Mujeres cuidan y
viven del mangle
El Rosario, es una comunidad recóndita situada en el
municipio de El Viejo en Chinandega. La mayoría de los pobladores se dedica a
la pesca, al cultivo de camarón y de las conchas negras - Por Róger Olivas | Mujeres
cuidan y viven del mangle
Rodeada por el Golfo
de Fonseca y resguardada por el volcán Cosigüina, se encuentra la comunidad El Rosario, donde un grupo de mujeres cultivan
conchas negras para salir de la extrema pobreza.
Hace seis años, esas mismas mujeres presionadas por la
necesidad de llevar “el bocado” a sus hogares, entraban a los manglares y
extraían el apetecido molusco aunque no tuviera la talla idónea que es de 45
milímetros. Así lo llevaban a vender a los mercados de Chinandega donde en vez
de ganar perdían.
La vida les cambió cuando les llegó la propuesta de
organizarse en la Cooperativa Promujer, donde comenzaron a implementar técnicas
ecoamigables para obtener las conchas que tienen gran demanda en el mercado
local.
Doña María Janeth Zepeda, dice que con la ayuda de Eco Pesca
a través del organismo Amigos de la Tierra, el Ministerio del Ambiente y
Recursos Naturales, la Fundación Líder y el Instituto Nicaragüense de la Pesca
y Acuicultura, hoy cuentan con cuatro viveros para cultivar conchas negras.
“Todo es amigable con el medio ambiente porque sembramos
propágulos (semilla de mangle) que es el hábitat de los moluscos, los cuales se
desarrollan durante siete meses en los viveros hasta que alcanzan la talla
óptima”. Agrega que también cambiaron su forma de obtener ganancias, pues
buscar compraderos en León, Chinandega o Managua, no era rentable, ya que
debían pagar por pasaje y carga desde su comunidad, situada en el municipio de
El Viejo, departamento de Chinandega,
“No nos resulta porque la docena vale 10 córdobas, en el
caso de Chinandega por ejemplo, pagamos 100 córdobas ida y vuelta en bus, más
60 córdobas por cada saco, lo cual no resulta. Solo nos deja pérdidas
económicas”, expresa.
El negocio
De acuerdo con Vilma Vega, otra miembro del grupo, ahora
trabajan por pedidos.
“Si nos solicitan diez docenas, sacamos exactamente esa
cantidad, y las (conchas) pequeñas siguen su desarrollo. Hace dos años
compramos una lancha con su respectivo motor porque nuestros esposos se dedican
a la pesca y de esa manera mantenemos nuestros hogares”, agrega Vega.
También menciona que participan en ferias donde ofrecen las
conchas en cócteles; asegura que en cada actividad facturan hasta C$ 10,000 en
ganancias.
“Una buena herencia”
Julia Lara, coordinadora de la cooperativa considera
“extraordinaria” la experiencia de la cooperativa. “Vamos adelante con la ayuda
de Dios, y de las instituciones, es una buena herencia que dejaremos a nuestros
hijos e hijas, con una actividad compatible con el medio ambiente, aquí no se
talan los bosques de mangle, al contrario se reforestan porque esa es la vida
de los moluscos, su hábitat preferido”, menciona.
Y, de acuerdo con Lara, ahora que trabajan en comunión con
la naturaleza, hay días que extraen hasta 150 docenas de conchas negras en una
jornada de 6:00 a.m. a 12:00 p.m., pues aprovechan cuando la marea baja.
“Antes buscábamos el molusco de un lado a otro, y
regresábamos tristes a nuestro hogar porque no conseguíamos el producto, ahora
con los viveros está garantizado. En esos lugares las conchas desarrollan
durante cuatro meses la talla indicada para venderlas”, añade.
Lara expone que ahora su meta es buscar nuevos mercados y
mejores precios, dice que están apuntando a la capital donde ya de manera
ambulante colocan a C$35 la docena de conchas negras.
Protección de mangle
rojo
William Áreas Calvo, Presidente Ejecutivo de Fundación
Líder, explica que este proyecto de mujeres es parte de los esfuerzos
orientados al resguardo de las áreas protegidas de El Golfo de Fonseca, del
Delta del Estero Real y del volcán Cosigüina.
El cultivo de conchas indica que está dentro de las acciones
de desarrollo marino-costero en el Golfo de Fonseca, preservando el mangle
rojo.
José Armando González Ojeda, representante de Amigos de la
Tierra destaca que a la cooperativa de concheras se han integrado varios
varones, y que pueden comercializar el producto en cualquier parte del país.
En proyecto
Este año proyectan instalar un centro de producción de
larvas de conchas para preservar los bosques de mangle de la zona del Golfo de
Fonseca.
Viven del mar
El Rosario, es una comunidad recóndita situada en el
municipio de El Viejo en Chinandega. La mayoría de los pobladores se dedica a
la pesca, al cultivo de camarón y de las conchas negras.
Así trabajan
1,000 a 2,000 docenas de conchas, le permite el Marena
vender semanal.
800 concheros hay en Nicaragua
300 concheros son del
Golfo de Fonseca
C$15 a C$35 es el precio de la docena de conchas
35 milímetros es la talla requerida para extraer moluscos
Cultivan pargo
lunarejo en jaulas flotantes
En las costas de Aserradores jurisdicción de El Viejo, en el
2009 se iniciaron las investigaciones del cultivo de pargo lunarejo en jaulas
flotantes manejado por las Cooperativas Pescadores Artesanales Hombres y
Mujeres Esforzadas R.L., que la semana pasada obtuvo la primera cosecha de
22,000 libras por las que cobraron C$ 89,895.
Con barriles y mangle, desde una pequeña casa, los miembros
de la cooperativa suministran alimento, a base de cabeza de camarón, a los
peces que alcanzan su máximo desarrollo a los siete meses.
“Somos once miembros y estamos muy contentos con esta
experiencia, la cual seguiremos consolidando porque vale la pena”, afirmó
Aleyda Alvarado, Vicepresidente de la Cooperativa, tras mencionar que esperan
cosechar en febrero otras 22,000 libras del pez.
Despierta interés
Miembros de 40 cooperativas interesados en instalar 15
jaulas flotantes serán capacitados, pues la iniciativa se perfila como una
opción para que los pescadores no se expongan al peligro de naufragios, ni se
arriesguen a usar explosivos que dañan la fauna marina, por la necesidad de
obtener peces.
Néstor Álvarez, Presidente de la cooperativa, expresó que
este proyecto es piloto y se puede establecer en otros lugares. Tomado e nuevo
diario de Nicaragua

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