Vacunas: ya no sólo
para chicos, sino para toda la familia
Por Nora Bär |
de todos los cambios que introducen en la vida familiar, el inminente inicio de
las clases y la llegada del otoño resultan (o deberían resultar) un
recordatorio de una sana costumbre: revisar y completar los esquemas de
vacunación.
El Ministerio de Salud de la Nación acaba de instar a los
padres de chicos que ingresan a la primaria a aprovechar estos días para
vacunarlos con las tres inmunizaciones que contempla el calendario: la Sabin
(que protege contra la polio); la triple viral (que previene el sarampión, la
rubéola y las paperas), y la triple bacteriana (que hace lo mismo con la
difteria, el tétanos y la tos convulsa o coqueluche). Aunque en el imaginario
popular varias de estas patologías tienen fama de inofensivas, lo cierto es que
pueden llegar a ser graves o, en ciertas circunstancias, incluso mortales.
Pero algo que no está tan difundido es que no sólo los
chicos están sujetos a un compromiso periódico con las vacunas. El calendario
nacional incluye todo un capítulo dedicado a los mayores. Comienza anualmente
con la antigripal, pero también abarca inmunizaciones contra la hepatitis, el
tétanos, la difteria y otras patologías infecciosas. Es más: este año, con
motivo del Mundial de fútbol, también se recomienda que quienes no hayan
recibido (o no se acuerden si la recibieron), se apliquen la vacuna contra el
sarampión, una enfermedad que desde 2000 no registra casos autóctonos en la
Argentina, pero que todavía circula en Brasil y en países europeos (ver
aparte).
"El comienzo de clases es un buen momento para chequear
que todas las vacunas estén al día -aconsejó recientemente en una reunión con
la prensa la doctora Carla Vizzotti, médica infectóloga y coordinadora del
Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (Pronacei)-. Los
chicos son especialmente susceptibles a las enfermedades porque no se lavan las
manos con frecuencia, en la escuela entran en contacto con otros chicos y
adultos, y pasan muchas horas en ambientes cerrados."
A más de dos siglos de que, para promover la inmunidad al
virus Variola, que había diezmado poblaciones enteras, Edward Jenner realizara
la primera vacunación experimental, la prevención de enfermedades por medio de
la vacunación es uno de los mayores éxitos de la medicina y una especialidad en
sí misma.
En el siglo XVIII, Jenner inoculó en un chico de 8 años
muestras de una pústula de la mano de una granjera infectada por el virus de la
viruela bovina y así evitó que se contagiara la enfermedad humana, que en esas
épocas era mortal. En 1980, la Organización Mundial de la Salud declaró la
viruela la primera enfermedad erradicada de la Tierra.
Es precisamente por el éxito de las vacunas infantiles que
muchas de las enfermedades que eran un clásico hace algunas décadas
prácticamente se borraron de la memoria familiar. Uno de esos casos es
precisamente el de la coqueluche o tos convulsa, una de las consideradas
"inofensivas", que sin embargo registró un brote en 2011 y ese año
ocasionó la muerte de 76 bebes de menos de seis meses. Con la inmunización de
los chicos (que deben recibir un refuerzo al ingreso escolar) y, desde febrero
de 2012, de todas las embarazadas (que la reciben en la triple bacteriana
acelular a partir de las 20 semanas de gestación), esa situación se revirtió
drásticamente.
"La estrategia de vacunar a las embarazadas para que
les transfieran los anticuerpos a su bebe permitió reducir, en dos años, el 87%
de la mortalidad por coqueluche en lactantes", detalló Vizzotti.
Otro clásico de la "pretemporada" viral es la
vacuna contra la gripe o influenza, que debe aplicarse anualmente porque cada
año circula una cepa diferente del virus. El Pronacei ya está recibiendo y
distribuyendo en todo el país nueve millones de dosis destinadas a chicos de
seis meses a dos años, mayores de 65 y grupos de riesgo de dos años en adelante
(es decir, personal del sistema de salud, personas con enfermedades
respiratorias crónicas, cardiopatías, diabetes, obesidad mórbida, insuficiencia
renal en diálisis o con expectativa de ingreso a diálisis, pacientes
inmunocomprometidos, embarazadas en cualquier trimestre, personas en estrecho
contacto con pacientes oncohematológicos, o que vivan con bebes prematuros de
menos de 1500 gramos).
"La pandemia fue una amenaza que se transformó en
oportunidad porque ayudó a difundir la importancia de la vacuna -afirmó
Vizzotti-. Cada invierno el 10% de la población se «engripa». Dado que tiene
muchos otros reservorios además del ser humano, ni nosotros ni ningún país
puede interrumpir la circulación del virus. Lo que buscamos con la vacunación
es evitar las complicaciones y disminuir la mortalidad [por complicaciones,
como la neumonía] en los grupos de riesgo."
Éstos deberían vacunarse en las próximas semanas, porque el
cuerpo tarda aproximadamente una quincena en adquirir la inmunidad. Luego, la
mantiene durante diez meses.
Pero igual que los chicos, adultos de todas las edades
deberían consultar con el médico si les corresponde aplicarse alguna vacuna,
"no sólo porque están expuestos a adquirir enfermedades infecciosas que
pueden prevenirse con una inmunización, sino también porque [en muchos casos]
la inmunidad adquirida en la infancia no persiste hasta la adultez",
explicó Vizzotti.
El calendario nacional incluye vacunas para adultos que se
encuentran disponibles, son gratuitas y no requieren indicación médica.
Dentro de esta categoría se encuentra la doble bacteriana
(para la difteria y el tétanos), que requiere un refuerzo cada 10 años.
La doble viral (para el sarampión y la rubéola) está
indicada para las personas de entre 5 y 50 años que no tengan certificadas dos
dosis de vacuna y para quienes no recuerden si las recibieron.
Un dato importante es que desde 2012 se indicó la vacunación
universal (para todos los habitantes del país) contra la hepatitis B.
"Desde enero forma parte del calendario nacional -subrayó Vizzotti-. Deben
aplicársela todos los adultos. La Argentina es el primer país de América latina
que adopta esta estrategia."
Para mayores de 65 (y grupos de riesgo que son los mismos
que para la gripe), también está disponible la antineumocóccica polisacárida de
23 serotipos, que previene la neumonía y la meningitis.
ADOLESCENTES PROTEGIDAS
Para prevenir el cáncer de cuello de útero, una enfermedad
que en nuestro país desarrollan anualmente 4000 mujeres y por la que mueren
1800, las niñas a partir de los once años de edad tienen disponible desde 2011
la vacuna contra el virus del papiloma humano (HPV, según sus siglas en
inglés).
Desde que se inició el programa, 725.662 chicas recibieron
la vacunación y 399.149 están protegidas con el esquema completo. "Este
año comenzamos a vacunar con la cuádruple, que incluye los dos virus que más
comúnmente dan cáncer y los dos que dan verrugas genitales", dice el
doctor Eduardo López . tomado de la nación de ar

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