Los servicios de
salud a nuestro pueblo se garantizan y mantienen su desarrollo
Los resultados de la salud en Cuba han sido fruto de una
permanente voluntad política, sólida participación social e intersectorial y
del desarrollo constante de un sistema basado en la formación ética de un
capital humano con alto nivel de competencia
Autor: Ministerio de Salud Pública | Hospital “General
Calixto García “Unidad de Cuidados Intensivos de Emergencia. (UCIE). Atiende al
paciente la Dra. Susana Jaen Veliz. Foto: Jorge Luis González Hace tan solo
unos meses, la labor desplegada por la Brigada Médica Cubana en la lucha contra
el ébola llamó la atención de la comunidad internacional y ocupó algunos de los
principales titulares de los grandes medios de prensa. El humanismo y la
consagración de nuestros profesionales saltaron a la palestra pública como un
ejemplo de las sólidas bases en las que se fundamenta el Sistema Nacional de
Salud Pública. Principios de nuestra medicina que también se manifestaron diez
años atrás, en agosto del 2005 cuando, ante los visibles y destructores efectos
del huracán Katrina en Nueva Orleans, Cuba ofreció desinteresadamente al
gobierno de Estados Unidos enviar un contingente de trabajadores de la salud
para asistir a las víctimas. Este fue el preámbulo de la creación del
Contingente Internacional para el Enfrentamiento a Situaciones de Desastres
y Graves Epidemias “Henry Reeve”, que en noviembre de ese mismo año dio las
primeras muestras de su heroísmo al auxiliar a los afectados por un devastador
terremoto en Pakistán. Cuba ha colocado entre sus prioridades mejorar el
estado de salud de su pueblo. Los resultados están a la vista y han sido fruto
de una permanente voluntad política, sólida participación social e
intersectorial y del desarrollo constante de un sistema basado en la formación
ética de un capital humano suficiente, con alto nivel de competencia de sus
especialistas. Desde el propio triunfo revolucionario han sido muchos los
obstáculos que hemos tenido que sortear y los intentos por impedir o
desestabilizar la concreción de un sistema sanitario que, a pesar de las
limitaciones económicas propias del subdesarrollo, arreciadas por el bloqueo
económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados
Unidos, se enorgullece de ser universal, gratuito y accesible a toda la
población. No debemos olvidar que en los primeros cinco años de Revolución
cerca de la mitad de los médicos que había en el país emigraron. Apenas unos 3
600 quedaron en el territorio nacional, pero su aporte fue decisivo para formar
a las nuevas generaciones e impulsar la asistencia sanitaria y la necesaria
investigación científica. Así llegamos a tener más de 85 000 médicos y el mejor
indicador del mundo en el per cápita de estos profesionales: 7,7 por cada mil
habitantes, o lo que es lo mismo, un médico por cada 130 personas, cifra
que aun restando los 25 000 que se
encuentran cumpliendo misión en el extranjero es de 5,4, por lo que continúa
entre las primeras. Precisamente ese espíritu de compartir lo que tenemos y no
dar lo que nos sobra, principio que ha caracterizado a la Revolución Cubana
desde sus comienzos, llevó a nuestros profesionales a prestar sus servicios
tras el terremoto en Chile (1960) y la ayuda solidaria a Argelia (1963), entre
otros ejemplos. Fueron estas las primeras páginas de una historia que hoy
tiene como protagonistas a más de 50 000 colaboradores cumpliendo misión en 68
países, de los cuales la mitad son médicos. Durante todos estos años más de
325 000 trabajadores de la salud han cumplido 580 000 misiones
internacionalistas. Más de 56 500 estudiantes se forman en nuestras aulas, de
los cuales alrededor de 10 700 provienen de otras naciones, como contribución
también al desarrollo de otros pueblos. Igualmente, se prepararán más de 25 000
especialistas, entre ellos 2 201 extranjeros. La calidad científico técnica de
nuestro personal de salud, su formación, valores humanos, la forma en que
establecen la relación médico-paciente, entre otras cualidades, han determinado
que sean demandados en numerosos lugares del mundo. En este sentido, existen
convenios de colaboración Gobierno a Gobierno, en los que se establece
determinada compensación en beneficio mutuo. No obstante, Cuba no olvida, ni
olvidará su vocación internacionalista, continuará dando ayuda desinteresada y
gratuita a las naciones que lo requieran, como lo hace actualmente en Haití,
Níger, Honduras, Eritrea, entre otras. Lo anterior no ha estado exento de
campañas difamatorias para desacreditar la labor de nuestros galenos, ni han
sido pocas las acciones contra la ética por parte de los gremios y colegios
médicos, que ven en los profesionales cubanos una amenaza al lucrativo negocio
que es la medicina capitalista. El notable prestigio de nuestra salud pública
en el contexto internacional ha suscitado el interés de clínicas por contratar
profesionales cubanos para el ejercicio privado de la medicina. Ello viene
ocurriendo incluso en países amigos, aun cuando sus gobiernos no favorecen ni
comparten tales procedimientos.Uno de los principales artífices del robo de
talentos ha sido el gobierno de los Estados Unidos, que desde los primeros años
del triunfo de la Revolución nos obligó a adoptar controles y regulaciones
migratorias para contrarrestar esta situación y ha continuado en su interés
desestabilizador mediante sorteos, emigración selectiva y la Ley de Ajuste Cubano.
Asimismo, se mantiene vigente el Programa de Parole para Profesionales
Médicos Cubanos (Cuban Medical Professional Parole Program), diseñado para
incitar la deserción de los profesionales de la medicina cubana durante el
cumplimiento de sus misiones en terceros países, establecido por el gobierno
de George W. Bush desde agosto del 2006. Para ello, cuenta con agentes y
activistas en los lugares donde laboran nuestros médicos mediante convenios
gubernamentales, que presionan y ofertan facilidades de todo tipo a quienes deserten
y emigren al territorio norteamericano con la promesa de un mejor futuro
profesional, que en realidad solo es posible alcanzar por una exigua minoría. Este
programa ha sido cuestionado por varios medios de prensa norteamericanos,
entre ellos el The New York Times, que lo calificó como un “instrumento de
fuga de cerebros cubanos, cortesía de EE.UU.”. Ante tales circunstancias,
Cuba continuará compartiendo sus modestas experiencias a través de la
cooperación internacional y, al propio tiempo, reitera la necesidad de
establecer negociaciones para la contratación de recursos humanos a través de
convenios institucionales, que permitan balancear y actualizar la
disponibilidad de nuestros profesionales, sin dejar desprotegidos los servicios
de salud a la población. Existe la voluntad de favorecer todas las vías
posibles para mejorar las condiciones de vida y trabajo de nuestros médicos. Se
avanza en incrementar el acceso a las tecnologías de la información, que les
permita, entre otras facilidades, llegar a los textos más actualizados de las
distintas especialidades; conceder becas en el extranjero para aprender nuevas
técnicas; ampliar la modalidad de misiones de colaboración por períodos cortos
(grupos itinerantes); propiciar la participación en congresos y eventos
nacionales e internacionales con el objetivo de difundir sus trabajos
científicos e intercambiar experiencias con sus homólogos; así como adoptar las
medidas necesarias para lograr que continúen superándose y dando lo mejor
dentro de la profesión que, por sus virtudes humanitarias y su definida
vocación, escogieron como sentido de su vida. Los profesionales de la salud que
bajo los términos de la actualización de la política migratoria han salido del
país, ya sea por un interés económico, familiar o de índole profesional,
incluyendo aquellos víctimas de las engañosas prácticas del vulgar robo de
cerebros, tienen la oportunidad, si así lo desean, de reincorporarse a nuestro
Sistema Nacional de Salud, a los que garantizará su ubicación laboral en
similares condiciones a las que tenían. Cuba continuará apostando por la
integralidad de su sistema de salud, por potenciar la investigación y la
producción científico técnica, en función de solucionar los principales
problemas de la población, como lo ha hecho hasta ahora. El sistema sanitario
cubano tiene como principal fortaleza, el capital humano formado durante todos
estos años, que le permite garantizar la salud de nuestro pueblo y al mismo
tiempo continuar la colaboración internacional.
TOMADOD E LA GRANMA DE CUBA

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