Cómo el crecimiento
urbano ha cercado los aeropuertos y aeródromos del país
Santiago, La Serena y Concepción son algunas de los ciudades
que presentan este problema. A seis años
de la tragedia de Tobalaba, este
aeródromo es el mejor ejemplo del crecimiento urbano. por C. Vásquez y V. Mery,
Santiago Fue un 27 de febrero de 2008 cuando ocurrió la tragedia. La avioneta
había despegado a las 9.44 desde el aeródromo de Tobalaba en un vuelo de
instrucción, pero sólo un minuto duró el viaje, ya que se precipitó sobre una
multicancha, muriendo sus seis tripulantes y siete personas que se encontraban
practicando aeróbica en el recinto de la municipalidad de Peñalolén.
A seis años del accidente, la causa legal aún se mantiene
abierta en el 27º Juzgado Civil. Según detalló el abogado Alfredo Morgado,
quien representa a algunas de las familias, “la responsabilidad es del Estado,
en mérito de que la causa está relacionada a una maniobra imprudente del
piloto”.
Pero el problema va más allá, debido a que el aeródromo
quedó en medio de la ciudad. La alcaldesa de Peñalolén, Carolina Leitao,
sostiene que, “lo mejor es que se le busque un nuevo emplazamiento”.
Según recuerda Francisco Miranda, padre de una de las
víctimas del accidente, “cuando se hizo el aeródromo el lugar era más
campestre, ahora hay mucha población, por eso hay que sacarlo de estos lados
para que no vuelva a suceder la misma tragedia”.
Pero, ¿el problema es el aeródromo o que se haya permitido
construir en sus alrededores? Actualmente, el Código Aeronáutico relativo
a las “zonas de protección de la
infraestructura aeronáutica”, se refiere exclusivamente a limitar las alturas
de las construcciones. En este sentido, la Dirección General de Aeronáutica
Civil (DGAC) plantea la necesidad de que los instrumentos de planificación
urbana (planos reguladores), consideren además “zonas de expansión o protección
aeroportuaria”, con el propósito de garantizar los terrenos aledaños que
permiten sustentar el crecimiento del transporte aéreo.
Al respecto, Ricardo Gutiérrez, secretario general de la
DGAC, explica que Tobalaba no es el único aeródromo en esta situación, ya que
el recinto de La Serena “no puede crecer ni un sólo centímetro”, dice. Algo
similar está pasando en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez, en Pudahuel, cuyo
crecimiento urbano se está acercando cada vez más al recinto. Lo mismo ocurre
en Curicó y Concepción, que si llegara a necesitar ampliar su pista o construir
otras, no habría hacia dónde.
“La solución pasa por no permitir la construcción de
proyectos inmobiliarios en las cercanías a los aeropuertos”, explica Louis de
Grange, académico de la Universidad Diego Portales, quien agrega que “las
autoridades comunales no han sido estrictas en este sentido”. Además, acusa que
no ha existido planificación urbana: “Cada ministerio, históricamente, ha
funcionado de manera autónoma e independiente (Vivienda, Transporte y OO.PP.)”.
Por su parte, Gutiérrez destaca la importancia de
aeródromos, como los de Tobalaba y Curicó, ante catástrofes y emergencias.
En el caso de Tobalaba, tras el accidente se comenzó a
trabajar un recinto que absorbiera gran porcentaje de los vuelos. El elegido
fue Peldehue, en Colina, cuyo proyecto está en la Dirección de Presupuestos sin
que aún exista claridad sobre el inicio de las obras. TOMADO DE LA TERCERA DE
CHILE

No hay comentarios:
Publicar un comentario