Fidel sigue siendo
Fidel Sus 89 años lo han convertido en un hombre con la dicha de haber vivido
mucho; de ser protagonista o testigo de los más grandes acontecimientos de Cuba
durante el pasado y presente siglos : Elson Concepción Pérez | Marcha
combatiente por el Malecón y frente a la oficina de intereses de EEUU en Cuba
en protesta por las medidas que quiere imponer George W. Busch a Cuba para la
transcición a la democracia. La misma estuvo presidida por el Comandante en
Jefe Fidel Castro Ruz y también participó el genewral de ejército Raúl Castro
Ruz.
Junto al pueblo en una marcha. Foto: Juvenal Balán
Qué satisfacción tan grande la de verlo, saber que está ahí,
que estudia y analiza problemas como el de la alimentación, vital para la
humanidad toda.
Sus 89 años lo han convertido en un hombre con la dicha de
haber vivido mucho; de ser protagonista o testigo de los más grandes acontecimientos
de Cuba durante el pasado y presente siglos. Así lo hemos visto durante sus
últimas apariciones públicas, reunido con hombres y mujeres vinculados a la
producción alimentaria. Con ellos analizó, no solo la responsabilidad humana de
producir más comida para un mundo que supera los 7 300 millones de habitantes,
sino también el aporte que la ciencia debe hacer a este objetivo. Ese es el
Fidel al que estamos acostumbrados. El de siempre, el que no ha escatimado un
minuto de su vida en la consecución del ideal mayor: la mejoría de la especie
humana.Siempre ha estado presente, “tocando” los problemas, buscando
soluciones, compartiendo con el pueblo, sean estudiantes o profesores;
campesinos o amas de casa; obreros o científicos; trabajadores de la cultura,
periodistas —y por qué no decirlo— si fueron varias las veces que nos llamó “la
artillería de vanguardia” al servicio de la Revolución.Solo algunos ejemplos de
su gran obra lo convierten —por derecho propio— en referencia universal. No es
casual que muchos en el mundo lo cataloguen como “el portavoz de los sin voz”,
siempre en busca de la justicia social. Fidel llevó a Cuba a lugares cimeros en
la educación, la salud, los beneficios sociales; y también nos forjó en el
concepto de la resistencia, como única forma de defender la soberanía e
independencia ante las brutales maniobras del enemigo para destruir la
Revolución. Ha brillado como estratega militar y como conductor de esta gran
obra. Bastaría referirse a la campaña de alfabetización y la posterior
irrupción de los cubanos en todos los niveles de enseñanza —incluyendo la
universitaria—. El éxito del país en esta materia sirvió de referencia, y Fidel
convocó entonces a especialistas para concebir el programa de alfabetización Yo
sí puedo, que ha enseñado a leer y escribir a millones de seres humanos de
América Latina, el Caribe, África y otras partes del mundo. La Unesco ha dado
el mayor de sus reconocimientos a ese programa educacional, orgullo de Cuba y
de valor universal. Hoy es la nación que dedica mayor parte de su presupuesto a
la educación, con un 13 % de su Producto
Interno Bruto (PIB).
En la escuela multigrado 6 de Agosto, de Birán, Holguín, en
el 2003. Foto: Juvenal Balán La Operación Milagro, una concepción científico-humanitaria
de Fidel, que ha devuelto la vista a millones de personas en Cuba, América
Latina y otras latitudes, es un ejemplo de su gran preocupación por los seres
humanos. También lo es la creación del médico y la enfermera de la familia, una
forma de hacer llegar la salud a cada habitante del país, acercar a los galenos
a la comunidad y estructurar a partir de ahí un sistema de salud único y de
gran impacto internacionalmente. Indicadores como la mortalidad infantil, que
en Cuba es de 4,2; la esperanza de vida por encima de los 78 años y tener la
cantidad de 590 médicos como promedio por cada 100 000 habitantes —primer lugar
mundial según la Organización Mundial de la Salud— constituyen verdaderos
logros del programa cubano de salud. Fue Fidel quien concibió el Contingente
Henry Reeve, expresión suprema de la solidaridad humana, que ha salvado cientos
de miles de vidas en países afectados por terremotos, huracanes y otros
desastres naturales y también, en época presente, en el combate al ébola en
varios países africanos. Desde el mismo triunfo de la Revolución, aun con la
fuga de muchos de sus galenos, fue puesta en práctica la solidaridad verdadera
y se envió la primera brigada médica a Argelia. Esa colaboración fue creciendo
a medida que de las universidades cubanas egresaban miles y miles de médicos,
enfermeras y técnicos de la salud, que hoy, en una cifra superior a los 50 000
colaboradores brindan sus servicios en 67 países del mundo. Pero la
colaboración superó el envío de personal cubano a mitigar tragedias o
necesidades a diferentes países, y creció con la formación de profesionales
autóctonos cuando se creó la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), hoy
referencia internacional y de donde han egresado más de 24 000 profesionales de
33 países, incluyendo comunidades pobres de Estados Unidos. Fidel ha sido el
gran impulsor del desarrollo científico del país y por ello aseguró que Cuba
sería un país de hombres de ciencia. No escatimó esfuerzos en la concepción de
centros de investigación y producción de medicamentos, vacunas y otros
fármacos para el tratamiento de enfermedades. Cuando se habla del Polo
Científico y se observan sus resultados, vale resaltar que ese objetivo trazado
por el líder de la Revolución ya es una conquista plena. Cuba hoy produce
medicamentos y vacunas únicos para el tratamiento de enfermedades y no escatima
esfuerzos en contribuciones más completas en ese y otros programas. No es
casual que la revista New England Jornal of Medicine, la más prestigiosa
publicación médica del mundo, considere al “sistema médico cubano como algo que
parece irreal. Todo el mundo tiene un médico de la familia. Todo es gratis,
totalmente gratis. Cuba dispone del doble de médicos por habitante que Estados
Unidos”, precisa la publicación. El Comandante en Jefe Fidel Castro en el
encuentro de beisbol entre Cuba y Venezuela en Baquisimetro, en el 2000. Foto:
Juvenal Balán
Como líder universal, Fidel avizoró tempranamente las
nefastas consecuencias del cambio climático y advirtió que “una importante
especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva
liquidación de sus condiciones naturales de vida”. A la vez aseguraba que “las
sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz
destrucción del medio ambiente”. En su vida larga y fructífera, ha dejado la
impronta de su pensamiento, su ética, su firmeza y la capacidad de analizar los
más diversos problemas de la humanidad. Sus discursos son material de estudio
para cubanos y extranjeros. Sus reflexiones contienen los más profundos
análisis sobre variados temas de la política internacional y doméstica y de
los problemas a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad. Su
convicción y su optimismo lo llevaron siempre a tener confianza en los jóvenes,
a los que él ha ayudado a formar para continuar la obra en el presente y en el
futuro. Hoy, en este nuevo cumpleaños, Fidel sigue siendo Fidel y su ejemplo
seguirá marcando la pauta para continuar su obra y hacerla mejor, como él
siempre ha pedido. TOMMADO DE LA GRANMA DE CUBA



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