viernes, 27 de octubre de 2017

CABLE DE PICACHO teleférico

 El progreso por el cable de Picacho trae desarraigo a los afectados
Esta es la zona donde se construirá el cable de Picacho. El alcalde Federico Gutiérrez afirmó que la inauguración del sistema aéreo sería al final del primer semestre de 2019. FOTO ROBINSON SÁENZ
A Benhur Molina le duele dejar la casa donde ha vivido por más de 43 años. Pero sabe que debe hacerlo porque el terreno de su familia y el de sus vecinos, en el barrio Santander de la comuna Doce de Octubre, será usado para la construcción del metrocable de Picacho (Línea P).
Aunque este modo de transporte afectará a una pequeña parte de la población, también beneficiará a más de 160.000 personas de las comunas 5 (Castilla) y 6 (Doce de Octubre), quienes podrán llegar al centro de Medellín en 20 minutos. Hoy, en un bus, el mismo recorrido les toma casi una hora.
Pero Molina siente temor porque a pesar de que se han hecho reuniones con la Alcaldía, el Metro y el Instituto de Vivienda de Medellín (Isvimed), aún le embargan muchas dudas.
Dice, por ejemplo, que no se explica cómo se pueden lograr unos planos y maquetas tan detalladas del metrocable, pero no hay ni uno solo que les muestre los apartamentos en los cuales serían reubicados.
“Cuando llegamos la casa tenía un piso, ahora tiene tres y aquí funciona nuestro taller de marroquinería, herencia de mi papá. Ahora no sabemos dónde iremos a parar”, contó Molina.
Esta situación, que viven alrededor de 200 personas cuyos hogares se reparten en 65 viviendas que quedan a un costado del Parque Biblioteca Gabriel García Márquez, la tuvo en cuenta un grupo de investigación de la Universidad Nacional que llegó a la zona para acompañar a la comunidad y brindarles asesoría.
Asesores de la comunidad
“Nuestro rol es servir como puente entre las instituciones y la comunidad. Queremos que se convierta en una política pública que a las personas se les resuelva el tema de la vivienda antes anunciar el proyecto para que no se genere zozobra e incertidumbre”, comentó Carolina Saldarriaga, una de las coinvestigadoras del proyecto de la Nacional.
El grupo está conformado por seis personas bajo el liderazgo de la arquitecta Gilda Wolf. Se han dedicado a prestar asesoría jurídica, a llevar a cabo talleres a las personas que serán afectadas por el proyecto puedan expresar sus imaginarios y sus deseos, a escuchar lo que piensan de dejar atrás las calles y los espacios que ayudaron a construir hace más de cuatro décadas.
“La comunidad se enfrenta es a la pérdida del patrimonio más preciado que es su casa, la vivienda es mucho más que cuatro muros y un techo, tiene incluso un carácter político de cobija y protección; es la garantía de pertenecer a un territorio y tener arraigo en él”, explicó Hamilton Suárez, asesor patrimonial del proyecto.
Este grupo asiste cada ocho días al barrio para que los pobladores estén bien informados en el momento en el que el Isvimed les entregue la información del valor de sus casas —incluso midieron algunos terrenos y los avaluaron—, y así ellos puedan recibir la oferta de compra del Municipio y ser reubicados.
“La comunicación entre la comunidad y las instituciones es difícil, establecimos contacto con el Isvimed y el Metro, pero no hemos obtenido la respuesta satisfactoria, por eso hemos trabajando por nuestra cuenta”, reveló Saldarriaga.
Apoyo institucional
El Metro tiene dos trabajadoras sociales que acompañan permanentemente a la comunidad del barrio Santander, mientras que Sergio Gaviria, director del Isvimed, manifestó que a las familias nunca les ha faltado información sobre las obras o acompañamiento por parte de las instituciones.
“Esta es quizás la primera vez que una obra pública tiene recursos suficientes para hacer los estudios prediales, construir las viviendas para reasentar a los afectados, y mientras tanto cobijarlos con el arriendo temporal. Para todo, el presupuesto es de alrededor de $20.000 millones”, aseguró Gaviria.
Valoró positivamente el trabajo del grupo de la Nacional y señaló que tiene toda la disponibilidad de reunirse con los colectivos que llamen a su puerta.
Agregó que el Isvimed cuenta con un lote que se conoce como René Higuita, en la misma comuna, donde se reasentaría no solo a las familias del barrio Santander, sino también a las de otros sectores afectados.
Por su parte, Juan Álvaro González, funcionario del Metro, dijo que no desconoce las dudas que pueda generar una obra tan compleja, pero aseguró que nunca han dejado de hacer presencia y han tratado de resolver todas las dudas de la comunidad.
“También se debe tener en cuenta que en ese sector en cuestión se aprovecha un vivero que permitió no intervenir otras 40 viviendas, pero hay requisitos de planeación que nos obligaron a afectar a parte de la población”, expresó González.
No obstante, Benhur Molina hizo un llamado a las instituciones para que les brinden mayor información, pero sobre todo para que tengan en cuenta que muchas de las casas que desaparecerán son espaciosas.
“Si bien estamos dispuestos a abandonar nuestros hogares, no queremos terminar viviendo en apartamentos poco espaciosos que no suelen tener más de 50 metros cuadrados”, dijo.
LA CONSTRUCCIÓN INICIARÍA EN 2018
El Isvimed informó que los resultados de los avalúos prediales se entregarían entre noviembre y diciembre de este año. Una vez terminado este proceso, el Municipio compraría los terrenos y el Metro podría comenzar la ejecución de obras aproximadamente entre enero y febrero de 2018.

DIEGO ZAMBRANO BENAVIDES Periodista de la Universidad de Antioquia interesado en temas políticos y culturales. Mi bandera: escribir siempre y llevar la vida al ritmo de la salsa y el rock.  TOMADO DE EL COLOMBIANO 

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