Piñera y su balance
urbano ambiental por PATRICIO HERMAN
Presidente de la Fundación Defendamos La Ciudad.
En razón a que hemos tenido malas experiencias con
anteriores cartas entregadas en la Oficina de Partes del Palacio de La Moneda,
dirigidas a Su Excelentísima Señoría, en donde le relatábamos en detalle políticas
públicas muy mal concebidas por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu),
ya que no las respondía ni sus asistentes acusaban recibo de las mismas, en
esta ocasión ya no iremos a la Mansión Presidencial para expresarle
formalmente, mediante una carta, cierta situación embustera de su
administración, relacionada directamente con un compromiso de la campaña
presidencial, “un chileno, un árbol”.
En efecto, su gobierno autocalificado de excelencia, a
través del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), entregó a fines del año
2010 cifras falsas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en relación a
la plantación de árboles en el país, mentirilla que a esta fecha se mantiene en
la página web de Plant for The Planet, Árboles para la Justicia Climática. En
días recientes denunciamos públicamente esta mala práctica, cubierta por
algunos medios digitales y ciertas radios, en donde le hacíamos un llamado a
Rodrigo Pérez, su consentido ministro del ramo, para que enmendara la mendaz
información.
Ahora bien, Piñera entregará el mando de la nación en unas
semanas más y como no sería bien visto que el asunto que describiremos
detalladamente a continuación se mantenga tal cual está reflejado en algunas
páginas webs de organizaciones internacionales, iremos al grano:
Todos sabemos que el mencionado compromiso de campaña era
gravitante y de alto impacto positivo para la ciudadanía por los beneficios
ambientales que se generan con la existencia de especies arbóreas, más aún si
éstas son nativas. Es de conocimiento generalizado que los bosques autóctonos,
en particular en América del Sur, están desapareciendo a una velocidad
alarmante porque se han estado reemplazando por especies exóticas y
monocultivo, tales como, entre otras, el pino radiata y el eucaliptus de rápido
crecimiento, cultivos preferidos de las empresas forestales porque, con sus
explotaciones, se obtienen jugosos rendimientos económicos.
Hemos constatado que este “Proyecto Bicentenario de Chile”
se está usando para otras materias que no tienen relación con su génesis, lo
que significa que se desvistió a un santo para vestir a otro, acción asaz
temeraria de este gobierno, que rechazamos de plano.
Se pierden los bosques en Chile también por el despeje,
producto del invasivo desarrollo inmobiliario tanto habitacional como
industrial, así como por la construcción indiscriminada de carreteras y tantos
otros despejes de bosque realizados históricamente por la minería, dolorosos
detrimentos naturales que se han producido por la búsqueda ansiosa del
crecimiento económico concentrador de riqueza en pocas manos, único objetivo de
quienes toman las decisiones políticas.
Estimamos, sin temor a equivocarnos, que en nuestro país el
descontrol y la ausencia de una apropiada regulación de los mercados
continuarán campantes. Pero, como los milagros existen, podría ser posible que
los futuros gobernantes, cambiando el paradigma en boga, se atrevan a
implementar políticas públicas efectivas a favor del desarrollo sustentable, el
mismo que existe en los países nórdicos.
En fin, al poco tiempo de avanzar este compromiso de
campaña, presionado por la ciudadanía responsable que utiliza las redes
sociales y las movilizaciones, esta obligación medioambiental fue introducida
al quehacer nacional como “Proyecto Bicentenario de Chile”, colocando al árbol
en un lugar de interés prioritario para el Estado, lo que entendemos finalmente
como un reconocimiento a la insistencia en tal sentido por parte de los
progresivos movimientos verdes. Vimos con interés que esta vinculación es
coherente con el bicentenario de nuestra República, porque implica un esfuerzo
nacional interesante hacia una mejor calidad de vida de todos los que vivimos
en Chile y permite hacer una buena educación ambiental.
Sin embargo, y aquí está el “pero”, hemos constatado que
este “Proyecto Bicentenario de Chile” se está usando para otras materias que no
tienen relación con su génesis, lo que significa que se desvistió a un santo
para vestir a otro, acción asaz temeraria de este gobierno, que rechazamos de
plano.
Expresamos lo anterior porque en la página web de la ONU
aparece un compromiso y donación de árboles realizada a través del Minvu,
Proyecto de Forestación Urbana, Gobierno de Chile, indicando, cita textual, que: “El Gobierno de
Chile hace entrega con esa fecha, octubre de 2010, la suma de 17 millones 592
mil árboles”, los que aparecen como plantados (sic), número exacto de
ejemplares que contempla el Proyecto Bicentenario, el cual corresponde a
ejercicios dentro de ese marco, situación absolutamente irregular, pues para
esa fecha el Minvu sólo evaluaba su participación en el Proyecto de
Arborización, y CONAF, el verdadero organismo público ejecutor, estaba recién
preparando el plan a realizar y no contaba con los árboles necesarios. Se suma
a esta incorrección el hecho de que tal Proyecto Bicentenario no es endosable a
campañas como la de Plant for The Planet, que requieren un esfuerzo nuevo,
potente y real hacia la lucha mancomunada para mitigar el cambio climático que
se observa en el mundo.
Actualmente esta cifra caprichosa se encuentra en
http://www.plant-for-the-planet.org/en/planting, sitio oficial asociado a ONU,
de tal forma que el gobierno terminal debería corregir, ojalá antes del 11 de
marzo próximo, el voluntario error cometido ante la ONU y ante Plant for The
Planet, Árboles para la Justicia Climática, pues esta falsa información
públicamente declarada distorsiona los hechos. Esperamos que el Minvu, con la
información actualizada, comunique cuál es la veraz cantidad de árboles
plantados.
Chile ha aparecido ante la comunidad internacional como un
país muy responsable, con avances importantes en la ejecución de medidas
paliativas para mejorar la situación ambiental en el mundo, en circunstancias
que ello no es así. La transparencia, palabra muy de moda, pero poco practicada
en Chile, obliga a esclarecer que en este ámbito de materias no hay avances. Es
más, el Proyecto Bicentenario de Arborización es absolutamente precario, en
cuanto a arbolado urbano, periurbano y de protección a los bosques, sobre todo
en la zona central donde se concentra la mayor población del país. Tomado de el
mostrador por sugerencia de boletín gal de chile

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