BRINDAN COBIJO DURANTE TODO EL AÑO
“Mi Cristo roto”, un refugio para hombres sin techo
A las personas que acuden al refugio se les brinda un lugar
donde dormir e incluso si lo desean pueden quedarse a vivir allí”.
El albergue funciona en la calle Niño Jesús. Desde hace más
de una década colaboran con los desamparados. Por otro lado, los diversos
voluntarios realizan otros trabajos solidarios con personas carenciadas.
Desde hace 10 años el alberge “Mi Cristo roto” da cobijo a
hombres en situación de vulnerabilidad o que hayan sucumbido ante las
adicciones. Asimismo se les brinda contención, una oportunidad de tener un
techo y encaminar sus vidas.
El refugio se encuentra ubicado en calle Niño Jesús y está a
cargo de la señora Mariela Revidatti. Asimismo cuenta con diferentes
colaboradores voluntarios.
Además, en el lugar donde funciona el alberge se llevaron a
cabo tareas de reacondicionamiento. Según contó a El Litoral, una voluntaria
que prefirió mantenerse en el anonimato, “el año pasado en el lugar se
colocaron nuevas camas y se abasteció de frazadas para que las personas pueden
dormir con más comodidad”.
Además indicó que en “Mi Cristo roto” se acepta únicamente a
hombres y se les permite permanecer indefinidamente en el sitio, siempre y
cuando se alejen de los vicios y encaucen sus vidas.
“A las personas que acuden al refugio se les brinda un lugar
donde dormir e incluso si lo desean pueden quedarse a vivir”, afirmó la
colaboradora, pero al mismo tiempo aseguró que “tienen que estar en buen estado
mental para evitar problemas, también deben conseguirse un trabajo”.
Mayoritariamente quienes llegan al lugar de contención lo
hacen acompañados por la Policía, que ya está informada de la existencia de “Mi
Cristo roto” y de los trabajos que se realizan allí. Muchas de las personas
llegan durante la madrugada.
Incluso aquellas que habitan en el lugar pueden utilizar una
huerta y están acompañados por un hombre que adoptó el lugar como propio y
oficia de cocinero. “Es una gran familia, Ramón es el encargado interno, es la
persona que hace más tiempo está”, señaló la voluntaria, quien además admitió
que su idea era abrir un refugio en su domicilio, pero al vivir cerca del
alberge se transformó en una asidua colaboradora.
Tomado de el litoral de ctes ar

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