tener lluvias abundantes, eso se va a acentuar”, advirtió en diálogo con El Litoral. Al mismo tiempo añadió que “aun en aquellos casos en los cuales no se pierde la planta, la escasez de agua afecta la floración, el cuajado y el tamaño de la fruta”.

La principal opción para paliar la falta de lluvia, es el riego artificial. Pero no todas las quintas cuentan con ese sistema. 

“Existe entre un 40 y 50% de las plantaciones de nuestra zona”, estimó Sand e inmediatamente aclaró que “igual no suplanta a las  precipitaciones, lo único que hace es reducir el riesgo de estrés de la planta. Entonces, por ejemplo, aunque no te da los frutos adecuados, al menos no la perdés”.

“En esta zona hay unos 350 citricultores y en Mocoretá tenemos unas 57 plantas de empaque. Y estimo que no supera el 30% de la superficie plantada la que posee sistema de riego artificial”, expresó el productor y vicepresidente de la Cooperativa de Transformación, Industrialización y Comercialización Citrícola, Eduardo Cometti en diálogo con El Litoral. A su vez, coincidió con su par bellavistense en que esa forma de riego sólo permite mitigar el daño que provoca en las plantas la falta de agua.

Por eso, remarcó: “Es necesario que antes de que concluya este mes o, a más tardar, en la primera quincena de septiembre tengamos lluvias. Caso contrario,  los problemas se irán agudizando con el paso de los días”. Teniendo en cuenta que “este año ya estamos cosechando entre un 30 y 40% de lo que normalmente se obtiene”.

Esa merma, recordó que responde a las heladas tardías que se registraron el año pasado y que provocaron “la caída de una considerable cantidad de flores de las plantaciones  y en consecuencia quedó trunco el proceso para obtener la fruta”. 

Tomado de el litoral de ctes ar

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