Cafetales necesitan 2 años para reponerse de la Roya
La actividad cafetera en Centroamérica requerirá al menos
dos años para recuperarse de la plaga de la
Roya, que ha afectado a la mitad de
las plantaciones, a unos 500,000 empleos, y causado pérdidas por US$681
millones, según expertos reunidos en Costa Rica
Oscar Núñez |
Los cafetales de
Centroamérica, golpeados por la plaga de la Roya, requerirán al menos dos años
para su recuperación. ARCHIVO / END
La actividad cafetera en Centroamérica requerirá al menos
dos años para recuperarse de la plaga de la Roya, que ha afectado a la mitad de
las plantaciones, a unos 500,000 empleos, y causado pérdidas por US$681
millones, según expertos reunidos en Costa Rica.
"Un 49% de las
plantaciones fue afectado por la plaga, lo cual plantea una situación muy
crítica", dijo a la AFP Elías de Melo, del Centro Agronómico Tropical de
Investigación y Enseñanza, CATIE, en un foro de expertos de Centroamérica sobre
la Roya en la región. Según De Melo, coordinador de un proyecto
interinstitucional de investigación sobre la Roya, el recuento de la situación
en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, refleja
que la recuperación de la actividad cafetera requerirá de dos a tres años.
La estimación se basa
en que, para frenar la plaga, los productores debieron efectuar extensas podas
de hasta el 28% de los cafetales, que dejarán de producir al menos durante dos
cosechas.
El impacto de la
plaga en la última cosecha cafetera (octubre 2012-septiembre 2013) fue de
US$681,3 millones menos (19%) que los US$3,600 millones que exportó la región
en la anterior cosecha.
La crisis ha
provocado también la pérdida de 505,000 empleos --muchos de ellos temporales--,
una tercera parte de los puestos de trabajo que genera el sector, señaló de
Melo, lo cual tiene un impacto social muy severo en países que ya soportan
elevadas tasas de desempleo y subempleo.
Al problema de la
plaga se unen otros dos que afectan la actividad: los eventos climáticos
extremos, que reducen la productividad de las plantas, y los bajos precios
internacionales del grano, que agravan las pérdidas económicas.
Compleja estrategia
La Roya, un hongo que
debilita la planta y se propaga con gran facilidad, empezó a diseminarse en
Centroamérica en setiembre de 2011.
La alarma se encendió
tempranamente, pero las acciones de control no se dieron con la misma velocidad
con que se extendió la plaga.
"Fue espantoso,
porque este año ya no tengo finca, la Roya acabó con los árboles de una
plantación de 40 manzanas (28 hectáreas)", comentó a la AFP el caficultor
nicaragüense Leonel López, del municipio El Jícaro, norte de Nicaragua,
fronterizo con Honduras.
Pese a la situación,
"algún café se logró recolectar, porque en esta cosecha la plaga afectó
principalmente al árbol, y menos a la fruta, que ya estaba entre sazona y
madura", explicó.
Situación dramática
La situación será
dramática para el próximo período, porque no habrá ni plantas ni fruto que
recoger, estimó López, dirigente del gremio de productores de su región.
Al menos 150 pequeños
caficultores de El Jícaro, con parcelas de entre 10 y 28 hectáreas, han perdido
sus fincas, precisó.
Las fumigaciones y la
poda han sido las principales medidas aplicadas para contener la plaga, explicó
el gerente técnico de la Asociación Nacional del Café de Guatemala, Francisco
Azueto, quien participa en el foro que se celebra esta semana en la sede del
Catie, en la ciudad costarricense de Turrialba, unos 100 km al este de la
capital.
Sin embargo, el
combate de la Roya y la recuperación de los cafetales requieren, además, de una
estrategia de diversificación de variedades, explicó el funcionario.
80% susceptible
Actualmente, el 80%
del área de siembra corresponde a variedades muy susceptibles al hongo, como
caturra y catuai, pero existen otras variedades resistentes que se investigaron
en la década de 1980, y cuyo uso no se promovió en ese momento, explicó Azueto.
El técnico afirmó que
se debe establecer un balance entre variedades resistentes y tradicionales para
disminuir el impacto de la enfermedad en el futuro.
Sin embargo, la
situación se complica por los bajos precios del café --que pasó de unos US$220
el saco de 46 kilos, en enero de 2012, a US$114 esta semana--, lo que incidirá
en la inversión que puedan hacer los productores para renovar sus fincas,
agregó.
Algunos gobiernos centroamericanos han creado fideicomisos
para apoyar a los productores en el esfuerzo por controlar la enfermedad y
renovar los cafetales, de los cuales los más sustanciales son los de Guatemala,
que lo aumentó de US$28 a US$100 millones, y el de Costa Rica, de US$40
millones. TOMADO DE NUEVO DIARIO DE NICARAGUA

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