Baja la productividad en el sector agrícola
La falta de
acceso a sistemas de riego es uno de los factores que inciden en la
productividad por hectárea. El sistema estatal de riego apenas cubre un 7% del
área cultivable del país, según la Secretaría Nacional del Agua (Senagua).
Sus jornadas
transcurren sembrando semillas con la mirada clavada en la tierra, pastoreando
animales o librando de plagas sus cultivos. Son los agricultores y ganaderos
que producen la mayor parte de alimentos que se consumen en el país. El art.
281 de la Constitución establece que “la soberanía alimentaria constituye un
objetivo estratégico y una obligación del Estado para garantizar que las
personas, comunidades, pueblos y nacionalidades alcancen la autosuficiencia de
alimentos sanos y culturalmente apropiado de forma permanente”.
No obstante, la
actividad agropecuaria enfrenta periodos de sequía en el verano, como la de
este año, que llevó al Gobierno a establecer mediante resolución del 24 de
octubre pasado el estado de emergencia en zonas arroceras de Daule, Santa Lucía
y Palestina, en Guayas; también inundaciones en el invierno y otras
adversidades como la falta de acceso a sistemas de riego.
Cuatro equipos de
este Diario recorrieron Manabí, Guayas y Los Ríos, que en su orden fueron las
tres provincias del país con más superficie destinada a labores agropecuarias
en el 2012, además de Cotopaxi y Chimborazo, las principales productoras de
tubérculos en el país.
Entre las
realidades detectadas están la dependencia de las lluvias para sembrar y el
reemplazo de cultivos transitorios (que incluyen al arroz, papa, maíz,
habas...) con pastizales.
Los problemas son
similares en las provincias visitadas. A mediados de octubre pasado los ríos
Pula, Vinces y Yaguachi, en la cuenca del río Guayas, lucían casi secos. En los
sitios La Bodeguita y la cooperativa San Alfonso del cantón Yaguachi (Guayas),
los canales de riego están con lodo y con uso limitado.
El agua de pozo y
las albarradas son las principales fuentes para regar en verano en el norte del
Guayas y en zonas de Los Ríos y Manabí. Aquello ocurre también en cantones como
Bolívar (Manabí) o El Empalme (Guayas), donde hay represas.
Florentino
Morales carga decenas de baldes cada día para extraer agua de un pozo y regar
unas 400 plantas de cacao en el recinto Agua Fría, en Yaguachi. Necesita bombas
para extraer el líquido del pozo, pero no tiene dinero para comprarlas.
Mientras que en
La Bóveda, en las cercanías de la represa La Esperanza, en Bolívar, Leopoldo
Espinoza, de 29 años, pesca en el embalse durante el verano, a la espera del
invierno.
Los 82 sistemas
estatales de riego operativos en 14 provincias apenas cubren 162.259 ha, según
la Secretaría Nacional del Agua (Senagua). Ante un requerimiento de este
Diario, la institución informa que 2’282.753 ha de área cultivable del país no
tienen acceso a riego.
El faltante sería
mayor si se toma en cuenta que solo en el 2012 se ocuparon 5’956.796 ha para
cultivos permanentes, transitorios y pastizales, según estimaba el INEC en
octubre pasado.
Senagua establece
que las zonas más críticas están en las provincias de Loja, Imbabura, Santa
Elena, El Oro, Guayas y Manabí, donde las lluvias son inferiores a los 500 mm
al año.
Los campesinos de
Cotopaxi y Chimborazo, en cambio, buscan suelos con mayor humedad en zonas más
altas para cultivar. O reemplazan los sembríos transitorios con pastizales, que
requieren de menos personal, según Manuel Chiriboga, secretario del Grupo
Diálogo Rural (GDR), que surgió de un proyecto del Centro Latinoamericano para
el Desarrollo Rural como instancia de diálogo para un mayor bienestar en el
agro.
Olga Vega, de la
comunidad Casa Quemada, en el cantón Pujilí (Cotopaxi), afirma que está
acostumbrada a pagar las deudas adquiridas para sembrar con la venta de sus
chanchos o vacas. Lo dice ante media hectárea de plantas marchitas de habas que
no crecieron por falta de riego.
Campesinos como
Andrés Ayala, de la comunidad Maca Grande, en Latacunga (Cotopaxi), reconocen
que la ocupación de la parte alta de la montaña, donde están los pajonales y
humedales, puede implicar quedarse sin agua para el futuro.
El área destinada
para cultivar pastizales aumentó de 3’357.167 ha, según el último censo
agropecuario realizado en el 2000, a 3’553.008 ha, según las estimaciones del
INEC para el 2012.
Los pastizales
representaron un 48,14% de lo destinado para labores agropecuarias en el país
frente al 13,83% que se emplearon en cultivos transitorios en el 2012. Los
sembríos permanentes y pastos naturales cubrieron el 18,74 y 19,29%, en su
orden.
Los problemas de
productividad afectan también a la economía campesina. Janet Paredes, de la
comunidad Cochapamba, en Guano (Chimborazo), obtuvo unos 70 quintales de la
variedad papa puña. Esperaba obtener más de cien quintales. Aduce que la falta
de riego resta productividad y hace que el tubérculo no engrose.
En el Plan del
Buen Vivir 2013-2017 (proyecto nacional de desarrollo) se advierte que “si la
productividad en cultivos transitorios que integran buena parte de la canasta
básica de alimentos continúa estancada o decreciente, el Ecuador deberá
importar alimentos”.
En los anexos se
incluye un cuadro en el que se evidencia que entre el 2004 y el 2012 se han
alcanzado dos topes máximos de producción de más de tres toneladas por ha
cosechada con sembríos transitorios.
El secretario del
GDR afirma que la productividad está estancada en esos niveles, aunque hay
diferencias. Al maíz, por ejemplo, le ha ido mejor que al arroz y a la papa,
cuya producción está a la baja. “Buena parte de este cambio lento pero
diferenciado se ha debido fundamentalmente a decisiones de los propios
agricultores, considerando la oferta que les hacen las casas comerciales. Ha
sido más en función de dinámica del mercado que de política pública”, dice
Chiriboga, quien acota que los cambios en el rendimiento productivo por hectárea
varían cada año en función de factores climatológicos, como la falta o exceso
de lluvias, y por cuestión de precios. TOMADO DE EL UNIVERSO DE ECUADOR

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