Qué esperamos de las tecnologías limpias en el transporte
público?
Por Carlos Mojica | La industria del automóvil está
evolucionando rápidamente y es solo cuestión de tiempo antes de que las
tecnologías híbridas y eléctricas se desplieguen masivamente en América Latina.
En el caso del transporte público, la región tiene pendiente incorporar flotas
de buses con tecnologías limpias. Sin embargo, este paso depende principalmente
de las empresas de transporte, quienes son usualmente los dueños de los buses.
Con el objetivo de generar confianza en las
tecnologías limpias y probar su rendimiento, el BID y la Clinton Climate
Initiative realizaron una serie de pruebas de buses híbridos y eléctricos en
cuatro ciudades de la región (Río de Janeiro, Bogotá, Sao Paulo y Santiago de
Chile). Medimos emisiones y consumo energético de 17 buses sometiéndolos a 30
horas bajo condiciones reales de manejo. Probamos tres tipos de tecnologías
limpias y la tecnología diésel como punto de referencia.
Los resultados fueron muy interesantes:
¿Encontramos
reducciones en emisiones directas del tubo de escape?
Sí. Los resultados
variaron por ciudad pero en todos los casos el desempeño de emisiones fue mejor
para los buses híbridos que para los buses diésel tradicionales. En la Figura
1. vemos la comparación en la reducción en emisiones de CO2 y emisiones contaminantes.
En promedio, las tecnologías de buses híbridos registraron 26% menos emisiones
de CO2 que las tecnologías diésel estándar. La reducción de demás contaminantes
del aire varía entre el 62% y el 80%. Los buses eléctricos de baterías no se
incluyen en este cuadro porque no producen emisiones directas.
¿Encontramos
reducciones en el consumo de combustible y energía?
Sí. Al igual que en
el caso anterior, los resultados varían por ciudad pero en todos los casos la
eficiencia de los buses híbridos y los buses eléctricos de baterías fue mayor
que en los buses diésel. En la Figura 2. vemos que el consumo de combustible de
los buses híbridos fue 31% más bajo que los buses diésel. Asimismo, obtuvimos
un 77% de mayor eficiencia en el consumo energético entre el bus eléctrico de
baterías y el bus diésel. Estas proporciones se mantuvieron en rangos similares
cuando analizamos el consumo energético por pasajero.
Figura 2.:
Comparación de consumo de combustible y energía
Y entonces, ¿es
rentable para una empresa de transporte comenzar a operar estos buses?
En algunos casos, sí.
Una empresa tomará la decisión de adquirir buses de nuevas tecnologías en la
medida en que su operación sea más rentable que el diésel y que exista cierto
nivel de confianza sobre su desempeño. Varios factores claves como el costo de
los vehículos, el combustible, la energía eléctrica, el esquema de remuneración
y las alternativas de financiación varían de ciudad a ciudad y pueden hacer más
o menos rentable una operación.
Sin embargo, hay
ejemplos de ciudades como Bogotá donde se están gestando las condiciones
necesarias para un despliegue masivo de buses de tecnología limpia. La ciudad
recientemente firmó el Decreto 477 de 2013 mediante el cual promueve el
mejoramiento tecnológico del transporte público y se plantea la meta de operar
790 buses limpios (aproximadamente el 8% del total). Las empresas operadoras
que consideren incorporar estos buses en Bogotá verán condiciones favorables
como reducciones arancelarias, acceso a líneas de crédito concesional y
alianzas con ensambladoras locales que pueden bajar el costo final de los
buses.
Las tecnologías
limpias son una alternativa real para mitigar los efectos del cambio climático.
En un escenario donde se reemplacen 30.000 buses diésel por híbridos y
eléctricos, podríamos reducir hasta 3,3 millones de toneladas de CO2 y ahorrar
300 millones de galones de combustible en 10 años. Sin embargo, es necesario
comenzar a crear las condiciones a nivel local para lograr un despliegue
masivo.
Esta columna se publicó originalmente en el Blog Moviliblog
del Banco Interamericano de Desarrollo BID. TOMADO DE NUEVO DIARIO DE NICARAGUA



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