Esos cientos de bicicletas, cuadros, manubrios, ruedas y
otras partes ya habían comenzado a desbordar el depósito de la comisaría desde
antes del año 2006 cuando, como solución provisoria, el entonces encargado de
la citada dependencia dispuso que fueran acondicionadas en el techo del local
destinado al depósito de birrodados incautados, producto de procedimientos
policiales o de hallazgos en la vía pública, y que no eran reclamados por sus
propietarios. Al hallarse a la intemperie, con el paso de los años se fueron
deteriorando.
Una década después, la Jefatura resolvió efectuar lotes de
los artículos en depósito, según su fecha de ingreso, y remitir un oficio a la
sede judicial a efectos de que determinara su destino. Finalmente, la Justicia
resolvió su destrucción, por lo que fue contratada una empresa que se encargará
de destruir los rodados y las partes mediante el método de compactación
hidráulica.
Como consecuencia, los efectos en depósito fueron extraídos
y debieron efectuarse varios viajes en camiones. De acuerdo a lo acordado con
la empresa particular, el material obtenido mediante la compactación será
comercializado y el producto económico de la venta --del que se descontarán los
costos del servicio privado-- será puesto a disposición judicial por la
Policía. El procedimiento habría sido seleccionado entre otros métodos como por
ejemplo el remate público de los artículos, considerado impracticable en virtud
del escaso rédito económico que se obtendría.
CASO INÉDITO La destrucción masiva de bicicletas en poder de
la Policía, independientemente de su estado, constituye un método inédito para
el Ministerio del Interior en Paysandú. Paralelamente, se planea que alumnos de
la Escuela Técnica recuperen las bicicletas que se encuentran en depósito en el
Servicios Anexos, Talleres y Obras (SATO) de Jefatura de Policía.
En tanto, en una experiencia diferente, que no contó con
intervención judicial, un total de 150 bicicletas incautadas en el marco de
procedimientos llevados a cabo por personal de la Seccional Segunda fueron
acondicionadas para ser entregadas para su usufructo por personas de escasos
recursos pertenecientes a instituciones del medio, en cumplimiento de
directivas del Comando de la Jefatura. Las bicicletas, decomisadas en su
momento con carácter preventivo, permanecieron en depósito en la comisaría sin
que nadie justificara su procedencia hasta que, cumplido el plazo máximo de
cuatro años establecido con tal fin por el Ministerio del Interior, se dispuso
de ellas con fines benéficos. Tras su acondicionamiento, personal de la
Seccional Segunda entregó los birrodados al cuerpo de Policía Comunitaria, y
ésta a representantes del Mides en Paysandú, que los distribuyó entre
instituciones de ayuda social y personas carenciadas. TOMADO DE EL TELEGRAFO DE
URUGUAY

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