miércoles, 5 de marzo de 2014

IMPLANTES en cuerpos humanos ,desarrollan materiales


 ENSAYAN NANOMATERIALES PARA REEMPLAZAR TEJIDOS DEL CUERPO HUMANO  El doctor Gustavo Abraham y su equipo de trabajo en la División Polímeros Biomédicos del Instituto de
Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA) de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del CONICET.
Las investigaciones son desarrolladas por un grupo de científicos de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del CONICET.
Con la posibilidad de sustituir órganos y tejidos, la medicina ha logrado grandes avances y ha conseguido salvar una cantidad enorme de vidas. Sin embargo, la “medicina de sustición” no siempre logra una recuperación funcional completa y cada sistema (prótesis, implantes, etc.) lleva asociado una vida útil limitada, lo que constituye uno de los principales problemas en los sistemas de salud a nivel mundial.
Pensando justamente en esta dificultad, en la División Polímeros Biomédicos del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA) de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del CONICET, el doctor Gustavo Abraham y su equipo trabajan en el desarrollo de sistemas poliméricos para aplicaciones en ingeniería de tejidos y liberación controlada de agentes terapéuticos.
Al respecto, el doctor Abraham explica que “la ingeniería de tejidos es un campo multi e interdisciplinario que ha surgido en la última década del siglo XX como una aproximación alternativa para sobrellevar las limitaciones de las terapias tradicionales para el tratamiento de falla o reemplazo de órganos, que están relacionadas principalmente con la dificultad de obtener tejidos u órganos para su transplante. Esto tiende a agravarse, además, debido a la falta de disponibilidad de los mismos y a la respuesta inmunológica. En este contexto resulta necesario el desarrollo de estrategias y tecnologías para sobrellevar la demanda cada vez más imperiosa de tejidos y órganos”.
Es allí, entonces, donde los nanomateriales comienzan a jugar un rol fundamental, ya que con ellos se pueden diseñar y preparar estructuras temporarias que permiten el crecimiento de tejidos biológicos tales como hueso, cartílago, miocardio, nervios, piel, ligamentos, tendones, meniscos, uretra, vejiga, entre muchos otros.
Según Abraham, “los dispositivos para ingeniería de tejidos comprenden materiales sintéticos o naturales con una química y arquitectura apropiadas que sirven como matriz extracelular artificial o andamiajes capaces de hacer crecer, diferenciar y estructurar poblaciones de células de tejidos. Para alcanzar esta importante función, los materiales deben poseer de una serie de propiedades entre las que se incluyen microestructura porosa (porosidad, tamaño, forma y grado de interconexión de poros), área superficial, química superficial, velocidad de degradación, propiedades mecánicas a macro, micro y nanoescala y arquitectura espacial adecuada a cada aplicación”.
En esta línea de investigación, Abraham y su equipo realizan trabajos relacionados con aspectos del diseño y obtención de estructuras porosas poliméricas conformadas por micro y nanofibras para aplicaciones en ingeniería de tejidos blandos, particularmente aplicaciones vasculares y musculares. “Las matrices nanofibrosas imitan las dimensiones y la organización espacial de la matriz extracelular de los tejidos nativos. El diseño ingenieril de matrices poliméricas biorreabsorbibles permite mejorar la migración e integración celular y satisfacer los parámetros funcionales bajo condiciones mecánicamente activas. En este sentido, el desarrollo de prótesis vasculares con propiedades mecánicas biomiméticas resulta una alternativa viable a los injertos tradicionales, basados en tejido autólogo o en polímeros bioestables”.
Otra línea de investigación que desarrollan en la División Polímeros Biomédicos de INTEMA es la liberación de agentes terapéuticos, un área íntimamente ligada con la ingeniería de tejidos. “Además de servir como matrices extracelulares para la infiltración celular y el crecimiento de tejidos, las matrices nanofibrosas pueden diseñarse y funcionalizarse para actuar como portadores de agentes bioactivos que estimulen una respuesta celular o tisular determinada”, asegura Abraham.
El proceso de liberación puede ocurrir por distintos mecanismos dependiendo de la forma de incorporación del agente en la matriz polimérica. Algunos de los agentes terapéuticos que pueden liberarse con estos sistemas son factores de crecimiento, antibióticos, antiinflamatorios, corticoides, anestésicos, antioxidantes, vitaminas, antifúngicos, anticancerígenos, anticoagulantes, proteínas y plásmidos de ADN. Incluso, en la División Polímeros Biomédicos estudian sistemas que incorporan agentes bioactivos de origen natural, como la embelina, un producto natural extraído de una hierba de la Provincia de San Juan conocida como “boldo de la cordillera”, que presenta un amplio espectro de actividades biológicas: es antimicrobial, leishmanicida, cicatrizante, antioxidante, antiparasitaria y analgésica.
Micrografía de un injerto vascular sintético con estructura nanofibrosa.
En esta misma línea, también se está abordando el estudio de encapsulación de la proteína aspartil proteasas de plantas de papa, que presentan tanto actividad antimicrobiana sobre patógenos de humanos así como capacidad de lisar células tumorales in vitro.
Estos trabajos se realizan en colaboración con otros centros de investigación nacionales e internacionales, integrando recursos humanos especializados y capacidades técnicas de cada uno. TOMADO DE ENVIO DE MI CLUB TECNOLOGICO DE AR 

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