EL BARRIO BALCÓN
QUITEÑO, UBICADO EN LA ZONA OCCIDENTAL, ES UNO DE LOS SITIOS QUE AÚN ESPERAN EL
SERVICIO
Solo al 1,50% de Quito le falta agua La cobertura del
sistema alcanza al 98,50% del Distrito Metropolitano a nivel general. Sin
embargo, todavía existen sectores donde la provisión del líquido se realiza de
manera precaria, mediante tanqueros o la recepción comunal del recurso en
estado crudo desde vertientes.
El cabello de Dolores Cajamarca (70 años) tiene el mismo
color que el de la neblina que normalmente cubre en horas del mediodía al
barrio Balcón Quiteño, ubicado camino a la cima del volcán Pichincha.
Su andar es cansino y lleva un balde mediano de color blanco
que se apresta a llenar en una precaria instalación de agua ubicada cerca de su
casa, la cual moja la calle con su intermitente goteo.
Dolores se sienta al filo de la vía, al borde de la cual se
alza un bosque de pinos. Mira la llave de agua y la abre para que un chorro
pequeño empiece a llenar el recipiente.
Un poco de habas tostadas acompaña la espera de la mujer que
toma un puñado del líquido y se moja el rostro al tiempo que ríe. “Desde que
era niña recuerdo que nunca hemos tenido agua en este sector. Mis hermanos y yo
vivíamos en la hacienda Bellavista, a pocos kilómetros de aquí. Para nosotros
sería un sueño tener agua”, aseguró.
Balcón Quiteño es un barrio que no se encuentra
regularizado. Viven allí alrededor de 100 familias, las que desde hace 7 años
intentan su regularización.
Luis Cajamarca (52) vive en este sector desde hace más de 30
años. Tiene 3 hijas y 2 nietos. El segundo piso de su casa lo terminó hace 1
año y allí construyó una lavandería cuyo contenido sirve para lavar la ropa,
cocinar los alimentos y para el aseo de los miembros de la familia.
“Si ahora tenemos estas acometidas (entubadas) se debe al
trabajo de los vecinos del barrio. De niño recuerdo que con mi madre
caminábamos hasta una de las vertientes de la montaña a recoger agua para toda
la semana”, relató.
Él coincide en que la situación no ha variado mucho, pues el
agua que circula por la precaria red existente proviene de la misma vertiente
de donde hace años obtenían el líquido. Lo único que cambió es que se logró que
el servicio ahora llegue más cerca. Incluso varios de los moradores comentaron
que continuamente existen riñas debido a la repartición inequitativa del
recurso.
Leonor Guachamín (48), otra vecina, recordó que hace 20 años
el barrio se unió con el fin de lograr el “entubamiento”. “Fue en un verano que
todo el barrio decidió trabajar conjuntamente: adultos, niños, papás, abuelos,
todos poníamos algo para lograr este propósito”, dijo.
Esta historia, que se repite sobre todo en algunos sectores
rurales del Distrito Metropolitano, se ha convertido en las últimas décadas
prácticamente en una excepción y se vive básicamente en zonas no legalizadas
por las autoridades.
Esto porque la cobertura del servicio en el cantón alcanza
el 98,50% a nivel general; en el área urbana, la cifra es de 99.93% y del
94,91%, en la rural. Además, el líquido registra un 99% de calidad.
Para ello, en los últimos 4 años, la Empresa Metropolitana
de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) construyó 325 kilómetros de redes de
agua potable, ejecutó 487 proyectos y prevé realizar 109 más.
Por eso, los habitantes de Balcón Quiteño mantienen la
esperanza de tener agua limpia un día. Aunque por ahora, cada familia recoge de
2 a 3 veces por semana el líquido. TOMADO DE EL TELEGRAFO DE ECUADOR
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