Un aliado tecnológico para evitar que la comida termine en
la basura
Diversas compañías e iniciativas buscan optimizar la
producción y consumo de alimentos mediante un uso combinado de sensores,
Internet y análisis de grandes volúmenes de datos
Por Paul Rubens | BBC
La tecnología busca transformarse en un
factor clave para enfrentar una mayor demanda la producción de alimentos debido
a una población cada vez mayor. Foto: Reuters
El análisis de grandes volúmenes de datos recogidos en
campos de cultivo, almacenes, camiones y hasta los estómagos de los animales
puede ser clave para evitar una hambruna generalizada en las próximas décadas.
Se espera que la población mundial alcance los 9.000
millones en 2050, y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO) estima que la producción de alimentos tendrá que
aumentar un 70% en los próximos 35 años para evitar una hambruna generalizada.
Pero el aumento del uso de tierras agrícolas para la
producción de biocombustibles hace que haya menos tierra disponible para los
alimentos, y casi la mitad - o dos mil millones de toneladas - de la comida que
se produce se desperdicia, según la Institution of Mechanical Engineers
(Institución de Ingenieros Mecánicos) con sede en Londres. Por eso, la
tecnología de análisis de datos podría ser clave para mejorar la situación.
En este contexto, las innovaciones en la forma de recoger
los datos del ganado pueden transformar la
producción de leche y carne. Por
ejemplo, Vital Herd ("Rebaño vital"), una start-up con sede en Texas,
ha desarrollado un dispositivo que las vacas pueden tragar.
El sensor, o píldora electrónica, se queda en el estómago de
la vaca y utiliza tecnología de sonar - desarrollada originalmente para fines
militares - para recoger información sobre el animal, por ejemplo la frecuencia
cardiaca, la temperatura, el tiempo de rumia, la acidez ruminal y los niveles
de estrógeno. Estará disponible en el mercado a finales de este año.
La información almacenada en cada una de estas píldoras
electrónicas se transmite de forma inalámbrica a los receptores, para luego
pasar por Internet y terminar en la nube, como se conocen a las plataformas de
almacenamiento on line. Vital Herd coteja e interpreta los datos sobre cada
animal para que pueda ser visto por los ganaderos.
Con todos estos datos, el software de Vital Herd envía
alertas por mensaje de texto o correo electrónico si se comprueba que algún
animal tiene un problema.
"El 40% de las vacas lecheras se enferman cada
año", explica Brian Walsh , director ejecutivo de Vital
Herd. "La
causa puede ser la lactancia temprana, el tipo de alimentación que están
recibiendo u otra complicación. La alerta temprana o la detección automática
pueden ayudar a minimizar las complicaciones o evitarlos por completo".
Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, las
pérdidas totales por la enfermedad y la muerte de animales son de más de 5.000
millones de dólares al año, con pérdidas globales 12 veces mayores.
Walsh cree habrá más productividad si se hacen análisis de
los datos históricos de una cantidad grande de ganado. "Si somos capaces
de almacenar datos de los clientes en diferentes regiones podremos hacer la
evaluación comparativa de la industria y estudios para vincular la
productividad con los datos de las constantes vitales y los genes", dice.
CULTIVOS EN LA NUBE
Mediante sentores y
análisis del clima, The Climate Corporation provee información a los
productores para obtener el mayor rendimiento de sus cultivos. Foto: The
Climate Corporation
Los análisis de grandes cantidades de datos también pueden
mejorar los rendimientos agrícolas y ayudarles a los agricultores a tomar
mejores decisiones sobre cuándo plantar y cosechar sus cultivos.
Por ejemplo, la Climate Corporation -Corporación del Clima-,
una empresa fundada por dos exempleados de Google y adquirida por el gigante
agrícola Monsanto en 2013, cuenta con un sistema de información de la
agricultura basada en la nube que tiene en cuenta las mediciones de tiempo en
2.500.000 lugares todos los días.
El sistema procesa los datos, junto con 150.000 millones de
observaciones de suelo, y genera 10.000 millones de puntos de datos de
simulación del clima. Con esta información, la empresa afirma que puede darles
a los agricultores de Estados Unidos pronósticos de temperatura, lluvia y
viento para áreas tan concretas como un kilómetro cuadrado para las próximas 24
horas y siete días.
Se accede al sistema desde un navegador web. Esta
información les permite a los agricultores ver cuándo es mejor rociar grandes
extensiones de tierras de cultivo, ya que pueden comprobar que la tierra estará
lo suficientemente seca, la velocidad del viento será lo suficientemente baja
como para permitir la pulverización y tendrán el tiempo necesario antes de la
siguiente lluvia.
El sistema también utiliza datos meteorológicos diarios de
los últimos meses para ofrecer a los agricultores las estimaciones del
rendimiento de sus cultivos en campos individuales y les permite explorar datos
históricos de las últimas treinta temporadas para tener una idea precisa del
valor de los campos que puedan estar considerando comprar.
GUERRA CONTRA LA BASURA
Pero aunque los cultivos, los productos lácteos y la carne
se pueden producir de manera más eficiente mediante el uso de grandes volúmenes
de datos, es una tarea difícil llevarlos de la granja o matadero a la mesa del
comedor.
Eso es porque la mayoría de alimentos tienen que ser
transportados a cientos o incluso miles de kilómetros en pallets dentro de
contenedores cargados en camiones, barcos e incluso aviones, con paradas en
almacenes y puntos de distribución en el camino.
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El monitoreo del transporte es otra de las piezas claves
para asegurar una entrega sin alimentos en mal estado. Foto: LA NACION / Miguel
Acevedo Riu
Tech Mahindra , una compañía de tecnología con sede en
Bangalore, India, ofrece un sistema llamado Farm-to-Fork ("de la granja al
tenedor") cuyo objetivo es monitorear los contenedores desde una central
que envía alertas cada vez que las condiciones de un contenedor no son las
ideales.
Los sensores miden la temperatura en cada contenedor, la
humedad y otros parámetros. Se comunican a través de redes móviles de datos
mientras los contenedores se encuentran en movimiento, y a través de wi-fi
cuando llegan a los centros de distribución. También tienen instalado un
sistema de posicionamiento global (GPS ) que mantiene un seguimiento de dónde
están los contenedores.
En algunas circunstancias, los problemas pueden corregirse
de forma automática, de acuerdo con Mahesh Vasudevanallur, jefe de práctica de
la empresa. Por ejemplo, si los sensores indican que los niveles de oxígeno en
el contenedor están muy bajos, un tanque a bordo puede liberar más gas.
Si el ajuste automático no es posible, los seres humanos
pueden intervenir. "En el caso de un barco que está en alta mar, el
técnico recibe un mensaje de alerta para ver qué medidas se pueden tomar",
dice Vasudevanallur. "En un camión, el conductor puede ir a la estación
más cercana a arreglar el problema en lugar de seguir hacia su destino
final".
Todos estos datos almacenados pueden ser utilizados para
mejorar las condiciones de transporte de alimentos, añade.
"Los científicos especializados en trabajar con grandes
volúmenes de datos (Big Data) pueden hacer análisis de la frescura y el valor
nutritivo en cada parte de la cadena de valor para mejorar la longevidad de los
alimentos. Eso va a hacer maravillas y lograr que los productos terminen en los
estómagos en vez de la basura" TOMADO DE LA NACIÓN DE AR
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