DESASTRES NATURALES |
El Gobierno nacional dispusó en 2008, a través de la declaratoria de “desastre”
en todo el país, de un fondo de 50 millones de dólares
Bolivia soporta segundo embate por inundaciones
Por Katiuska Vásquez - La familia Ortiz del departamento del
Beni vive en una canoa, luego de que su casa quedara inundada por una riada. -
El Deber | Agencia
Bolivia soporta por segunda vez, en seis años, uno de los
peores embates a causa de las inundaciones.
Beni, Cochabamba y La Paz han sido las regiones más impactadas por la
crecida de los ríos que han dejado bajo el agua viviendas, haciendas, cultivos,
caminos y han cobrado la vida de 60 personas. Las cifras oficiales dan cuenta
de 60.000 familias golpeadas por las intensas lluvias en el país, 19.600 de
ellas en Cochabamba y 8.000 en el Beni. Sólo en la Amazonia boliviana hay 16
millones de hectáreas anegadas que han reducido al mínimo el alimento de 3,5
millones de cabezas de ganado. Los empresarios calculan que hasta la fecha han
muerto ahogadas 200.000, pero, los reportes oficiales registran 58.000.
En Cochabamba, las inundaciones han dejado a su paso
destrucción en Cliza, Punata, Colcapirhua, Morochata, Sacabamba, Capinota y el
trópico de Cochabamba. Las comunidades indígenas han sido desplazadas de su
territorio hacia Villa Tunari y Chimoré hasta que las aguas bajen. El reporte
oficial establece en 19.600 las familias impactadas por los desastres
naturales, 16.500 hectáreas de cultivos dañadas y más de 200 destruidas.
En 2008, cuando el fenómeno de la Niña afectó al oriente y
los valles, los datos oficiales revelaban la existencia de 41.557 familias
afectadas y 49 fallecidos por las inundaciones. Ante ese panorama, considerado
un “desastre mayor” que el registrado en 2007, el Gobierno nacional declaró
“Situación de Desastre Nacional” a través del Decreto Supremo No 29438, el 12
de febrero de 2008.
Entonces, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón
Quintana, describía la situación así: “Hay un desastre de mayor proporción que
el registrado en 2007. Los afluentes del río Ibare están rodeando el anillo de
circunvalación que protege la ciudad de Trinidad y el nivel de agua superó en
10 centímetros respecto a nivel que alcanzó el año pasado”, según los registros
de prensa.
Seis años después, las cifras oficiales son distintas y
muestran un panorama aún más grave que en 2008. Pero, la declaratoria de
desastre se ha convertido en un motivo de tensión entre la Gobernación y el
Gobierno.
Entretanto, en poblaciones como San Borja, Riberalta,
Rurrenabaque, Santa Ana y Trinidad hay más de 2.000 familias en albergues, que
dependen de la asistencia humanitaria. Otros damnificados viven al borde de los
caminos, en chapapas en los árboles y en canoas. El desborde de las plantas de
oxidación ha agravado la situación y multiplicado los problemas ambientales.
Aunque, por ahora, las lluvias parecen haber dado una tregua, se teme el brote
de epidemias y hay incertidumbre sobre el cronograma de reconstrucción de
casas, servicios, caminos y la reactivación económica.
A continuación, se presenta una síntesis de las notas
publicadas sobre las inundaciones por Los Tiempos, en 2008. En la secuencia se
refleja la magnitud del desastre y los argumentos que respaldaron la decisión.
La declaratoria de
2008
A diferencia de 2014, el Gobierno nacional decidió declarar
“desastre nacional” a través del Decreto Supremo 29438 a causa del enorme daño
que provocaron las intensas lluvias como efecto del fenómeno climático de La
Niña, que afectó a 43 mil familias y causó la muerte de 51 personas.
El decreto amparado en la Ley 2140 definía un desastre como: “la situación
de daño grave o alteración de las condiciones normales de vida de un territorio
determinado ocasionado por fenómenos naturales, tecnológicos o por la acción
del hombre y que puede causar pérdidas de vidas humanas, materiales, económicas
o daño ambiental y que requieren de la atención especial por parte de
organismos del Estado y otras entidades de carácter humanitario o servicio
social, sean estas públicas o privadas”.
A pesar de los estragos que han causado las lluvias en el
Beni, Cochabamba y La Paz, esta gestión, el Gobierno mantiene su decisión no
declarar desastre departamental en la Amazonia.
2008 y 2014, dos años críticos por las intensas lluvias
EL DESASTRE Y LOS RECURSOS ECONÓMICOS
Tras la declaratoria de “desastre nacional” el Gobierno
logró disponer de un fondo de 50 millones de dólares para la atención de las
emergencias en el país. También se abrió la posibilidad de que la ayuda
internacional coopere al país con 30 millones de dólares. Los recursos se
destinaron sobre todo en la reconstrucción de viviendas en las regiones más
afectadas por el fenómeno de La Niña 2007-2008. Los recursos permitieron que
más de 200 familias del trópico de Cochabamba cuenten con una vivienda, luego
de que los ríos arrasaran con comunidades.
En 2014, el Gobierno ha destinado alrededor de 19 millones
de bolivianos para la atención de los problemas ocasionados por las lluvias. A
ello se suma que cada departamento y municipio ha presupuestado recursos para
la asistencia humanitaria. Sólo en Cochabamba áun hay más de 300 familias que
viven en albergues, la mayoría de ellas en las regiones de Morochata e
Independencia, afectadas por el riesgo de deslizamientos, como el que sepultó a
la comunidad de Chullpa K’asa Chico, a principios de febrero. En el valle alto
al menos 60 familias requieren de una nueva vivienda para retomar su vida. La
misma situación se repite en las comunidades indígenas del trópico (En la
imagen la noticia publicada el 12 de febrero de 2008 por Los Tiempos sobre la
emergencia en el Beni).
EL DRAMA DE LAS
FAMILIAS SE REPITE
“Beni: el desastre acecha Santa Ana” y “ Beni Ahogado”
fueron los principales titulares a través de los cuales la prensa local reflejó
los daños provocados por las inundaciones en la Amazonia boliviana. Al igual,
que las imágenes que se ven hoy en día en los municipios del Beni, como Santa
Ana, San Borja y Trinidad, la gente abandonaba sus viviendas con lo que podía
rescatar y se trasladaba a los refugios. Seis años después, las regiones
orientales viven una situación igual de dramática que en 2008 por la crecida de
los ríos. Si bien la capital beniana, Trinidad, no ha sufrido todo el impacto
de las riadas por la construcción del anillo protector de la circunvalación,
que este año fue reforzado por la Fuerza Binacional Bolivia-Venezuela, las
comunidades y puertos han quedado bajo el agua, provocando que las familias
pierdan sus casas, cultivos y opten por desprenderse de sus hijos mayores al
enviarlos a Santa Cruz a trabajar mientras pasa la emergencia. El Gobierno ha
respaldado su decisión de no declarar desastre este año en los recursos que
disponen los municipios y la Gobernación, que llegan a 580 millones de
bolivianos, ya que el Gobierno ha respondido a las necesidades de los afectados
y porque no se puede permitir por “dignidad” la injerencia de la cooperación
(La imagen la nota del 14 de febrero de 2008).
LAS EMERGENCIAS EN EL BENI - DÍAS DIFÍCILES EN BENI
“El agua y la angustia no dejan de crecer en Trinidad”, con
esas palabras el periódico Los Tiempos describía la situación de emergencia que
vivía la capital beniana a principios de febrero de 2008, cuando la población
fue declarada en alerta roja y se decidió construir el anillo de protección de
la circunvalación para reducir el impacto del desborde de los ríos.
Al igual que en la imágenes que se ven hoy en la prensa
sobre las inundaciones en el Beni, en la publicación de 2008 se aprecian
poblaciones rodeadas de agua, casi convertidas en islas, aisladas por falta de
caminos y afectadas por la falta de alimentos. Sólo sobresalen los techos de
palma y la copa de los árboles.
En 2008, Beni soportó uno de los mayores desastres y en 2014
se han tomado varias previsiones para proteger a la capital. Sin embargo, las
comunidades han sufrido por la crecida de las aguas. Sólo en febrero el
Gobierno nacional ha enviado 150 toneladas de alimentos al Beni para acopiar y
distribuirlas entre los damnificados. En Rurrenabaque al menos 2 mil familias
pasaron varios días en albergues.
REGIONES AFECTADAS
POR DESBORDES
Un día después de que el Gobierno nacional declaró “desastre
nacional”, el 12 de febrero de 2008, la gente en Trinidad acarreaba sus
pertenencias hacia zonas seguras y los refugios habilitados. En 2014, la escena
se volvió a repetir a mediados de febrero cuando un turbión amenazó con superar
el anillo de protección de la circunvalación. Sin embargo, el trabajo en equipo
de los vecinos, la Fuerza Binacional Bolivia-Venezuela, los empresarios, la
Alcaldía y la Gobernación evitó que el defensivo colapse. A pesar de estas
medidas, hay regiones como Riberalta donde las intensas lluvias provocaron el
rebalse de la planta de oxidación y provocó que el Concejo Municipal declare
“desastre bacteriológico”. Por ello se teme que luego de que las aguas bajen,
broten las enfermedades. En tanto, el municipio de San Borja declaró desastre
natural por las pérdidas del sector productivo. En Santa Ana, la situación aún
es incierta, debido a la perdida de
fuentes de trabajo.
En otras regiones como Pando, el valle alto y el trópico de
Cochabamba unas 200 familias se han quedado sin viviendas a causa de la crecida
de los ríos.
LA SITUACIÓN FUE PEOR
QUE EN 2007
En la gráfica del 8 de febrero de 2008 se reflejan las
previsiones para la región del oriente que más sufrió por las lluvias. Los
informes daban cuenta del ingreso de turbión que anegaría gran parte de la
capital beniana. Según los datos de la Organización de Naciones Unidas, la
situación fue peor que la registrada en 2007 por el fenómeno climático de El
Niño. Las lluvias impactaron entonces a nueve municipios del Beni y a 300
comunidades. El número de familias afectadas, a principios de la emergencia, se
calcularon en más de 3.000.
La situación actual da cuenta de que existen al menos 8.000
familias impactadas por los desastres naturales en el Beni y poblaciones
enteras que han quedado incomunicadas por el desborde de los ríos. En los
últimos días, la Iglesia Católica y el Defensor del Pueblo han convocado al
Gobierno nacional a declarar desastre departamental en el Beni. Sin embargo, la
instancia central ha reiterado que no corresponde la declaratoría de emergencia
y anunció que está en elaboración un plan de reconstrucción, para reponer las
viviendas, cultivos e infraestructura dañada por los desastres naturales. Sin
embargo, se espera que el agua comience a descender para comenzar con las
tareas posteriores a las inundaciones en todo el país. TOMADO DE LOS TIEMPOS DE
BOLIVIA

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