viernes, 11 de octubre de 2013

SECTOR ENERGÉTICO SOLAR TÉRMICO EN ARGENTINA

La industria nacional de colectores y calefones solares se afianza cada vez más en el mercado y tiene aún mucho margen para crecer. Su consolidación definitiva, sin embargo, dependerá del apoyo del sector público y la articulación con la comunidad, principal beneficiaria de estas tecnologías sustentables.
Crédito: INTI
En términos de sustentabilidad, no quedan dudas de que la energía solar térmica es una opción eficaz y conveniente a la hora de brindar electricidad en todo el país. Esta tecnología consiste en transformar la energía radiante solar en calor o energía térmica, siendo sus principales aplicaciones la obtención de agua caliente para uso sanitario o el calentamiento de fluidos con fines industriales (calefón solar), así como el acondicionamiento térmico de espacios cerrados (colector solar).
A nivel mundial, la penetración de esta tecnología es cada vez mayor. De acuerdo con Gustavo Gil, coordinador del Programa de Energías Renovables del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la capacidad total estimada de colectores térmicos solares en operación en todo el mundo a finales de 2012 fue de 268,1 Gwth. Esta cifra equivale a unos 383 millones de metros cuadrados de superficie de captación y a un ahorro de 24 millones de toneladas de petróleo y 73.7 millones de toneladas de CO2.
En el contexto latinoamericano, Brasil, Uruguay y Chile son los más adelantados en materia de energía solar térmica. En Argentina, por su parte, las cifras también muestran un crecimiento, pero no son tan alentadoras: “El estimativo de equipos solares térmicos de baja temperatura instalados hasta la fecha supera los escasos 40.000 metros cuadrados y crece con una media de 5.000 metros cuadrados que se incorporan anualmente en el último periodo”, asegura Gil.
Esta situación se debe, en principio, a dos factores: por un lado, la ausencia de una política de promoción de la tecnología solar térmica y, por otro lado, el bajo costo relativo de la electricidad altamente subsidiada. Asimismo, el sector se enfrenta al problema de la falta de penetración de la tecnología en el mercado local. Esa condición hace que las pymes que se dedican a fabricar estos equipos –que son más de 20 en todo el país– operen en una escala insuficiente para lograr tecnificarse, ya que sin un apoyo sistemático y decidido por parte del Estado para facilitarle a la población el acceso a estas tecnologías no es posible impulsar un crecimiento significativo del sector.
Según Gil, “los planes de fomento de políticas rectoras para promover las energías renovables determinan la penetración de una u otra tecnología. Entonces, la elección tecnológica y el diseño de cómo se va a promover esa tecnología condiciona la oportunidad que tenemos como país para desarrollar localmente o tener algo de autonomía tecnológica. Este es, justamente, el riesgo de promover el uso de una tecnología sin un sentido estratégico industrial”.
Con esta concepción de promover ciertas tecnologías pensando en que son una oportunidad para fortalecer la industria y el trabajo argentino, Gil explica que se debería incentivar la fabricación local de paneles solares de placa plana. “Estas son tecnologías dominadas por las pymes localmente, a diferencia de la tecnología de tubo de vacío, que requiere de altas inversiones y de una concentración de mercado. Hay que asegurar la decisión política y traccionar desde la demanda. Esto nos permitirá la autonomía tecnológica y la oportunidad de generar más empleo”.
Para consolidar esta tendencia, hace unos años el INTI creó un Laboratorio de Energía Solar, en el cual los fabricantes nacionales pueden realizar mejoras continuas en sus productos. Desde su incorporación, esta iniciativa ha permitido incrementar la participación en el mercado de los equipos locales, que en la actualidad llega al 25%, desplazando de a poco a los productos importados.
En relación a este proyecto, Gil comenta, además, que hay recursos para instalar dos mil equipos en forma distribuida en todo el país. “Es manifiesta la oportunidad que tiene la tecnología solar térmica en Argentina, que cuenta con un potencial de 6 millones de metros cuadrados. Recordemos que por cada MWth –potencia que logra con 1500 m2 instalados y un costo de 3.5 millones de pesos– pueden generarse 15 puestos de trabajos y 1.6 GWth de energía al año”, subraya el especialista del INTI. Tomado de mi club tecnológico de ar


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