La industria
nacional de colectores y calefones solares se afianza cada vez más en el
mercado y tiene aún mucho margen para crecer. Su consolidación definitiva, sin
embargo, dependerá del apoyo del sector público y la articulación con la
comunidad, principal beneficiaria de estas tecnologías sustentables.
Crédito: INTI
En términos de
sustentabilidad, no quedan dudas de que la energía solar térmica es una
opción eficaz y conveniente a la hora de brindar electricidad en todo el país.
Esta tecnología consiste en transformar la energía radiante solar en calor o
energía térmica, siendo sus principales aplicaciones la obtención de agua
caliente para uso sanitario o el calentamiento de fluidos con fines
industriales (calefón solar), así como el acondicionamiento térmico de espacios
cerrados (colector solar).
A nivel mundial,
la penetración de esta tecnología es cada vez mayor. De acuerdo con Gustavo
Gil, coordinador del Programa de Energías Renovables del Instituto Nacional de
Tecnología Industrial (INTI), la capacidad total estimada de colectores
térmicos solares en operación en todo el mundo a finales de 2012 fue de 268,1
Gwth. Esta cifra equivale a unos 383 millones de metros cuadrados de superficie
de captación y a un ahorro de 24 millones de toneladas de petróleo y 73.7
millones de toneladas de CO2.
En el contexto
latinoamericano, Brasil, Uruguay y Chile son los más adelantados en materia de
energía solar térmica. En Argentina, por su parte, las cifras también muestran
un crecimiento, pero no son tan alentadoras: “El estimativo de equipos solares
térmicos de baja temperatura instalados hasta la fecha supera los escasos
40.000 metros cuadrados y crece con una media de 5.000 metros cuadrados que se
incorporan anualmente en el último periodo”, asegura Gil.
Esta situación se
debe, en principio, a dos factores: por un lado, la ausencia de una política de
promoción de la tecnología solar térmica y, por otro lado, el bajo costo
relativo de la electricidad altamente subsidiada. Asimismo, el sector se
enfrenta al problema de la falta de penetración de la tecnología en el mercado
local. Esa condición hace que las pymes que se dedican a fabricar estos equipos
–que son más de 20 en todo el país– operen en una escala insuficiente para
lograr tecnificarse, ya que sin un apoyo sistemático y decidido por parte del
Estado para facilitarle a la población el acceso a estas tecnologías no es
posible impulsar un crecimiento significativo del sector.
Según Gil, “los
planes de fomento de políticas rectoras para promover las energías renovables
determinan la penetración de una u otra tecnología. Entonces, la elección
tecnológica y el diseño de cómo se va a promover esa tecnología condiciona la
oportunidad que tenemos como país para desarrollar localmente o tener algo de
autonomía tecnológica. Este es, justamente, el riesgo de promover el uso de una
tecnología sin un sentido estratégico industrial”.
Con esta
concepción de promover ciertas tecnologías pensando en que son una oportunidad
para fortalecer la industria y el trabajo argentino, Gil explica que se debería
incentivar la fabricación local de paneles solares de placa plana. “Estas son
tecnologías dominadas por las pymes localmente, a diferencia de la tecnología
de tubo de vacío, que requiere de altas inversiones y de una concentración de
mercado. Hay que asegurar la decisión política y traccionar desde la demanda.
Esto nos permitirá la autonomía tecnológica y la oportunidad de generar más
empleo”.
Para consolidar
esta tendencia, hace unos años el INTI creó un Laboratorio de Energía Solar, en
el cual los fabricantes nacionales pueden realizar mejoras continuas en sus
productos. Desde su incorporación, esta iniciativa ha permitido incrementar la
participación en el mercado de los equipos locales, que en la actualidad llega
al 25%, desplazando de a poco a los productos importados.
En relación a
este proyecto, Gil comenta, además, que hay recursos para instalar dos mil
equipos en forma distribuida en todo el país. “Es manifiesta la oportunidad que
tiene la tecnología solar térmica en Argentina, que cuenta con un potencial de
6 millones de metros cuadrados. Recordemos que por cada MWth –potencia que
logra con 1500 m2 instalados y un costo de 3.5 millones de pesos– pueden
generarse 15 puestos de trabajos y 1.6 GWth de energía al año”, subraya el
especialista del INTI. Tomado de mi club tecnológico de ar

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